lunes 17 de enero de 2005

 


Adiós a Agustín González, un actor de raza


Falleció ayer en su domicilio madrileño tras padecer una neumonía Llevaba más de cincuenta años dedicado a la profesión artística La capilla ardiente se instalará hoy en el teatro Reina Victoria, donde representó su último papel en «Tres hombres y un destino»


Siempre será recordado como un actor múltiple, versátil, que daba brillo a cualquier producción en la que intervenía. Agustín González falleció ayer en su domicilio madrileño de una parada cardiorespiratoria, después de haber permanecido ingresado durante varios días en la madrileña clínica de La Zarzuela, aquejado de una neumonía. El actor, que interpretaba desde el mes de noviembre «Tres hombres y un destino» en Madrid, se ha ido por la puerta grande, casi, casi encima del escenario. «Ha muerto con las botas puestas», decían ayer sus compañeros de profesión. Una profesión a la que dio más de cincuenta años de vida y momentos únicos. La capilla ardiente será instalada hoy a partir de las 12.30 h. en el teatro Reina Victoria, donde representó su último papel.


Agustín González era un hombre de vasta cultura, gran conversador y, sobre todo, amante de las tertulias

Redacción
Madrid-Agustín González murió ayer en Madrid a los 74 años tras una neumonía que le mantuvo ingresado en la clínica de La Zarzuela varias semanas. El actor, uno de los más versátiles que ha dado la escena española, había estrenado el pasado mes de noviembre en el Teatro Reina Victoria «Tres hombres y un destino», junto a los veteranos José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre, que ayer se mostró tremendamente afectado. En declaraciones a LA RAZÓN, aseguró que «era un gran amigo y un actor de primera. Apenas me lo creo y no puedo hablar. Se puso malo, se enfrió con estas temperaturas, y fíjese. Él era mucho más que un compañero. Hemos hecho tantas cosas juntos que ahora no soy capaz de recordalas», añadió. Según indicó a Efe el empresario teatral Enrique Cornejo, el actor había sido sustituido por Juan Jesús Valverde en las últimas dos semanas, debido a su enfermedad que comenzó con una gripe que González sobrellevó mientras trabajaba en el Reina Victoria «debido a su gran sentido de la responsabilidad». Según Cornejo, finalmente el actor ingresó en urgencias de la citada clínica con principio de neumonía, dónde permaneció ingresado en los diez últimos días hasta que el pasado jueves recibió el alta médica y regresó a su domicilio. El empresario del coliseo aseguró que veinticuatro horas después de recibir el alta médica sus familiares apreciaron un empeoramiento en su estado de salud y al regresar al hospital fue ingresado en la UVI, donde ha fallecido sobre las once de la mañana de ayer por un paro cardíaco.
   
Mayúsculo. Enrique Cornejo anunció que la capilla ardiente será instalada en el teatro Reina Victoria, dónde se han suspendido hasta el próximo martes las funciones, y expresó su deseo de que el mundo teatral pueda rendir así «el mejor homenaje a un actor de raza». El empresario aseguró que Agustín González se ha despedido del teatro «con uno de sus mayores triunfos», y destacó el éxito de taquilla que está cosechando «Tres hombres y un destino», en la que actualmente trabajaba. Aseguró, además, hablar «como amigo y no como empresario teatral», y señaló que el entierro tendrá lugar mañana en el cementerio de la Almudena, donde será incinerado.
   El actor, un hombre de amplia cultura, conversador y amante de las tertulias, que frecuentó muchos años, había dedicado sus últimos cincuenta y un años de vida al mundo del teatro, arte en el que se estrenó en 1953 con un pequeño papel en la obra «Escuadra hacia la muerte», de Alfonso Sastre. Había nacido en Madrid el 24 de marzo de 1930, donde al terminar el bachillerato se matriculó en la Escuela de Aparejadores, pero su gran vocación era el espectáculo. Comenzó su carrera como actor en el Teatro Español Universitario (TEU), donde estuvo varios años durante su etapa como estudiante de Filosofía y Letras.
   En 1953 estrenó la obra de Alfonso Sastre «Escuadra hacia la muerte» en la que tenía un pequeño papel. Al año siguiente debutó en el cine con «Felices Pascuas», de Juan Antonio Bardem. Fue en la década de los sesenta cuando empezó a prodigarse en el cine, en películas como «Plácido» (1961), la primera de una serie de fructíferas colaboraciones con Luis G. Berlanga; «Atraco a las tres» (1962), de José María Forqué; «De cuerpo presente» (1965), de Antonio Eceiza; y «Un día es un día» (1968), de Francisco Prosper. En 1970 representó «Luces de Bohemia» de Valle Inclán, donde trabajó con José María Rodero interpretando a Latino de Hispali, y que dentro de la profesión se recuerda como uno de los hitos de su carrera. La compañía exhibió la obra por España y posteriormente fue llevada a televisión.
   
   
Omnipresente. Son notables sus interpretaciones para el cine en películas como «Tamaño natural» (1973), de Berlanga, «La Regenta» (1974), de Gonzalo Suárez, y «Cinco tenedores» (1979), de Fernán-Gómez. En la década de los ochenta fue uno de los actores más contratados. A esa época pertenecen «El nido» (1980), de Jaime de Armiñan; «Volver a empezar» (1981), de José Luis Garci; «La colmena» (1982), de Mario Camus; «Dos mejor que uno» (1984), de Ángel Llorente; «Los santos inocentes» (1984), también de Camus; y «Las bicicletas son para el verano», (1984), a las órdenes de Jaime Chávarri. Además, volvió a trabajar con Berlanga en la trilogía «La escopeta nacional» (1978), «Patrimonio nacional» (1980) y «Nacional III» (1982). Antonio Giménez Rico y José Luis Garci han sido los dos últimos realizadores con los que ha trabajado, en «Primer y último amor» (2002) y «Tiovivo» (2004), respectivamente.
   En teatro trabajó como protagonista en «Todos eran mis hijos», de Arthur Miller, «El león en invierno» (1990), de James Goldman, «Trampa para un hombre solo», original de Robert Thomas, y en 2003 encarnó a Don Lope de Figueroa en «El alcalde de Zalamea» por el que recibió en 2004 el Premio Max de las Artes Escénicas al mejor actor de reparto.
   En televisión intervino en series como «Cervantes» donde dio vida a Góngora; «Los ladrones van a la oficina»; «7 vidas»; «A las Once en casa»; y «Hospital central».

 
 




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