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Adiós a Agustín González, un actor de
raza
Falleció ayer en su
domicilio madrileño tras padecer una neumonía Llevaba más de
cincuenta años dedicado a la profesión artística La capilla
ardiente se instalará hoy en el teatro Reina Victoria, donde
representó su último papel en «Tres hombres y un
destino»
Siempre será recordado como un
actor múltiple, versátil, que daba brillo a cualquier
producción en la que intervenía. Agustín González falleció
ayer en su domicilio madrileño de una parada
cardiorespiratoria, después de haber permanecido ingresado
durante varios días en la madrileña clínica de La Zarzuela,
aquejado de una neumonía. El actor, que interpretaba desde el
mes de noviembre «Tres hombres y un destino» en Madrid, se ha
ido por la puerta grande, casi, casi encima del escenario. «Ha
muerto con las botas puestas», decían ayer sus compañeros de
profesión. Una profesión a la que dio más de cincuenta años de
vida y momentos únicos. La capilla ardiente será instalada hoy
a partir de las 12.30 h. en el teatro Reina Victoria, donde
representó su último papel.
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Agustín González era un hombre de vasta
cultura, gran conversador y, sobre todo, amante de
las
tertulias | |
Redacción Madrid-Agustín González murió ayer en
Madrid a los 74 años tras una neumonía que le mantuvo
ingresado en la clínica de La Zarzuela varias semanas. El
actor, uno de los más versátiles que ha dado la escena
española, había estrenado el pasado mes de noviembre en el
Teatro Reina Victoria «Tres hombres y un destino», junto a los
veteranos José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre, que ayer
se mostró tremendamente afectado. En declaraciones a LA RAZÓN,
aseguró que «era un gran amigo y un actor de primera. Apenas
me lo creo y no puedo hablar. Se puso malo, se enfrió con
estas temperaturas, y fíjese. Él era mucho más que un
compañero. Hemos hecho tantas cosas juntos que ahora no soy
capaz de recordalas», añadió. Según indicó a Efe el empresario
teatral Enrique Cornejo, el actor había sido sustituido por
Juan Jesús Valverde en las últimas dos semanas, debido a su
enfermedad que comenzó con una gripe que González sobrellevó
mientras trabajaba en el Reina Victoria «debido a su gran
sentido de la responsabilidad». Según Cornejo, finalmente el
actor ingresó en urgencias de la citada clínica con principio
de neumonía, dónde permaneció ingresado en los diez últimos
días hasta que el pasado jueves recibió el alta médica y
regresó a su domicilio. El empresario del coliseo aseguró que
veinticuatro horas después de recibir el alta médica sus
familiares apreciaron un empeoramiento en su estado de salud y
al regresar al hospital fue ingresado en la UVI, donde ha
fallecido sobre las once de la mañana de ayer por un paro
cardíaco. Mayúsculo. Enrique
Cornejo anunció que la capilla ardiente será instalada en el
teatro Reina Victoria, dónde se han suspendido hasta el
próximo martes las funciones, y expresó su deseo de que el
mundo teatral pueda rendir así «el mejor homenaje a un actor
de raza». El empresario aseguró que Agustín González se ha
despedido del teatro «con uno de sus mayores triunfos», y
destacó el éxito de taquilla que está cosechando «Tres hombres
y un destino», en la que actualmente trabajaba. Aseguró,
además, hablar «como amigo y no como empresario teatral», y
señaló que el entierro tendrá lugar mañana en el cementerio de
la Almudena, donde será incinerado. El
actor, un hombre de amplia cultura, conversador y amante de
las tertulias, que frecuentó muchos años, había dedicado sus
últimos cincuenta y un años de vida al mundo del teatro, arte
en el que se estrenó en 1953 con un pequeño papel en la obra
«Escuadra hacia la muerte», de Alfonso Sastre. Había nacido en
Madrid el 24 de marzo de 1930, donde al terminar el
bachillerato se matriculó en la Escuela de Aparejadores, pero
su gran vocación era el espectáculo. Comenzó su carrera como
actor en el Teatro Español Universitario (TEU), donde estuvo
varios años durante su etapa como estudiante de Filosofía y
Letras. En 1953 estrenó la obra de
Alfonso Sastre «Escuadra hacia la muerte» en la que tenía un
pequeño papel. Al año siguiente debutó en el cine con «Felices
Pascuas», de Juan Antonio Bardem. Fue en la década de los
sesenta cuando empezó a prodigarse en el cine, en películas
como «Plácido» (1961), la primera de una serie de fructíferas
colaboraciones con Luis G. Berlanga; «Atraco a las tres»
(1962), de José María Forqué; «De cuerpo presente» (1965), de
Antonio Eceiza; y «Un día es un día» (1968), de Francisco
Prosper. En 1970 representó «Luces de Bohemia» de Valle
Inclán, donde trabajó con José María Rodero interpretando a
Latino de Hispali, y que dentro de la profesión se recuerda
como uno de los hitos de su carrera. La compañía exhibió la
obra por España y posteriormente fue llevada a
televisión. Omnipresente.
Son notables sus interpretaciones para el cine en
películas como «Tamaño natural» (1973), de Berlanga, «La
Regenta» (1974), de Gonzalo Suárez, y «Cinco tenedores»
(1979), de Fernán-Gómez. En la década de los ochenta fue uno
de los actores más contratados. A esa época pertenecen «El
nido» (1980), de Jaime de Armiñan; «Volver a empezar» (1981),
de José Luis Garci; «La colmena» (1982), de Mario Camus; «Dos
mejor que uno» (1984), de Ángel Llorente; «Los santos
inocentes» (1984), también de Camus; y «Las bicicletas son
para el verano», (1984), a las órdenes de Jaime Chávarri.
Además, volvió a trabajar con Berlanga en la trilogía «La
escopeta nacional» (1978), «Patrimonio nacional» (1980) y
«Nacional III» (1982). Antonio Giménez Rico y José Luis Garci
han sido los dos últimos realizadores con los que ha
trabajado, en «Primer y último amor» (2002) y «Tiovivo»
(2004), respectivamente. En teatro
trabajó como protagonista en «Todos eran mis hijos», de Arthur
Miller, «El león en invierno» (1990), de James Goldman,
«Trampa para un hombre solo», original de Robert Thomas, y en
2003 encarnó a Don Lope de Figueroa en «El alcalde de Zalamea»
por el que recibió en 2004 el Premio Max de las Artes
Escénicas al mejor actor de reparto. En
televisión intervino en series como «Cervantes» donde dio vida
a Góngora; «Los ladrones van a la oficina»; «7 vidas»; «A las
Once en casa»; y «Hospital central».
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