ENTREVISTA: Álvaro
Lavín "Hay que dejarse el ego en casa"
J. V.
BABELIA - 21-02-2004
Álvaro Lavín (Madrid, 1964) es actor, director de escena
y cofundador de la compañía estable Teatro Meridional, que
tiene en gira por España una versión de Cyrano de Bergerac,QFWFQ (adaptación teatral de Las Cosmicómicas,
de Italo Calvino), Miguel Hernández y Dionisio Guerra.
El autor de todas es Julio Salvatierra.
PREGUNTA. Las compañías estables en España, ¿están en
vías de extinción?
RESPUESTA. Es durísimo mantener una compañía estable,
sobre todo los primeros años, cuando estás aprendiendo y no
recibes apoyos públicos. Las pocas ayudas que hay llegan cuando
has conseguido cierta notoriedad. También sucede que los profesionales
que empiezan ahora prefieren hacer cine o televisión, porque
estos medios proporcionan buenos sueldos y fama. Por otra
parte, se hace difícil pagar las nóminas cuando muchos programadores
escogen para sus teatros espectáculos protagonizados por famosos
de la tele. Muchos proyectos se van quedando en la cuneta
debido a eso. Aun así, hay compañías, más de las que pensamos,
que perseveran y buscan su hueco.
P. Hay empresas teatrales que pasan por compañías, pero
detrás tienen una única persona.
R. Ésa es una manera de entender el teatro más próxima
al negocio...
Yo llamo compañía a un grupo de profesionales que llevan
años formándose, trabajando y creciendo artísticamente juntos.
P. Pero muchas que un día lo fueron, ahora
...
R. ...Se han convertido en productoras, dirigidas por alguien
que decide qué hacer y a quién contratar. Algunas ponen en
pie espectáculos magníficos, pero las posibilidades de contar
algo en lo que todo el equipo artístico se implique a fondo
son infinitamente mayores en una compañía estable.
P. Al principio dijo que las ayudas empiezan a llegar
cuando la compañía ha obtenido cierto reconocimiento...
R. Sí. Teatro Meridional sobrevivió durante los primeros
cinco años porque nos trasladamos a Lisboa, donde la Escola
de Teatro e Cinema nos cedió desinteresadamente un local de
ensayo, algunos materiales y el apoyo de un técnico. Fuimos
con el dinero que uno de nosotros tenía ahorrado y el que
otro cobraba del paro, y nos tiramos año y medio encerrados,
trabajando. Para dedicarse a esto hay que poner el ciento
por ciento de la energía. Si nos hubiéramos quedado aquí lo
hubiéramos tenido mucho más difícil. Para nosotros, Portugal
fue una inversión de energía y de posibilidades de futuro.
P. ¿Puede dar alguna pista sobre cómo crear una compañía
sin perecer en el intento?
R. Hay que dejarse el ego en casa y escuchar mucho,
cosa difícil cuando uno es joven y se quiere comer el mundo.
También es fundamental que cada socio tenga su espacio de
expresión. Pienso que en el momento en que se crean jerarquías
claras, se acaba el espíritu de compañía.