Ángel Fernández Montesinos “Dalí y Don Juan son puro surrealismo
y ensoñación”
El Centro Dramático Nacional
recupera al Dalí escenógrafo en un ambicioso proyecto:
el Don Juan Tenorio en el que el genio de
Cadaqués trabajó hace 50 años. Ángel Fernández
Montesinos dirige este mítico montaje que se estrena el
20 de noviembre en el María Guerrero y en el que se
recuperan sus decorados originales y cerca de 100
figurines.
El teatro tenía que rendir su propio homenaje
a ese actor de sí mismo que era Dalí, inmerso como está el
mundo del arte en la celebración del centenario de su nacimiento.
Para ello el Centro Dramático Nacional y el de Aragón –junto
con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales– han
decidido recuperar el montaje de Don Juan Tenorio que
Luis Escobar y Humberto Pérez de la Ossa llevaron a escena
en 1949 y en una segunda versión en 1950. Dalí, que acababa
de hacer los decorados para la película Recuerda de
Alfred Hitchcock, no dudó en aceptar ser el escenógrafo y
figurinista de Don Juan Tenorio aunque, como todo lo
relacionado con su obra y su persona, el día del estreno su
trabajo levantó tantas pasiones como odios. Ésta no sería
la única vez que el genio de Cadaqués trabajase en el teatro
ya que ese mismo año, en 1949, estrenó en el Covent Garden
de Londres su también polémica puesta en escena de Salomé
que le encargó Peter Brook, gran admirador suyo, y meses más
tarde hizo los decorados de Como gustéis de Shakespeare,
dirigida por Luchino Visconti, que quedó encantado con su
trabajo. Ahora el director Ángel Fernández Montesinos lleva
a escena este montaje en el que se utilizan decorados originales
y 100 figurines, alguno de ellos inéditos. Con 160 montajes
a sus espaldas –de todos los géneros, desde el recital poético
a la zarzuela, pasando por la comedia y el musical, género
que adora– y dos veces Premio Nacional de Teatro, Fernández
Montesinos se ha rodeado de un equipo de lujo para este montaje,
en el que destaca el compositor Joan Valent.
Inéditos y originales
–¿Este Don Juan es un proyecto personal o un encargo
del CDN?
–Es un encargo del CDN ya que desde hace unos años la Compañía
Nacional de Teatro Clásico realiza un Don Juan anual,
a cargo de distintos directores. Este año el CDN y el Centro
Dramático de Castilla y León pensaron hacer un poco de memoria
histórica y recuperar el Tenorio que Salvador Dalí
imaginó e inventó en el año 49. Él ya había hecho decorados
para el Metropolitan y el Covent Garden y cuando Luis Escobar
le pidió que hiciera el Don Juan él se entusiasmó.
En el 50, un año después de su estreno, hizo una segunda versión
incorporando otros decorados nuevos.
–¿Y qué versión han rescatado ustedes?
–Las dos. Hemos hecho una reconstrucción no arqueológica sino
una reinterpretación de los mejores decorados y figurines.
Ha sido difícil porque la documentación que encontramos era
en blanco y negro y tuvimos que recuperar los colores a través
de la obra pictórica.
–¿Hay algún original?
–Sí, aunque pocos, que encontramos en el Museo Reina Sofía.
La mayor parte del material proviene de archivos fotográficos,
de la Agencia Efe, de los periódicos de la época, etc. Del
49 hay tres decorados originales y del 50 el resto. Hemos
integrado el material de las dos versiones, como por ejemplo
el figurín de Doña Inés que en el 49 aparece como un lírio
y en el 50 como una paloma. También hemos encontrado el original
de la imagen que va a ser nuestro cartel –una calavera muy
daliniana– que fue un regalo de Dalí para Luis Escobar y que
guardaba su sobrina. También hay algún figurín inédito que
no se llegó a ver en ninguno de los dos montajes –supongo
que por la carestía económica y porque sería imposible realizarse–
como un peto con unos pinchos de cristal, un traje alado o
las máscaras del carnaval.
–Aun así habrá material que no han podido rescatar. ¿Cómo
han suplido ese vacío?
–Hemos ido a los cuadros de Dalí donde hemos encontrado pistas,
trazos, que nos han servido. Afortunadamente contábamos con
mucha documentación. Hemos recurrido también a Nodos, ficheros,
libros y por supuesto todo el material original del Reina
Sofía lo utilizamos en escena. Ha sido muy interesante el
trabajo de recuperación de colores y nos ha sorprendido comprobar
que predomina el azul con una gama muy amplia y descubrir
que hay algunas figuras que él luego repite en sus cuadros.
–Además de la integración de las dos versiones de la obra,
¿qué otras diferencias hay respecto al montaje de Luis Escobar?
–Hemos cogido lo más novedoso de los dos montajes –el del
50 tenía más audacias– y lo hemos integrado en una sola obra.
Pero yo creo que la diferencia más radical está en la forma
de contar la obra. La de Escobar era otra época y por tanto
disponían de otros medios. Yo he intentado suprimir telones,
fundidos, algo tan propio de esa época, para dar más ritmo
a las escenas. Nosotros no queríamos hacer una reconstrucción
arqueológica sino recuperar el espíritu onírico y surrealista
de Dalí. Además vamos a utilizar figurines que Escobar no
pudo sacar a escena por falta de tiempo y medios.
–Debuta con su primer Don Juan por todo lo alto...
–Sí y ha sido todo un reto y muy apasionante. He ido redescubriendo
los personajes y las historias a través de la visión de Dalí.
Puro surrealismo
–¿Cuál es la interpretación daliniana del mito de Zorrilla?
–Es curioso porque ningún figurín de Dalí iba en contra del
espíritu de la obra de Zorrilla, sino que ampliaba su concepto
y su sentido. Dalí captó perfectamente la psicología de los
personajes, y eso lo demuestra bien el personajes de Inés,
que él vio como una paloma blanca enjaulada. Creo que le debía
apasionar y él mismo debió ponerse el reto de hacer algo que
hasta ese momento ni se había intentado. Me atrevo a decir
que parte de la escenografía es deliberadamente ingenua. La
obra tiene el perfume de las cosas pasadas que mantienen su
vigencia.
–¿La fuerza del imaginario de Dalí no ensombrece a la propia
obra?
–Al contrario, la refuerza. La escenografía aporta magia porque
la segunda parte del espectáculo está llena de ensoñación,
magia, rito. Dalí supo captar perfectamente la esencia de
los personajes. El universo del pintor es el mejor apoyo para
este drama fantástico-religioso de Zorrilla. Dalí y el Don
Juan son puro surrealismo y ensoñación. Esta atmósfera
también está subrayada por la partitura original lena de magia
de Joan Valent.
–¿Y cuál es el resultado de la mezcla de un clásico como el
Don Juan y el genio vanguardista de Dalí?
–Un montaje romántico y apasionado.
–¿Por qué cree que en 50 años no se había recuperado esta
puesta en escena?
–Si no se ha recuperado este montaje hasta ahora también es
porque las dificultades que se presentan son muchas ya que
requiere una labor minuciosa de investigación y recopilación.
Dalí marcó un camino de innovación que más tarde fue seguido
por artistas como Mampaso, que también renovaron a su manera
este mito. Es decir, que había un afán de renovar el personaje
de Zorrilla. Tuvo que llegar Dalí para que se empezaran a
hacer Tenorios renovadores que rompieran la línea clásica
a la que todos estaban acostumbrados.
–¿Ha descubierto algo más del Dalí creador a raíz de este
montaje?
–Era un grandísimo escenógrafo. Todos sus cuadros son como
grandes escenografías, enormes fondos que podrían utilizarse
como decorados de montajes para ballets. De hecho, hizo decorados
para el Ballet de Montecarlo.
–Con esta obra vuelve al María Guerrero, teatro donde debutó
con El libro del buen amor. ¿En qué momento profesional
se encuentra ahora?
–En un momento de madurez lleno de proyectos, como Maribel
y la extraña familia convertido en comedia musical, y
una memoria musical titulada Adiós siglo XX. Vuelvo
al musical, al español no al americano, porque es un género
que me gusta mucho, del que he hecho mucho –incluida zarzuela,
revista, etc– aunque creo que es muy dífícil y que no todo
vale. Los musicales que yo hago son inventados por mí, nada
de franquicias americanas.