Recortes



"El teatro, como asamblea"
Carlos Ianni lleva su puesta de Monogamia a España, Francia, Costa Rica y EE.UU. En marzo, estrenará Viaje a la penumbra en el Cervantes.
Enviado por el CELCIT. (11/12/02)

Con el pasaporte y las valijas listos y la escenografía de su puesta de Monogamia ya embalada, el director Carlos Ianni reflexiona acerca del interés que el teatro argentino despierta en plazas internacionales. La obra del chileno Marco Antonio de la Parra, que viene ofreciéndose desde hace tres temporadas en la sala del CELCIT, primero, y por el interior, durante el último año, se presentará este viernes en el Festival Internacional de León, España. Después, se programaron dos funciones en Madrid, el 26 y el 29 de este mes, para culminar la gira española el 30, en el Teatro Municipal de Almagro. Y eso no es todo: el 7 de diciembre la obra sube a escena en Paris, en el marco del Festival de Teatro Hispano de la capital francesa; y en febrero, inaugurará el Festival Nacional de Puerto Rico como único elenco extranjero invitado. Para terminar, se presentará en el II Festival Internacional de Teatro de Cámara de Miami.
Todo empezó con la invitación al festival de París, donde años atrás se presentó en ese encuentro la puesta de La secreta obscenidad de cada día, otra obra de De la Parra, un autor muy valorado en Francia. "Además —completa el director—, la televisión hizo un excelente video de Monogamia para el programa Platea abierta, que nos permitió una buena difusión internacional de la puesta. Después, las demás invitaciones empezaron a engancharse cuando los programadores de España, Puerto Rico y EE.UU. tomaron nota de que andaríamos cerca".

Si bien el título de la obra puede hacer presumir que se trata de otra vuelta de tuerca sobre el transitado tema de la infidelidad, Carlos Ianni atribuye el interés que el espectáculo despierta en públicos muy diversos al conflicto más profundo que aborda la pieza del dramaturgo y psiquiatra chileno. El director destaca que el verdadero conflicto dramático es el vínculo entre los dos hermanos que se encuentran después de algún tiempo y empiezan hablando de su adhesión a convención morales y sociales como la monogamia para terminar revelando flagrantes hipocresías y una tradición familiar atravesada por adulterios, incestos y ominosos secretos.

"Las verdades y mentiras que tejen la trama de los vínculos primarios, particularmente del vínculo entre hermanos, constituyen un tema mítico al que siempre se vuelve. Es un conflicto que involucra indistintamente a personas de diferentes sectores sociales, urbanos o campesinos. Pero otra cosa que pega es el tipo de propuesta escénica, muy despojada escenográficamente, donde lo más fuerte es la comunicación íntima que establecen los personajes, a través de las actuaciones de Guido D'Albo y Roberto Municoy."

- Tras años de experimentos escénicos en los que se privilegió lo visual, ¿vuelve el teatro de actor?

Para mí no hay teatro sin actores y hoy se está dando un fuerte retorno de la palabra al teatro que hace imposible prescindir del actor. Es cierto que allá por los 60, con el llamado teatro de la imagen, a veces el actor terminaba a veces por ser un estorbo. Pero en mi estilo de trabajo, una obra sólo se revela a través de la actuación.

- Sin embargo, sigue habiendo búsquedas que utilizan desde actores no profesionales o chicos de la calle hasta títeres y objetos.

Me parece muy alentador que el signo de este momento sea la diversidad y la coexistencia de poéticas y lenguajes. Cuando hay una estética dominante puede ocurrir que ver un espectáculo sea lo mismo que ver cualquier otro.

- A su regreso de la gira, ¿tiene algún nuevo proyecto de puesta en escena?

En enero llegará al escenario del CELCIT, Como si fuera esta noche, de la española Gracia Morales. El espectáculo fue preestrenado en el teatro de la Universidad de La Plata, en octubre, y como se agotaron las localidades y quedó mucha gente afuera nos pidieron que siguiéramos durante noviembre. Además, el 2 de enero empiezo a ensayar en el Cervantes Viaje a la penumbra, del dramaturgo chileno Jorge Díaz. Estrenaremos el 6 de marzo.

- ¿Qué opina de este momento tan vigoroso del teatro en el marco de una crisis tan profunda?

Es interesante ver que no sólo se montan muchos espectáculos o se abren nuevas salas. Nunca se ha escrito tanto teatro como ahora ni se ha publicado tanto. Hay cada vez más actores y directores que empiezan a escribir teatro. También ha aumentado la asistencia de público, que a mi juicio obedece a causas que van más allá de la calidad de las propuestas. Para mí, es un fenómeno comparable al de Teatro Abierto, durante la dictadura. Cuando hay tantas preguntas sin ninguna respuesta el teatro funciona como asamblea, como espacio donde se puede repensar la realidad. Por otra parte, en lo personal, uno no quiere darse por vencido. De hecho, este año nuestra sala duplicó la cantidad de entradas vendidas respecto del año pasado.

- En cuanto al interés europeo que despierta nuestro teatro independiente, ¿a qué lo atribuye?

Creo que asombra la contundencia estética obtenida con recursos tan escasos.

Olga Cosentino. Clarín. 19 de noviembre de 2002


En los 80 el director Carlos Ianni se perfilaba como un fuerte referente del teatro de la imagen. En 1984 montó El mar dulce, con el plástico Guillermo Kuitca, y luego, durante ocho años, dejó de lado el escenario y se abocó, únicamente, a la gestión teatral -desde entonces es director del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral, CELCIT, de la Argentina-. Pero en los 90 retomó aquel camino y año tras año viene transitando exclusivamente textos iberoamericanos.

En enero de 2003 estrenó Como si fuera esta noche, de la española Gracia Morales, y La secreta obscenidad de cada día, del chileno Marco Antonio de la Parra, mientras Monogamia, también de De la Parra, y estrenado hace dos años, se ofrece en gira por el exterior.


Hoy, Ianni presentará en el Teatro Nacional Cervantes una pieza de Jorge Díaz (nació en Rosario, se desarrolló en Chile y actualmente vive en España), Viaje a la penumbra. Las interpretaciones estarán a cargo de Ernesto Claudio y Víctor Hugo Vieyra.

El proceso creativo de Ianni es muy singular. Es un hombre que proviene, en principio, de la plástica y se encuentra con el teatro a fines de los 70. Por esa época la escena le permitía volcar experiencias ligadas con la pintura, con la imagen. "Con El mar dulce -cuenta el director- llegué a un callejón sin salida, porque además el tipo de trabajo que realizaba casi no requería de actores. Entré en una crisis muy grande en relación con las posibilidades que tenía de generar una poética sobre el escenario. El descubrimiento de los actores y de la palabra hizo que volviera a dirigir."

Y en verdad la actuación y un profundo trabajo sobre la palabra es lo que más se destaca en sus puestas actuales. "Tomo la palabra -aclara- como una consecuencia del devenir natural de los personajes. La palabra no es lo más importante para mí. Busco que el trabajo creativo de los actores me induzca a entrar en el mundo de los personajes. Incluso espero que durante la dialéctica del trabajo de esos actores, en los ensayos, el verdadero y profundo contenido de la obra aparezca revelado."

UN AUTOR RENOVADO. Esa tarea es la que desarrolló en la construcción de este nuevo espectáculo. Viaje a la penumbra (1995) es un texto que Carlos Ianni descubrió casi por casualidad. El estaba acostumbrado a los materiales que Jorge Díaz había concebido durante las décadas del 60 y 70, muy ligados al absurdo (los más divulgados en la Argentina y que con mucha asiduidad suelen representar elencos del interior del país). Un periodista del diario El Mercurio, de Santiago, hizo que el autor le enviará Antología subjetiva, una obra que incluye muchos textos y de muy diferentes estilos, y la elegida fue la que ahora se estrena.

Viaje a la penumbra -dice Ianni- es una de esas piezas de las que a mí me gustan, fundamentalmente actoral, y propone como tema medular una reflexión sobre la naturaleza del mal. Un poco por el clima que estamos viviendo hoy me pareció que valía la pena hacerla. La anécdota es muy simple: un hombre en un paraje solitario se encuentra con aquello de lo que viene huyendo y de esa confrontación sale transformado. Tiene un gran suspenso, que además está muy bien construido, y paso a paso se van abriendo posibilidades nuevas que sostienen la atención del espectador y dejan una serie de incógnitas: ¿de dónde proviene el mal?, ¿cuál es la fuente?, ¿qué podemos hacer, ya no para estar a resguardo de él, sino para aprender a convivir con el mal sin que nos dañe?"

-Estrenás a Marco Antonio de la Parra y luego a Jorge Díaz; es como si te metieras en los mundos de padre e hijo, porque uno recibe influencias del otro en su creación. ¿Qué diferencias encontrás en sus producciones?

-Toda la generación de autores a la que pertenece De la Parra reconoce a Jorge Díaz como su papá. Todos ellos afirman que sin Díaz no hubieran existido. Así como la generación de nuevos autores chilenos no existiría sin Ramón Grifero o Marco Antonio de la Parra. Pero hay algunos valores entre unos y otros que me interesan. Díaz es para mí un autor sumamente contemporáneo y su concepción dramatúrgica todavía está muy ligada al escenario. Sus piezas están escritas para ser representadas. La generación que viene después no se preocupa por facilitarle el trabajo al director. Si bien escriben obras, también para ser representadas, el mundo de imágenes, de ámbitos, de elementos que proponen no está atado a las leyes del escenario. Y la generación posterior a Benjamín Galemiri (un autor más identificado con los años 90) bate el récord de locaciones en una misma obra. Los ámbitos donde transcurre la acción son tantos que hasta resulta complejo encontrar una poética para cada uno.

-¿Más allá de las diferencias formales aún se da una constante en las temáticas del teatro iberoamericano?

-Hay determinados paradigmas del teatro iberoamericano que, a pesar de las modas, de los cambios de estilos, se siguen manteniendo como ejes constitutivos. Sigue siendo un teatro realista, entendiendo por realista que se interroga sobre la realidad en la que está inscripto, y también busca construir, afianzar un sentido de justicia en un terreno muy amplio. Te desplaces por donde te desplaces, vas a encontrar esto.

Carlos Pacheco. La Nación. 6 de marzo de 2003

 

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