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Caryll
Churchill Feminismo y
abstracción

La Pradillo de Madrid
dedica un ciclo a la autora británica Caryll
Churchill. Vicente León dirige Un número (día
8), Darío Facal Helado (día 11), y Goyo Pastor
En una nube (día 14).
Clive: Esta es mi
familia. Pero estamos lejos de nuestro hogar.
Servimos a la Reina donde sea que nos movamos.
Soy como un padre para los nativos de este
lugar. Y un padre para mi familia tan
querida. Este es el comienzo de Cloud
nine, una obra sobre sobre la desigualdad de
sexos y razas, sobre el dominio de los unos
sobre los otros. Betty, la mujer de Clive, no se
valora a sí misma, quiere ser como los hombres
quieren que sea: su personaje es interpretado
por un actor. Del mismo modo Joshua, el esclavo
negro, es interpretado por un blanco, puesto que
los hombres blancos quieren que sea como ellos.
Por otra parte Clive quiere imponer en su hijo
su modo machista de ver la vida aunque a éste le
gusta jugar con su hermana y con sus muñecas. La
obra pertenece a los años en que Caryl Churchill
(1938) colaboraba con grupos de teatro
feministas como “Joint Stock”, el grupo que la
estrenó. Tras una etapa de obras para radio, su
primera obra para el teatro fue
Downstairs, en 1958, cuando todavía
estudiaba en Oxford. Pero su gran éxito
internacional, puesto en escena por Max
Stafford-Clark en el Royal Court, fue Top
Girls (1982), la historia de cinco
personajes históricos femeninos invitados a
cenar por la nueva directora de la agencia de
empleo así llamada. Con Serious Money
(1987), comparada a Glengary Glenn Ross,
Churchill pasaría del fringe al West End
londinense y a una trayectoria de éxito que no
excluye la comercialidad pero mantiene su
sentido de la transgresión.
Extrema
síntesis Ice cream (1989) es una
obra que se inicia con el viaje de una pareja de
norteamericanos a Inglaterra y que bajo su
aparente cotidianeidad acaba convirtiéndose en
una pesadilla mental que obliga a los personajes
a enfrentarse con los acontecimientos dramáticos
de un mundo sórdido y consigo mismos y les
obliga a “asomarse” hacia lugares ignotos para
ellos hasta entonces. Es el mismo estilo que se
concentra también en Esto es una silla,
obra que pudimos ver el año pasado en Barcelona
en el desaparecido Artenbrut. Es ésta una obra
que extrema el poder de síntesis de la autora
para mostrarnos en esa última frase de la
protagonista que “Todo el mundo camina en todos
los sentidos y nadie sabe por qué”, una
sentencia para un mundo que nos muestra el
miedo, la tortura, el holocausto y la guerra con
la poética sencillez a la que se ha dirigido
Churchill en esta última etapa de plena y
brillante madurez. Sus personajes, como dice
Elias Canetti (Apuntes 73-84) saben que “la
esperanza ya sólo radica en lo fragmentario”.
A number (2002) nos plantea el tema de la
clonación humana. Se inicia con el
enfrentamiento de un hijo con su padre cuando se
entera de que él tiene réplicas genéticamente
idénticas y es meramente “un número”. Es una
penetrante indagación que nos muestra las
ventajas y peligros de la ingeniería genética.
¿Qué haríamos si para recuperar a un hijo
perdido lo clonáramos, nos saliera mal y
pretendiéramos empezar de nuevo para conseguir
un modelo mejor?. Churchill ha ido del feminismo
socialista a la abstracción formal en unos
textos de gran sencillez, siempre del lado de la
transgresión y la crítica. Esta evolución se
dejar ver en estas tres obras.
RAGUÉ,
María
José  |