Algunos y pocos datos para empezar a situarnos.
En el año 1999 se editaron en España 61.246 títulos, de
los cuales 530 fueron de teatro, es decir el 0,86 % del
total. Literatura dramática 458 (o el 0,74 %), ciencia
del teatro 65 (0,10 %) y teoría teatral 17 (0,2 %).El
número de ejemplares de media fue de 4.048, bajando en
teatro a 3.354.Estos datos pueden ayudar a eliminar
algunos prejuicios. Uno es que no se lee teatro.
Pensemos en Shakespeare, García Lorca, Calderón, Jardiel
Poncela o Brecht. Por eso, y siguiendo esta lógica, y la
del mercado, hay editoriales grandes que publican
teatro. Espasa-Calpe, Alianza, Cátedra, Planeta,
Plaza-Janes, Círculo de Lectores y Anagrama se dedican a
autores consagrados. Son operaciones claras y bastante
seguras. En el citado año se publicaron 30 libros de
Shakespeare.
Primeras conclusiones: Se lee teatro
y se publica, pero menos que de otros temas. Las grandes
editoriales publican sobre todo clásicos y autores
consagrados, dejando para las pequeñas las nuevas obras
y los nuevos autores. Creo que debemos publicar a
nuestros autores dramáticos actuales, ofrecen una visión
de nuestro tiempo que nos enriquece. Parafraseando a
Ortega, y según mi modo de ver, “somos nuestras
circunstancias nosotros”. A través de la obra de
nuestros autores dramáticos nos comprendemos mejor, sus
perspectivas subjetivas e ideológicas nos ayudan a ello.
Muchos gobiernos, de una manera o de otra, conceden
subvenciones para que los autores puedan llegar al
público. España, después de la etapa “viva la muerte,
muera la inteligencia” de la dictadura franquista, no
está acostumbrada a los grandes gastos-gestos por la
cultura que nos ayuda a conocernos-reconocernos.
Los niños españoles que habían salido durante
nuestra guerra y que, por tanto, volvieron a España de
la URSS con otros patrones culturales no podían entender
que la gente viera la televisión, coincidían que era
aburrida. Igual que nos venden la “ideología” TV, nos
podrían vender a nuestros pensadores y dramaturgos,
enriquecerían al país (no en dinero), seríamos más
civilizados. Y por último, es importante que hable de la
coedición que aplicamos en Fundamentos. Es una forma de
aprovechar el conocimiento de los que los tienen.
Partimos de que muchos saben sobre muchas cosas, más que
nosotros.