El teatro
prescinde de sus autores Sólo el 7,9% de los
estrenos de Madrid fueron textos españoles
actuales
El reparto inicial de 5hombres.com: de izd. a
dcha., Valdés, Novo, Valero y Pérez sostienen a
Bermúdez. Foto: Mercedes Rodríguez
Otra
temporada más la cartelera teatral ha dado la espalda a
los autores españoles de hoy, su presencia en los
teatros comerciales ha sido poco significativa: En
Madrid, y fuera de las salas alternativas, el 7,9 por
ciento de las obras que se exhibieron pertenecían a
autores nacionales vivos y sólo una de las más
taquilleras estaba firmada por varios de ellos: 5
hombres. com. En Barcelona, los teatros han sido más
receptivos, le dedicaron el 20 por ciento, siendo Una
nit d’opera, de La Cubana, el espectáculo más
taquillero. En definitiva, la ausencia de textos
actuales se explica o porque estos no conectan con el
público o porque los productores no quieren arriesgar.
El resultado es una cartelera que, salvo excepciones, ha
mostrado una clara tendencia conservadora recurriendo a
fórmulas ganadoras como musicales y éxitos del pasado.
El panorama, según los implicados, no es
optimista.
El teatro ha perdido público esta temporada. En
contraste con la anterior, 256.217 personas menos
dejaron de ir al teatro en Madrid, según cifras
referidas al periodo que va desde septiembre de 2001 a
abril de 2002, los datos más recientes que maneja el
Centro de Documentación Teatral. Los teatros de la
capital recibieron 1.558.352 espectadores en ese
periodo. Por su parte, Barcelona perdió menos público
que Madrid –21.450 personas– pero también congregó a
menor número de personas: 1.558.352.
Entre las
razones que esgrimen los productores para explicar estas
pérdidas, destaca los efectos del 11S. Jesús Cimarro es
productor de La cena de los idiotas, una de los
cinco espectáculos más taquilleros de la temporada
madrileña y al que se le augura una larga vida. Según
señala, las consecuencias del ataque a las Torres
Gemelas “se han notado mucho. Las obras que mejor han
funcionado son comedias, la gente no quiere ver ni
dramas ni tragedias”. También el productor Enrique
Cornejo apunta razones socioeconómicas: “El teatro es
espejo de lo que ocurre en la sociedad y este año hemos
notado un receso económico que también se traduce en las
tablas”.
Ausencia de autores vivos Sin
embargo, uno de los asuntos que mayor interés suscita es
el éxito del teatro que hoy se escribe en nuestro país.
Los datos confirman lo que ya se sabe, que los
dramaturgos españoles apenas son representados y cuando
lo consiguen, pocos alcanzan el éxito. Sólo un
espectáculo de los más taquilleros se sostiene en
autores vivos: 5 hombres.com. Se trata de un
remedo televisivo que sigue una fórmula tan antigua como
el teatro y que, estrenado la temporada anterior, es
analizado por algunos productores como “un éxito
extrateatral, apoyado en la pequeña pantalla, que ha
enganchado a un público que no acostumbra a ir al teatro
y que posiblemente no vuelva”. Protagonizado por cinco
humoristas que desarrollan su one show man
durante veinte minutos cada uno, siguen unos textos
escritos por un equipo de guionistas –Pablo Motos, Laura
Llopis, Arturo González-Campos y Juan Herrera– de un
famoso programa de televisión. Este espectáculo ha sido
el tercero más visto en Madrid, tras My Fair Lady
y La bella y la bestia, musicales que han atraído
a más de 200.000 espectadores. El cuarto lugar ha
correspondido a la citada comedia La cena de los
idiotas, y el quinto a Eloísa está debajo de un
almendro.
En total, en Madrid se han
estrenado esta temporada 388 espectáculos, de los que 70
han sido de autores españoles vivos, es decir, el 18 por
ciento de la cartelera. Se incluyen, por supuesto, los
autores de teatro infantil. Y si nos ceñimos a los que
se han estrenado fuera de las salas alternativas, sólo
31 han conseguido alcanzar los teatros privados o
públicos, el 7,9 por ciento.
Entre la lista de autores que han tenido el
“privilegio” de ser representados en escenarios públicos
y comerciales figura un único joven autor; en su mayoría
son dramaturgos de la generación de los 70. El más
comercial de la lista es Santiago Moncada, pues ha
congregado a 90.340 espectadores con Esmoquin,
protagonizada por Arturo Fernández. Le siguen Albert
Boadella y su Trilogía sobre Cataluña (que
incluye tres títulos) con 38.364, y Luis Peñafiel,
seudónimo de Narciso Ibañez Serrador, con Aprobado en
castidad que vieron más de 15.000 personas. La lista
la completan Fernando Arrabal, Ignacio Amestoy, la
compañía Yllana, Antonio Ozores, Juan José Alonso
Millán, Jesús Campos, Eusebio Calonge, Joaquín Hinojosa
e Isabel Carmona y, más recientemente, se han sumado
Francisco Nieva y Alberto Miralles.
Cimarro
sostiene que la escasa presencia de los autores
españoles en nuestra cartelera se explica por dos
razones. De un lado, “el público no se casa con nadie y
el autor español de hoy no escribe para el público de
ahora”. De otro, piensa que es necesario conectar con
los jóvenes: “El éxito de La cena... es porque
atrae a la gente joven gracias a una versión de Paco Mir
muy bien hecha. Pero el problema es que la mayoría de
los productores madrileños pasan de los 65 años y,
lógicamente, programan según sus gustos, los cuales se
sitúan lejos de los de los jóvenes. En la producción
teatral no ha habido relevo generacional”.
Conectar con el público También
Cornejo, que ha exhibido Esmoquin así como obras
de Antonio Ozores y Juan José Alonso Millán, opina que
la autoría actual no engancha al público –“los temas de
hoy son tristísimos”– pero es consciente de que hay
varios públicos y por eso ha delegado la gestión de uno
sus teatros madrileños, el Arlequín, en la compañía
Yllana, que han conseguido remontar el teatro y atraer a
un público joven con espectáculos como 666 o
Los monólogos de la vagina. Santiago Moncada
valora también conectar con el público y no concibe otra
forma de escribir teatro si no se busca al público: “Si
no es así, que el autor se dedique a otra cosa”. Cree
que no hay autores de éxito porque “cuando encontramos
uno que escribe buenos diálogos, inmediatamente se va a
la televisión, donde le pagan más. El panorama no es
optimista, la competencia de la televisión es muy dura”.
Y añade que los jóvenes autores tienen además otro
handicap: “utilizan un lenguaje soez, pretenden
ser modernos y son vulgares”.
Barcelona, más
receptiva Por su parte, Barcelona ha registrado un menor
número de estrenos, 279 espectáculos. Pero en contraste
con Madrid, la ciudad catalana presta más atención a la
representación de autores españoles vivos o, mejor
dicho, catalanes. El espectáculo más taquillero de
todos, Una nit d’opera , visto por 141.458
espectadores, lo firma Jordi Milán, autor y director de
La Cubana. Le sigue la versión catalana de 5
hombres.com con 97.604 espectadores. En tercer y
cuarto lugar se situaron The Full Monty de
Terrence McNally, otro de inspiración televisiva, que
tuvo 65.569 espectadores, y La Trilogía de Els
Joglars, con 50.865 personas. En quinto lugar figuran
Rubianes, solamente que en su sexta temporada
congregó a 42.359 personas.
En Barcelona, de los
279 estrenos, un centenar han sido de autoría
contemporánea, es decir, un 34 por ciento. Pero el dato
más destacado es que la dramaturgia actual no está
condenada a las salas alternativas como en Madrid. Los
teatros comerciales, y sobre todo los públicos –cuentan
con más escenarios institucionales que la capital
(Teatro Nacional de Cataluña, Lliure y Mercat)–, han
exhibido 56 obras firmadas por autores de hoy frente a
los 44 que estrenaron en las alternativas. Creadores
como Rodrigo García, que en Madrid actúa en las
alternativas, en Barcelona lo hace es escenarios
públicos. Los autores de la cartelera catalana que más
espectadores han atraído, además de los mencionados, son
Paz Padilla, Joan Font, Alberto Miralles, Moncho
Borrajo, Faemino y Cansado e Yllana.
Jordi Milán encuentra tres razones para
explicar las dificultades que tiene la autoría
contemporánea hoy: “Primero, tenemos culpa los
creadores, no sabemos conectar con el público, no
sabemos lo que le interesa. Por otro lado, las empresas
teatrales y las productoras cada vez vuelven más la
vista a los éxitos del pasado para repetir fórmulas
ganadoras. My fair lady, El fantasma de la
ópera... están bien, pero ya los hemos visto
infinidad de veces, no tienen nada nuevo que aportar.
Además, desde las instituciones no se ha hecho nada para
promocionar a la nueva dramaturgia. Todo esto repercute
en una cartelera que no evoluciona y en la que es
difícil tener éxito con algo arriesgado”.
Involución de la cartelera Milán
señala también las diferencias entre Madrid y Barcelona
desde un punto de vista técnico: “En Madrid no hay
teatros preparados para acoger grandes espectáculos,
infraestructuras con las que sí cuenta Barcelona, y eso
limita también el tipo de producciones que puede
exhibir”. Alberto Miralles también particiopa de estas
ideas. Acaba de estrenar en Madrid ¡Hay motín,
compañeras! y en Barcelona estuvo presente esta
temporada con la versión de Ar cipreste
interpretada por El Brujo. Según dice, esta última “es
una de mis pocas obras que han tenido éxito y para ello
he tenido que aliarme con un autor muerto. Para los
teatros es más arriesgado programar a autores actuales
que Poncela, Arniches o Mihura. En Barcelona hay una
evolución de la cartelera pero en Madrid vamos hacia
atrás, hay una involución”.
L.PERALES/I. DE
FRANCISCO
Los autores
de mayor éxito Madrid 5hombres.com,
de Motos, Llopis, Glez.-Campos y Herrera, con 112.068
espectadores Esmoquin, de Santiago Moncada,
con 90.340 Trilogía sobre Cataluña, de Albert
Boadella, con 38.364 Aprobado en castidad, de
Ibáñez Serrador, con 16.146 Defensa de dama,
de Hinojosa/Carmona, con 11.091
Barcelona Una noche de
ópera, de Jordi Milán, con 141.453 Trilogía
sobre Cataluña, de Albert Boadella, con 50.865
5hombres.com, de Motos, Llopis, Glez.-Campos
y Herrera, con 42.769 Rubianes, solamente, de
Pepe Rubianes, con 42.359 Ustedes se
preguntarán..., de Paz Padilla, con
37.736
El
público de las alternativas
Las salas alternativas no sólo son el lugar donde
se estrena el teatro más audaz, también los
primeros y casi únicos escenarios que encuentran
los jóvenes autores. En estas salas se produce
teatro y mucho. En Barcelona, el 36 por ciento
de los títulos que se exhibieron lo hicieron
en estos teatros. En Madrid fue el 39 por
ciento.Para el periodo del que se disponen
datos, desde septiembre de 2001 a abril de
2002, las salas madrileñas atrajeron a 90.533
espectadores, siendo la sala Alfil, con una
media de 5.000 personas al mes, la más taquillera.
Entre los 53 autores españoles vivos que estrenaron
en el circuito alternativo destaca la compañía
Sexpeare, sus dos espectáculos Sexketchs
(amor de color mahonesa) y ¡Qué pelo
más guay! fueron vistos por más de 5.000
personas. Otros autores que presentaron obras
esta temporada superando el millar de espectadores
fueron Laila Ripoll, Antonia San Juan, Ángeles
González-Sinde, Toni Marquet, Mauro Entrialgo
y Juan Antonio Lumbreras, entre otros.Respecto
a las salas barcelonesas, consiguieron atraer
a 76.536 espectadores. Un total de 44 autores
estrenaron en estos teatros, siendo Angel
Ramos Godoy el de mayor éxito pues su obra
En defensa de Godoy la vieron 5.511
espectadores. Antón Font, Marta Galán, Alberto
Mestres, Enric Nolla y Lluïsa Cunillé fueron
los de mayor éxito, con cifras que oscilan
entre los 1.500 y los 3.000 espectadores.
Si la dramaturgia actual está poco presente
en las carteleras, más todavía si pertenece
a nuevas generaciones de autores. Este año,
en Madrid, sólo un joven autor pudo estrenar
en un teatro institucional y se inscribe dentro
de la cuota de nueva dramaturgia con la que
está comprometido el Centro Dramático Nacional.
Fue Pedro Manuel Víllora, cuya obra La
misma historia sólo han visto 2.225 personas.
En Barcelona, las posibilidades son mayores
porque cuentan con más escenarios institucionales.