|
Antonio
H. Centeno es dramaturgo, director de teatro y guionista
de televisión y cine. (10/04/02)
1.- En
tu opinión, ¿cuáles son los problemas más
comunes del teatro español actual?
Sería
fácil responder a esta pregunta diciendo que el problema más
común en el teatro español es la falta de ideas. Y lo
voy a hacer, pero matizando. No creo que esa falta de ideas se deba
a los directores, autores, actores, escenógrafos o cualquier
grupo "creador activo" de un espectáculo teatral. No,
los culpables de que el teatro español no se renueve y esté
falto de ideas, son las personas encargadas de repartir ayudas, de organizar
festivales, los programadores de salas de teatro y los programadores
culturales...
Los que
reparten ayudas, porque sólo se las dan a los que van a tener
un éxito seguro (si van a tener éxito no necesitan "la
pela") y ponen miles de difíciles trabas a los que piden
ayudas económicas por primera vez.
Los programadores
de festivales que van a lo seguro, no quieren riesgos. A ellos sólo
le interesa el éxito del festival y eso se logra contentando
a sus condiscípulos de grandes y pequeñas ciudades y programadores
de salas de teatro, con espectáculos rodeados de una platina
de falsa modernidad y que lo que esconden debajo es el teatro burgués
de toda la vida.
Y por último,
los ayuntamientos que no dejan programar a sus técnicos con libertad,
ya que no les interesa que el pueblo piense, sólo que les voten.
Estos creo que son, y sin entrar en un análisis mayor, los grandes
males del teatro actual. De esta forma difícil será que
resurja un teatro vivo y lleno de ideas, pues este teatro muere al momento
de nacer, al no encontrar financiación, ni ayudas, ni lugar donde
exhibirse dignamente.
2.- ¿Qué espectáculo que hayas visto últimamente
te ha impactado y por qué?
Ubú
Rey de Alfred Jarry y dirigido por Àlex Rigola, en el Teatro
de la Abadía de Madrid. Porque me hizo sudar, llorar, reír,
meditar, conmoverme y transformarme. Àlex Rigola sabe traerse
el texto de Jarry a nuestra realidad más cercana y convertir
a Ubú en un clon de Sharon, de Arafat, de Bush, de Gil, de Piqué,
de Pototo, de Arzalluz... o de cualquier otro poderoso-tirano. Y al
resto de los personajes los convierte en cualquiera de nosotros que
sufrimos los excesos de poder de los tiranos. Para retener en la retina
y en la memoria la escena de la campesina polaca, estremecedora y llena
de dura poesía.
3.- ¿Reconoces un proyecto global que encauce tu trabajo diario
en el teatro? En caso afirmativo, ¿cuál o cuáles?
Lo reconozco
en dos vertientes distintas: por un lado mi trabajo al frente de la
compañía Septiembre Producciones de la cual soy creador
junto a dos amigos. Desde la compañía luchamos por producir,
montar y distribuir nuestras propuestas teatrales. Tarea nada fácil.
Y la otra
vertiente es mi trabajo como dramaturgo. Intento con mi teatro congelar
y cuestionar la realidad en la que vivimos.
4.- Por último, nos gustaría que compartieras con nosotros
alguna anécdota de tu experiencia en el ámbito escénico.
Sevilla,
sala El Cachorro, estrenamos Cinco, espectáculo del que
soy autor y director. Como éramos, y somos, una compañía
humilde, me hago cargo de las labores técnicas. La sala es muy
pequeña, no hay distancia entre el espectador y el actor. Uno
de los espectadores da "cabezás de sueño". Yo,
que observo desde la mesa de luces y sonido, se lo digo a mi compañero:
"...ese tío se aburre...". Finalmente da un fuerte
cabezazo y cae en el hombro de la chica que tiene a su lado. Una de
las actrices del montaje, Candela Fernández, que lo ha visto
todo desde el escenario, detiene la obra y grita: "...sacadlo que
se muere". Gran revuelo, el chaval se cae muerto. Lo sacamos entre
todos a la calle. Ha sufrido una lipotimia. Conseguimos que vuelva en
sí. Y nos confiesa que la lipotimia es debida a la violencia
de la obra. El chico se recupera, la obra continúa y respiro
tranquilo: no se aburría con el espectáculo. El chico
volvió la semana siguiente y aplaudió.
|