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Juan
Antonio R. Conde. Parte de su filantropía
la ha dedicado a la secretaría general de la Unión Internacional
de la Marioneta-UNIMA Federación España (1997-2001); titiritero
que intenta no morir en el empeño, docente teatral en centros educativos
sevillanos, gestor cultural y un tranfulla. (11/06/02)
1.- En
tu opinión, ¿cuáles son los problemas más
comunes del teatro español actual?
Con el
advenimiento de la democracia, creo que el teatro ha sido absorbido
por las instituciones y se ha ido convirtiendo en un fungible más,
una mercancía de consumo cuya rentabilidad y apunte contable
lo indica el taquillaje y la figura fiscal que lo produce. Responde
más a un marketing con causas colaterales a la marca política
que ostenta la mayoría popular. Lo que realmente cuenta es su
etiqueta patrocinadora y su difusión masiva, más que lo
que pueda tener de catarsis el hecho teatral en nuestra sociedad. La
escena está domesticada y sólo "brillan" aquellas
producciones que saltan la comba con un poder al que no critica, y que
son en buena medida, de aquellos que crecieron en el teatro independiente
y que ahora okupan lujosos despachos y presupuestos públicos,
cuyo trabajo lo garantiza la autonomía que gana las elecciones.
Estos, orgullosos, fomentan un teatro espectácular hueco, las
formas prostituyen el fondo y el Arte escénico es sólo
un escaparate cuya utillería goza de millorarias subvenciones
con flash de rueda de prensa.
Me muevo más en el ámbito de los títeres, un gremio
al que creo aún no afectado por ese virus y cuya ingeniería
ideológica e institucional todavía no ha podido reconvertirlo
para la "causa". Tal vez sea un ingenuo, pero creo que en
los títeres hay buena parte de verdad transgresora y antisistema
y ese es el distanciamiento de la máscara.
Tenemos que desalojar del teatro a esos bufones vitalicios medradores
y hacer nuestra cumbre como auténticos juglares, porque a contrapelo
existe un activo latente que hace, sin apoyo, un teatro sin etiquetas
y obeso de vida, que te emociona y te pellizca en las tripas. Tenemos
que enterrar en el mar, a quienes se han profesionalizado en el tráfico
de la cultura. ¡A galopar! ...¡A galopar! ... Pero sin olvidarnos
que buena parte de sus males es responsabilidad de cada uno de los que
navegamos sobre sus tablas, dado que el sector también ha contribuido
para que el teatro sea cada vez más, un negocio competitivo cargado
de deslealtades faranduleras.
2.- ¿Qué espectáculo que hayas visto últimamente
te ha impactado y por qué?
En el pasado
Festival Internacional de Títeres de Sevilla, la última
propuesta de La Fanfarra (Barcelona-Teatre Malic) con su obra: "Melodama":
las técnicas del cine mudo fabulada con guiñols y en una
magistral puesta en escena de alto valor estético. Me queda mucho
por aprender.
3.- ¿Reconoces un proyecto global que encauce tu trabajo diario
en el teatro? En caso afirmativo, ¿cuál o cuáles?
Sí,
andamos buscando respuestas a la engañifa que vivimos y varias
cías. estamos trabajando para organizanos en una Federación
Andaluza de las Artes Escénicas y que nos permita paliar cierto
sufrimiento del ecosistema teatral andaluz, porque en el Sur hay muchos
creadores/as que desean decir muchas cosas con el teatro, vamos a apostar
por esa Federación y seguro que lo conseguiremos.
4.- Por último, nos gustaría que compartieras con nosotros
alguna anécdota de tu experiencia en el ámbito escénico.
En una
actuación de nuestro "Don Pérez Oso" (teatro
de luz negra), los titiriteros se quitaron la capucha al saludar, menos
el Oso que se quedó con su cabeza/máscara. A la salida
de los escolares, un chaval de no más de 6 años y de la
mano de la profesora, preguntó: "Oye... el Oso es de verdad,
a que sí..." Vamos a llamarlo -le dijimos. Ruth bajó
del escenario, habló con él, le dió la mano y el
chaval, erre que erre... "Es de verdad, a que sí" Sí.
-dijo el Oso mientras se quitaba la cabeza. Y el chaval de alegría,
le dió dos besos a Ruth, que para él era "Don Pérez
Oso".
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