ENTREVISTA: Ernesto
Caballero "El autor no debe confundir actualidad
con realidad"
R. B.
BABELIA - 21-02-2004
Ha escrito cerca de veinte obras y dirigido unas cincuenta,
entre las que destacan Auto, Pormis muertos, Destino desierto
o Te quiero... muñeca. Ernesto Caballero (Madrid, 1958)
se considera ante todo un dramaturgo. Como director tiene
actualmente en gira La noche del oso y es autor de
la adaptación teatral de la película En tierra de nadie,
de Danis Tanovic.
PREGUNTA. ¿Qué problemas afronta la autoría teatral en España?
RESPUESTA. Si uno, como es el caso de la mayoría de
los dramaturgos, escribe con perspectiva de puesta en escena,
los principales problemas que encuentra se derivan de la imposibilidad
de consolidar una relación regular con un público, dado el
endeble estado de la industria teatral española.
P. ¿Responde mejor el público a obras ligadas a su realidad
más inmediata, como sucede en su obra Tierra de
pormedio sobre escándalos urbanísticos
en Madrid?
R. Hoy día carece de sentido hablar de público como de una
entidad homogénea. Además, ¿qué es el público? ¿Un conjunto
de consumidores de espectáculos? ¿Un grupo de espectadores
que comparte la afición al teatro? ¿Y a qué clase de teatro?
Sea lo que fuere resulta evidente que el público está fragmentado
y es imprevisible. En cuanto a su afición hacia temáticas
más próximas, es posible que algunos las prefieran. Sin embargo,
hay otros que se decantan por el espectáculo de buena factura
más que por el contenido (operización del teatro), así como
los hay que prefieren el contacto directo con las estrellas
mediáticas. No sé. En cualquier caso conviene recordar que
no es lo mismo la realidad que la actualidad.
P. En su opinión, ¿cuáles son los problemas más acuciantes
del teatro español actual?
R. Sin duda, la ausencia de una exhibición normalizada
de las producciones de las compañías profesionales. En este
sentido, el Estado autonómico con su irrefrenable tendencia
a los reinos de taifas se ha revelado como una nefasta maquinaria
abocada al marasmo burocrático y al caciquismo político que
imposibilita con sus trabas y múltiples intermediarios el
establecimiento de una mínima estructura de distribución teatral.
Si esto llegara a solucionarse, el 95% de las empresas teatrales
podría prescindir de las consabidas subvenciones. Parches
necesarios que hablan a las claras del fracaso de toda una
industria.
P. ¿Cuál es su proyecto más próximo?
R. Acabo de estrenar Noche de Reyes, de Shakespeare,
en la Escuela de Arte Dramático de Madrid. Además, estoy a
punto de iniciar con mi compañía la gira del espectáculo He
visto dos veces el cometa Halley, sobre la figura de Rafael
Alberti.