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Federico
Luppi “Tengo la absoluta convicción
de que el hombre nunca va a cambiar”

Las interpretaciones de Federico Luppi
(Buenos Aries, 1953) son el santo y seña de la
profesión, paradigma luminoso del talen- to
irrebatible y el trabajo bien hecho. Después de
una intensa actividad teatral y cinematográfica,
que le han llevado por todos los rincones del
mundo, el actor argentino se estrena como director
con Pasos, cuyo rodaje ha terminado hace
apenas dos semanas. A partir de un guión escrito
por su mujer Carmen Hornos, sitúa su debut
cinematográfico en los años de la Transición
española. ¿Será tan brillante detrás de la
cámara?
Pregunta: ¿Qué le ha
animado a ponerse por primera vez detrás de la
cámara? Respuesta: Creí que en este caso
yo podía contar la historia. Y también por
diversificación laboral. P: ¿Se refiere
a que le ha impulsado el dinero? R: No,
a trabajar para comer. P: ¿Qué le ha
cautivado de la experiencia? R: Resolver
problemas diferentes todos los días. P:
¿Y ahora entiende mejor a los directores o peor a
los actores? R: Hablando se entiende la
gente. P: ¿De qué maestros ha tomado
buena nota? R: Ni mencionarlos; después
me van a preguntar por qué no aprendí de
ellos. P: Bueno, entonces dígame a qué
maestros admira... R: Hay un genio por
cada década y cuarenta sabios más que le siguen;
debería hacer una historia del cine y un tratado
sobre las virtudes de cada uno. P: ¿Por
qué sitúa la historia de su filme tras el golpe de
Estado de Tejero? R: Me fui de España 15
días antes de lo de Tejero y mientras vivía y
entendía las dificultades de la transición, en mi
cabeza comparaba el camino que emprendía la España
moderna con la perversión militar de mi país;
gente que en ese momento tenía 30 años enfrentaban
un camino digno de ser recorrido y, en mi país,
gente como yo había pasado la mitad de su vida sin
votar y sin elegir. P: ¿Se parecen algo
estos años a los de entonces? R: Sí, los
banqueros siguen siendo impunes, los pobres más
pobres y la izquierda sigue
perdiendo. P: Bueno, ahora ha ganado.
¿Qué pasó por su cabeza la noche del
14-M? R: Más gente, más
razón. P: ¿Qué le desea a Rodríguez
Zapatero? R: Que envejezca en la función
pública. P: ¿Puede hacer algo el cine
contra el horror del 11-M? R:
No. P: ¿Y ayudar a
olvidarlo? R: Ojalá que no. Cualquier
historia que aliente el olvido nos roba el
aprendizaje. P: ¿Existe el cine sin
política? R: No. P: ¿Y qué
cree que piensan los políticos españoles del cine
español? R: Lo que he leído es bastante
pobre, prejuicioso y de una gran ignorancia de lo
que el cine significa. Creo que son opiniones
tontamente ideologizadas. P: ¿Cuál es el
mejor consejo que recuerda? R: No te
preocupes, todo pasa. P: ¿Y el
peor? R: No te preocupes, la razón
siempre triunfa. P: Su película se
titula Pasos. ¿A qué pasos se
refiere? R: A los nuestros en la
vida. P: ¿Y usted se arrepiente de
alguno de los que ha dado? R:
Convengamos que es una pregunta de débil retórica;
si me arrepintiese de alguno... ¿qué?, ¿el pasado
se volvería automáticamente mejor?, ¿el error no
sería error y el equívoco verdad? P:
¿Cuántos pasos ha debido dar para llegar al lugar
donde ha llegado? R: ¿Adónde he
llegado? P: A tener el respeto y la
admiración unánimes de sus colegas y del público.
¿Cuestión de talento o de trabajo? R: El
talento es algo difícilmente definible. El trabajo
tal vez nos acercaría a entender qué ha
pasado. P: ¿Se considera una estrella de
cine? R: No. Conozco el oficio y no
todo. Lo que sé me aproxima más a un
artesano. P: ¿Qué es lo que más le enoja
de la realidad? R: La enorme cantidad de
gente que desconoce sus derechos. P:
¿Cuál es su máxima ante la vida? R: Soy
hijo de las estafas, así que no tengo máximas sino
mínimas. P: ¿Y ante la
cámara? R: Dejar que
ocurra. P: En las películas da el tipo
de reflexivo, gruñón, sentimental, progresista...
¿Cuánto hay del hombre detrás del
actor? R: No hay personajes sin
persona. P: ¿Con quien tiene más en
común: con su personaje de Martín (hache) o con el
de Lugares comunes? R: Son mis
parientes, mis amigos, mis vecinos. Con ambos
todo. P: ¿Recuerda qué fue lo que le
impulsó a dedicarse a la
interpretación? R: La realidad era muy
fea. P: ¿Y qué es lo que le impulsa
ahora? R: La realidad sigue siendo muy
fea. P: ¿Ha perdido la esperanza de
cambiarla? R: Peor que eso. Tengo la
absoluta convicción de que el hombre nunca va a
cambiar y que, salvo matices de conducta según
cada época, expresa de diferentes modos la misma
condición. P: ¿Cuáles son sus esperanzas
entonces? R: Que las buenas cosas las
haga la mejor gente. P: ¿Qué le sugieren
estos nombres?: Héctor Alterio... R: La
nobleza del oficio. P: George
Bush... R: Epítome de un mundo
enfermo. P: John Ford... R:
Cuando el cine hablaba de hombres. P:
Adolfo Aristaráin... R: El cine adulto
de Argentina. P: Janet
Jackson... R: Leyó mal el código. Si el
seno hubiera sido de Scarlett Johansson no pasaba
nada. P: Hollywood. R: No
desdeñaría vivir ahí.
REVIRIEGO,
Carlos |