Ella sólo lo reconoce tímidamente, pero en sus obras existe
un poso pedagógico y social evidente. La autora y directora
teatral Garbiñe Losada (Getxo, 1959), ganadora de un Premio
Max por Gus eta Gas, ha escrito obras sobre
el sexo para adolescentes como Sin vergüenzas,
ha abordado el drama del paro en Desperrados y ahora
renueva su apuesta por el teatro social con Las mujeres
de verdad tienen curvas, un montaje basado en la
obra homónima de Josefina López. Ayer, mientras dirigía los
ensayos de esta última obra, se sorprendió con un nuevo reconocimiento:
el tercer Premio Donostia de Teatro por John Wayne-ren
laguna, sobre los discapacitados, que recientemente
ganó también el Ercilla.
Pregunta. El año pasado, Sin vergüenzas, otra
obra suya, ganó este mismo premio. ¿Qué supone para usted?
Respuesta. Una inmensa alegría y un estímulo para
continuar.
P. El reconocimiento le llega por una obra eminentemente
social. ¿Se considera una autora comprometida?¿Ha
quedado un poso de la pedagogía en usted?
R. No es eso. Símplemente me siento mejor si cuento
algo importante; si no, me parece desperdiciar una oportunidad.
P. ¿Lo hace por usted o por el público?
R. Por todos. Por ejemplo El amigo de John Wayne se
planteaba como un melodrama muy poco comercial y hubo gente
que nos aconsejó que lo olvidáramos. Queríamos contar que
cada persona tiene siempre algo que dar. Finalmente nos salió
bien. Por eso el premio es doblemente satisfactorio.
P. Lo comercial entonces no condiciona su teatro...
R. Nosotros queremos vender, como es lógico. Pero
no aceptamos que nuestro teatro sea comercial a cualquier
precio.
P. ¿Por qué? ¿Cree que puede agitar las conciencias?
R. No sólo el teatro, el cine, las artes plásticas...
Todo puede llevar a la reflexión y al cambio. Hay algo que
nos queda a todos de una película o un espectáculo, aunque
no sea de forma consciente.
P. Las producciones cinematográficas llegan a muchas
más personas...
R. Sí, el teatro es muy minoritario, pero tiene la
característica de lo vivo.
P. ¿Cuál es el problema?
R. Es mucho más caro que el cine. En los países del
Este, por ejemplo en Hungría, está muy subvencionado y hay
una programación diaria muy variada, porque allí hay una gran
cultura teatral y musical. Que una adolescente de 15 años
vaya a la ópera un miércoles es normal en estos países. Aquí,
sin embargo, es todo un acontecimiento.
P. ¿Cómo se le puede dar la vuelta a esta situación?
R. Creo que es un trabajo muy largo. Aunque hay voluntad,
no existe una programación estable, porque como no hay público,
no hay tantos aficionados como en otros países, hay miedo
a programar. La gente está acostumbrada a pagar por una cena,
pero no por el teatro. Se ve, desde todas las instancias como
algo muy lejano.
P. Si la rebelión contra la guerra se hubiese consumado
en la entrega de los premios Max, en lugar de los Goya...
R. No habría tenido la mitad de la repercusión.
P. ¿Qué le diría a Fraga por impedir que se celebre
la gala de las artes escénicas en Galicia?
R. Que él sabrá a qué tiene miedo.
P. ¿Cree importante la militancia de rostros conocidos
en asuntos como éste?
R. Sí, porque hay una voz mayoritaria en la calle
que no se escucha. Es importante que haya gente que la represente.
P. ¿Los políticos son buenos actores de teatro?
R. Son aburridísimos. La gente se iría antes de la
mitad de la función.
PERFIL
Garbiñe Losada estudió Pedagogía en San Sebastián,
pero nunca ha ejercido esta profesión. A principios
de los 80 participó en la fundación del grupo
Tanttaka y actuó en diversos espectáculos, hasta
que se decantó por la dirección y la creación.
Losada, impulsora de Ados Teatroa, ha escrito
y dirigido guiones originales como 'El amigo de
John Wayne', pero también ha adaptado textos de
otros, entre ellos, 'Manolito Gafotas', de Elvira
Lindo.