|
1. “Voy a producir lo que el
mercado no demanda”, explica Gerardo Vera, el nuevo director
de Centro Dramático Nacional; según dice, éste ha sido el
criterio que le ha guiado a la hora de decidir sobre qué debe
hacer un teatro público. Se le podría objetar que así el
teatro público deja de ser más “público” que nunca pues hace
justamente oídos sordos a los gustos del respetable; pero es
ya un lugar común entre el gremio farandulero que los gustos
del público deben ser satisfechos por el teatro comercial,
mientras el teatro institucional, –o ¿mejor dicho oficial?–,
debe colmar las inquietudes artísticas de autores, directores
y actores injustamente comprendidas por el vulgo. Aún así, el
director espera obtener “una rentabilidad
social”.
2. “El CDN va a ser un centro de
producción y creación. Yo no quiero confundirme con el
Festival de Otoño”, continúa Vera. Con ello el director quiere
dejar claro que el CDN no va a ser un cajón de sastre en el
que convivan producciones ajenas y propias; va a exhibir
espectáculos ideados y realizados por equipos en los que el
Centro ha confiado y que siguen su “filosofía artística e
intelectual”. Al contrario de lo que hizo el equipo
precedente; ahora, las compañías invitadas estarán presentes
excepcionalmente, “sólo con esa obra exquisita que no tiene
posibilidades de ser exhibida”.
3. Valle Inclán
será la referencia artística del CDN. “Es el padre de la
dramaturgia contemporánea y voy a hacer una obra suya cada
temporada. Quiero que en la próxima, en la que abriremos el
teatro Olimpia, éste se inaugure con un texto de Valle (quizá
Romance de lobos) y, de igual forma, la sala grande de
este teatro llevará su nombre; la pequeña se llamará Francisco
Nieva”. Para esta temporada ha programado Cara de
Plata, dirigida por el catalán Ramón Simó y con
escenografía de Christoph Schubiger, procedente de la
Shaubühne de Berlín, el teatro que dirige Thomas
Ostermaier.
4. “El CDN será un lugar para la
dramaturgia contemporánea, entendiendo por tal a autores del
siglo XIX hasta nuestros días”. Vera opta, de esta forma, por
el teatro europeo, frente al anterior equipo que se ciñó a los
autores españoles del siglo XX. El director habla de ofrecer
una mirada contemporánea: “No quiero nada del pasado. Quiero
que se hable del hombre de hoy. Concibo exhibir clásicos pero
con una tendencia a lo contemporáneo. Hacer a Valle de una
forma actualizada, por ejemplo, eliminando lo costumbrista que
hay en Cara de plata”. O, por ejemplo, ofrecer una
versión del Infierno, de la Divina Comedia, de
Dante, que en manos del croata Tomaz Pandur tiene, según dice,
un estilo muy artaudiano.
5. La dramaturgia
actual estará presente con dos autores, al menos durante esta
temporada. Juan Mayorga y su Camino del Cielo será el
primero en levantar el telón del María Guerrero; Raúl
Hernández, que como el anterior pertenece al grupo El
Astillero, cerrará la temporada de la sala de La Princesa. “En
esta pequeña sala es donde yo quiero experimentar con autores
y directores españoles de cara a la apertura de la sala
Olimpia”.
6. “El CDN va a ser un centro de
promoción de espectáculos que, en colaboración con el
Instituto Cervantes, contribuya a difundir el teatro español
contemporáneo fuera de nuestras fronteras”. En este sentido se
ha creado un Departamento de Relaciones Internacionales, al
frente del cual está Luis Blat.
7. “Animar la
producción dramática mediante talleres para autores y
directores”. Estos talleres son encargos en torno a un tema,
que pretenden involucrar progresivamente al equipo que los
pondrá en escena. En estos momentos Albert Espinosa trabaja
sobre el tema de la juventud; y a Eduardo Vasco se le ha
encargado un espectáculo que debe versar sobre la emigración.
Igualmente, invitará a directores extranjeros a que
desarrollen talleres con actores españoles; está previsto que
Tomaz Pandur lo haga durante su estancia en
Madrid.
8. Crece el número de asesores. Vera ha
nombrado asesora de dirección a Isabel Navarro (directora del
CDN en 1995, quien entonces creó un Consejo de Dirección
integrado, entre otros, por Vera) y mantiene el cargo de
director adjunto, que ocupa Aurora Rosales. Además, contará
con un equipo de dramaturgos residentes cuya función será la
de evaluar textos, sugerir y realizar adaptaciones dramáticas
así como otras actividades. Este equipo de dramaturgos lo
componen José Sanchis Sinisterra, Juan Mayorga y el poeta Luis
García Montero. Por otro lado, se mantiene el comité de
lectura, un órgano consultivo de la dirección que pasa de tres
a cuatro miembros (los actores José María Pou y Abel Vitón, la
autoraYolanda Pallín y el director Javier G. Yagüe) y cuya
labor trasciende ahora lo meramente literario para entrar en
terrenos de puesta en escena y formación de
elencos.
9. “No soy partidario de mantener tres
o cuatro meses una obra en cartel, un teatro público debe dar
cabida a más artistas”. Vera sostiene que aquellas obras que
tengan éxito no desaparecerán, ya que pasarán a formar parte
del repertorio del CDN en la temporada siguiente, y serán
exhibidas en el teatro Olimpia. Por otro lado, apuesta por
mantener las giras del CDN por toda España y colaborar con los
centros dramáticos autonómicos.
10. El director
ha solicitado 6.400.000 euros para el próximo año, un
presupuesto de producción que a fecha de cierre de esta
edición todavía no había sido aprobado por el INAEM; la cifra
supera en algo más de dos millones de euros el presupuesto del
CDN para 2004 (las partidas presupuestarias van por años, no
por temporadas). En 2005 se inaugurará el teatro Olimpia, con
dos salas, y el CDN deberá emplear parte de este presupuesto
en ello.
Liz PERALES
Opine sobre este
artículo
|
Temporada
2004-05
Lágrimas de cera. Dirección:
Roberto Cerdá, 14 de noviembre. Getafe. Festival
Madrid-Sur
Sala María
Guerrero Camino del Cielo, de Juan
Mayorga. Dtor: Antonio Simón. (18 de noviembre). Cara
de plata, de Valle Inclán. Dirección: Ramón Simó. 13
de enero. Roberto Zucco, de Koltès. Dirección:
Lluís Pasqual. (Marzo). Infierno, de la Divina
Comedia de Dante. Dirección: Tomaz Pandur.
(Mayo).
Sala de la Princesa El señor
Ibrahim y las flores del Corán, de Eric Emmanuel
Schmitt. Dramaturgia y dirección: Ernesto Caballero. (20
noviembre). El invierno bajo la mesa, de Roland
Topor. Versión y dirección: Natalia Menéndez. (Marzo).
La persistencia de la imagen, de Raúl Hernández.
Dirección: Javier G. Yagüe. (Mayo)
|
|
Razonable
expectativa
Ya hay programación en el María
Guerrero y La Princesa. A mi me parece que Mayorga, Raúl
Hernández, Valle, Koltès y otros son una buena noticia;
Gerardo Vera ha dado prueba de un serena modernidad que
se refleja en los carteles. Así que, a falta de
cómo se materialicen los proyectos, pues bien.
Roberto Zucco se ha puesto tantas veces que es un
reto conseguir algo nuevo. Y Mayorga es uno de los
jóvenes, como todo El Astillero, necesario. Vuelve al
María Guerrero donde ya estuvo en el 99 con Cartas de
amor a Stalin, cuando lo regía Pérez de la Fuente,
al que, por cierto, se le ha acusado de haber hecho un
teatro cutre; Mayorga es un fijo del María Guerrero lo
mismo con Pérez de la Fuente, puesto por el PP, que con
Vera, designado por el PSOE. O sea, que este continuismo
me parece ejemplar. Valle también es indiscutible,
aunque Cara de Plata no sea lo mejor de su
repertorio; tampoco lo fue el desafortunado Yermo de
las almas (Narros) o Valle-Inclán 98 (Helena
Pimenta), en la anterior etapa.
Hay un
continuismo que a mi me parece menos ejemplar. Es lo que
podríamos llamar un continuismo de ausencias; Alfonso
Sastre, por ejemplo. Me consta, pues fui testigo de una
conversación en El Escorial entre Sastre y Pérez de la
Fuente, que éste pretendió completar el quinteto español
(Aub, Buero, Nieva, Arrabal) con el exiliado de
Hondarribia. El proyecto se torció y, en vez de Los
hombres y sus sombras, salieron Los verdes campos
del Edén, de Gala. A ver si Gerardo Vera rompe el
maleficio que pesa sobre el mejor autor español de la
segunda mitad del siglo XX. El problema del teatro
público no es tanto de programación como de estructuras.
Suerte a Vera.
Javier VILLÁN
| |