José María Pou: «La fama es una consecuencia
de mi trabajo, no una finalidad»
Actor
Miguel
Ayanz Uno de los
grandes de la escena española ¬ha trabajado, entre otros, con
José Luis Alonso, Marsillach, Nuria Espert, Flo- tats y Mario
Gas, en teatro, y con Carlos Saura, Colomo, Gonzalo Suárez o
Pilar Miró en cine¬ José María Pou cierra mañana el ciclo
«Estrellas bajo las estrellas de Mérida», en su regreso, por
tercera vez, al Festival. Entre sus proyectos, cuenta, «El Rey
Lear», con Calixto Bieito («me tiene comido el coco, a seis
meses de empezar el ensayo»), y un cara a cara con Javier
Bardem en la próxima película de
Amenábar. ¬Hábleme de esta experiencia,
esta lectura, monólogo o
soliloquio... ¬La verdad es que no me
gusta hablar de monológo porque no lo es. El ciclo han sido
lecturas dramatizadas de textos de los clásicos grecolatinos.
Ésta lleva el título de «¿Qué hemos aprendido?». Y esa
pregunta tiene dos direcciones: ver qué ha aprendido el
público de las cuatro noches anteriores; pero también qué
hemos aprendido en estos dos mil años de convivencia con el
legado de la cultura grecolatina. Lo que se va a plantear es
si hoy en día, en este mundo tecnificado, la cultura de los
clásicos sigue sirviendo para algo. ¬¿Y
sirve todavía? ¬¿Ah!, la respuesta la
tendrán los que vean el espectáculo. Aunque estoy yo solo en
el escenario, no va a haber un único personaje. Hemos
planteado, junto a Eduardo Soto, que ha hecho una selección de
textos fantástica (Sófocles, Esquilo, Séneca, Epicuro,
Apuleyo, Cicerón, Terencio...) una labor de ganchillo para
darle forma a todo. Eduardo Bazo, que lo dirige, ha creado un
ambiente sonoro para que subraye e introduzca los distintos
temas. ¬Pero la gente no va a ver sólo
cómo José María Pou lee... ¬Sí, por eso
cuando me lo propusieron yo dije que, si esto se iba a llamar
lectura dramatizada, debía tener mucho más de dramatizado que
de lectura, más de teatro, una estructura y un componente
teatral. Siempre que un actor se pone de pie frente al
público, allí debe surgir el teatro. ¬¿Se
puede decir que la serie de televisión «Policías» le ha dado
más fama que el cine o el
teatro? ¬Indiscutiblemente, la
popularidad que da la televisión es enorme, a años luz de la
que se obtiene con el teatro o con el cine. Pero no me
preocupa demasiado, depende de lo que uno busque. Hace 30 años
decidí única y exclusivamente ser actor, no ser famoso. Acepto
la fama y la popularidad como una consecuencia de mi trabajo,
pero nunca como la finalidad. Me gustan mucho las cámaras, soy
muy feliz cuando me pongo delante de ellas, pero mi hábitat
natural es el teatro. Es el único de los tres medios donde el
actor puede sentirse absolutamente responsable de lo que
hace. ¬También ahí hay un director y un
texto que marcan unas directrices. Aunque usted ha tenido los
mejores... ¬Yo tuve la suerte inmensa de
empezar en esta carrera, en los años 70, con los dos
directores más grandes que ha habido en el teatro español:
José Luis Alonso y Adolfo Marsillach. Eso marca mucho, y sobre
todo me enseñó cuáles deben ser las relaciones entre actor y
director. ¬¿Es posible otro «Arte», otro
espectáculo de texto, inteligente, que atraiga al público como
aquél? ¬Hombre, si lo hubiera, me apunto.
Estoy seguro de que sí que hay obras que pueden llegar a tener
la misma proyección y la misma calidad. Pero en teatro nunca
se sabe por qué se producen esos éxitos tan desorbitados.
«Arte» fue un revulsivo de proporciones extraordinarias.
Todavía podríamos estar
haciéndola. ¬¿Sigue con la serie
«Policías»? ¬No, dejé de rodarla en
octubre del año pasado. Lo que pasa es que Antena 3 siguió
repitiendo episodios, pero la dejé ya para ensayar «Celobert»,
de David Hare, que ha sido el gran éxito de la temporada
pasada en Barcelona. El 6 de septiembre la retomo hasta
principios de febrero en el Teatro Romea. Pensaba hacerla
luego en castellano, pero se ha cruzado un proyecto al que no
puedo renunciar de ninguna manera: en marzo empezaré a ensayar
«El Rey Lear». ¬¿Con quién
trabajará? ¬Lo vamos a estrenar en
Barcelona, dentro de la programación del Forum 2004, y lo va a
dirigir Calixto Bieito, que es en estos momentos uno de los
más grandes directores europeos, solicitadísimo y muy
controvertido. Es una aventura en la que merece la pena
meterse. ¬¿Y
cine? ¬Me pasa lo de siempre, estoy tan
metido en el teatro que me llegan muchas ofertas, pero son
incompatibles con el teatro. Siempre que me llaman digo «Dios
mío, que sea una cosita pequeña, de dos o tres días». Y una de
esas me ha llegado ahora: voy a hacer un pequeño papel en la
nueva película de Amenábar. Tengo una secuencia preciosa con
Javier Bardem, y eso me hace mucha ilusión.