| Volver al pasado para
entender el presente |
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"Como
si fuera esta noche", de Gracia Morales.
Intérpretes: Cora Ferro y Andrea Martínez. Escenografía
y vestuario: Solange Krasinsky. Asistente: Soledad
Ianni. Dirección: Carlos Ianni. En el Celcit.
Nuestra opinión: bueno
. La
dramaturga española Gracia Morales (Granada, 1973) se da
a conocer por primera vez en la Argentina y con un texto
singular, que habla tal vez del mundo femenino, pero que
fundamentalmente hace hincapié en la memoria para
posibilitar el crecimiento de una nueva generación.
. Dos
mujeres, Clara y Mercedes, habitan un mismo espacio
escénico. Expresan en apariencia dos realidades muy
distintas. Entre una y otra hay varios años de
diferencia. Mercedes cose y habla de su pareja, su
matrimonio, su hija, sus dolores cotidianos; Clara
espera a alguien y aporta referencias sobre su mundo
juvenil. A medida que la acción avanza se tornan claras
algunas posibles relaciones entre ellas. Pero nada es
definitivo. Pueden haber sido madre e hija. O no, tal
vez cada una no hace más que expresar un arquetipo de su
edad. Pero no importa demasiado. El espectador cerrará
el juego, si quiere, o se llevará aisladamente cada
conducta y la analizará siguiendo las líneas que esas
mujeres proponen.
. Desde
su juventud Clara busca crecer; desde su madurez
Mercedes intenta seguir construyendo. Pero los deseos de
ambas no son casuales, responden a sus historias
respectivas. Y al repasarlas Gracia Morales no hace más
que acercarse sensiblemente al espectador y lo provoca,
le hace carne sus propios recuerdos.
. En busca del
recuerdo
. A
primera vista podría decirse que es un texto muy
femenino, pero al final el mecanismo de la pieza no hace
más que reforzar la idea de que se trata de un texto muy
humano, no importa el sexo de sus protagonistas. ¿Quién
no busca en el recuerdo, y a veces desesperadamente,
algo que le posibilite entender su conducta presente?
. En
las últimas temporadas, Carlos Ianni ha dado muestras
acabadas ("Fragmentos de un amor contrariado",
"Monogamia") de un estilo teatral que busca hacer de los
personajes los referentes obligados de sus propuestas.
No importa tanto agudizar el ingenio sobre las
posibilidades espaciales o técnicas (mínimas por otro
lado en la sala del Celcit), sino consolidar un potente
juego de relaciones actorales para hacer trascender
mundos nunca demasiado en conflicto, pero con la
suficiente carga de dramaticidad como para proponerle
una seria reflexión al público.
. Aquí
vuelve a cargar las tintas sobre eso y es muy acertada
la elección de las actrices Cora Ferro y Andrea Martínez
(ambas con muy buenas cualidades interpretativas). Las
dos son muy jóvenes y esto potencia la pieza. Es muy
inquietante verlas valorizar y atravesar el mundo de sus
personajes, porque esto hasta permite que el espectador
tenga un mayor registro de cuáles pueden ser las
posibilidades de crecimiento de un ser, en el futuro, y
dentro de un contexto social determinado. Porque hay
detalles de puesta, en el vestuario y en los objetos, a
partir de los cuales se pueden reconocer algunos
momentos históricos de esta Argentina. Los que esas
mujeres han transitado o transitan, los que en
definitiva hacen crecer las imágenes con las que
trabajan.
. Carlos Pacheco
.
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