¿Quién va a mandar en el teatro
público? Los escenarios oficiales de Madrid se
renuevan
Los teatros públicos de Madrid
se renuevan. La próxima temporada está prevista la
reapertura del Olimpia y en el 2005 el Teatro del Canal,
dos escenarios de nueva construcción, a los que hay que
sumar el restaurado María Guerrero y La Comedia, cerrado
en la actualidad por reformas. Pero la atención ahora se
centra en el Ayuntamiento de Madrid y en los
nombramientos que estudia para el Español y el Centro
Cultural de la Villa. Además tendrá que decidir sobre la
concesión a la empresa Artibus del Teatro de Madrid, que
termina este
año.
Dos hombres tienen en común un contrato
que les expira el 31 de diciembre de este año. Uno es Gustavo
Pérez Puig, actual director del Teatro Español, y permanecerá
en el cargo hasta entonces , entre otras razones porque“no
podemos hacer frente a una indemnización”, afirman en el Gabinete
de la Concejala de las Artes, Alicia Moreno. El otro es José
Manuel Garrido, empresario de Artibus, a quién también se
le acaba la concesión administrativa por la que gestiona desde
hace seis años el Teatro de Madrid. Respecto al Centro de
la Villa, de momento, no parece que le quite el sueño a Moreno.
La crisis de la Asamblea de Madrid y la convocatoria de nuevas
elecciones ha retrasado las decisiones de la administración
municipal y algunas fuentes consultadas coinciden en que habrá
que esperar al resultado de éstas para conocer cómo se orienta
la política del Ayuntamiento. Posponer al mes de enero la
toma de posesión del director del Español retrasará la labor
de éste a la hora de diseñar la programación de la temporada.
Sin embargo, fuentes del gabinete de Moreno restan importancia
a este detalle y señalan que puede corregirse si “el nuevo
director empieza a trabajar en su programación antes de tomar
posesión de su cargo”.
Gerente y director artístico
Uno de los nombres que no deja de sonar para el cargo es el
de Josep Maria Flotats, afincado en Madrid tras su cese en
el Teatro Nacional de Cataluña y ahora productor independiente.
Pero él confirma que hasta hoy “no me han ofrecido dirigir
el Español ni oficial ni extraoficialmente. Y la verdad, preferiría
no tener que decidir, sería entrar en un mar de dudas. Desde
que soy productor independiente mi salud física está mucho
mejor. Es cierto que un teatro público es un instrumento fabuloso
para hacer espectáculos ambiciosos, pero yo salgo de un largo
proyecto público y conozco las dificultades de tratar con
las administraciones. La verdad, no me veo aceptando, tendrían
que presentármelo muy fácil”. Otro asunto que Moreno deberá
decidir es si opta por un modelo que distinga la labor del
director artístico de la del gerente, por una persona que
encarne ambas o, simplemente, por un administrador que recurra
a directores externos para cada producción. Moreno estudia
esta semana el presupuesto con que contará.
Respecto a si el gobierno municipal mantendrá la concesión
administrativa para el Teatro de Madrid, el gabinete lo confirma,
aunque no precisa con qué empresa y dotación económica. Desde
hace seis años este teatro lo administra Artibus, aplicando
un atípico modelo de gestión privada que le cuesta al Ayuntamiento
60 millones de pesetas al año, una cantidad exigua si se tiene
en cuenta los presupuestos de los teatros públicos y sin que
desmerezca su programación, centrada en la danza.
En su programa electoral, Moreno hablaba también de construir
una sala de teatro para niños y de abrir el Circo Estable
de Madrid (que empezó a proyectar el anterior equipo con el
Ministerio de Educación y Cultura).
El Ayuntamiento, además, tendrá finalizado para mediados del
próximo año la sala Olimpia, que pasará a denominarse “teatro”.
Será un edificio de nueva planta que tendrá tres pisos y un
aforo para 500 espectadores. Los artífices de este nuevo teatro,
los arquitectos Ignacio García Pedrosa y Ángela García Paredes,
han ideado tres cuerpos cúbicos cuya fachada se realizará
en ladrillos vidriados, lo que creará un efecto de linterna.
Además de la sala grande, que dispondrá de un escenario móvil,
con peines de ocultación y una disposición del escenario muy
versátil que permite moverlo a varios niveles, tendrá una
sala de ensayos que reproduce el tamaño del escenario principal
(de 19 por 34 metros) y otra de conferencias. Sin embargo,
de su programación el ayuntamiento se desentiende pues pasa
a ser gestionada por el Centro Dramático Nacional, que puede
experimentar cambios después de las próximas elecciones generales.
Programación del Olimpia
Pérez de la Fuente, director del CDN, quiere que la programación
del Olimpia se distinga de la del María Guerrero, y concretamente
de su nueva sala La Princesa: “El teatro debe ser un referente
de la autoría española de forma distinta a como se aborda
en el María Guerrero”, dice De la Fuente, quien asegura que
la programación también debe mirar a Iberoamérica. Danza,
música y teatro juvenil también estarán presentes. Mientras
que en la nueva sala del María Guerrero, la mencionada de
La Princesa, “propondremos a grandes nombres para realizar
trabajos arriesgados”.
Por otro lado, otra de las incógnitas que tendrá que despejar
el futuro gobierno de la Comunidad de Madrid es la del director
del Teatro del Canal, concebido para suplir la carencia de
grandes espacios escénicos de Madrid, ya que el
Teatro Albéniz y el Coliseo Carlos III son alquilados. El
proyecto nació hace dos años y su inauguración está prevista
para el otoño de 2005, asegura Carlos Baztán, Consejero de
las Artes de la Comunidad de Madrid en funciones. El flamante
Centro de Artes Escénicas de la Comunidad de Madrid se levantará
sobre un solar de 35.000 metros cuadrados, y ha sido diseñado
por Juan Navarro Baldeweg, que ha ideado una enorme estructura
cristalina.
Tres espacios
Tendrá tres espacios: uno frontal, un espacio polivalente
y un centro coreográfico. La sala principal podrá albergar
935 espectadores, mientras que el foso de la orquesta tendrá
una capacidad de 83 músicos y una plataforma móvil. La segunda
sala está planteada como un espacio polivalente y “modificable
al gusto del creador” y acogerá a 674 espectadores en disposición
central y 490 en frontal. El anterior equipo, en el que estaba
Baztán, quería crear un centro coreográfico y no contemplaba
la idea de una compañía residente. En cuanto a las líneas
de programación, Baztán cree que es demasiado pronto para
definirlas debido a que estamos en un gobierno en funciones.
Lo que sí parece claro es que el Teatro del Canal será un
centro de exhibición que no hará producciones propias. Baztán
define el futuro teatro como “una catedral escénica” con una
gran capacidad funcional y dotación técnica, pensado especialmente
para teatro.
Por último, otro de los teatros en obras es el de La Comedia,
sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, cuya fecha
de apertura todavía no se conoce.