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Miguel Ángel Solá
Hoy: el diario de Adán y Eva, de Mark Twain
Director: Manuel González Gil
Intérpretes: Miguel Ángel Solá, Blanca Oteyza
Reina Victoria
Calle Carrera de San Jeronimo, 24
91.369.22.88 y 902.22.16.22
Hasta el 17-04-2005
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Miguel Ángel Solá le debe mucho a Mark Twain: no sólo lleva casi dos años triunfando con Hoy: el diario de Adán y Eva, sino que fue premiado con un Max por su interpretación.

Daniel Galindo: La historia de Hoy: El diario de... es la de un reencuentro con el dramaturgo Manuel González Gil, con el que querían hacer algo sobre la época dorada de la radio en Argentina, ¿no es así?
Miguel Ángel Solá
: Es la historia del amor que nos une a Blanca, a Manuel y a mí, tras años de proyectos, amistad y una concepción del teatro compartidos. Quisimos hacer una obra al alcance de cualquiera que no se escapara una vez digerida la cena posterior al espectáculo. La radio, el más hermoso invento del siglo XX, fue la excusa posterior. Los argentinos no la inventamos, pero nuestro mérito fue el de transformarlo en un útil antes que ningún otro país. En esa extensión inmensa de tres millones de kilómetros cuadrados, con una diseminada población que no llegaba a diez, fue compañera del agobiado, del desheredado, del obligado a empezar de cero en todo. Era lógico que esa época nos subyugara, que la invocáramos, y también que acudiera en nuestra ayuda para dar forma a esta obra.

DG: Su estreno en Madrid era la llegada a puerto de un barco que, según ustedes, navegaba contracorriente. ¿Por qué?
MAS
: Ocurrió lo mismo en Argentina y en España: nadie daba un centavo por ella. Allí – y se repite algo parecido aquí- reinan la vanguardia y el comercio teatral. Dos estructuras monolíticas, repletas de tramas e influencias, que han significado -y siguen significando- los motores del teatro. Ellos determinan qué es el teatro, cómo debe hacerse y cuál es el que debe interesar al público. Mientras tanto, provocan daños irreversibles al teatro. Nuestra humildísima obra, obró sin tener en cuenta ni a una ni a otra maquinaria. Hicimos sólo lo que quisimos hacer: nuestras ganas, nuestros sueños, nuestras capacidades multiplicadas por la tracción a sangre.

DG: En España, casi dos años de Diario, en el Teatro Bellas Artes, y uno más de gira por España... ¿Qué fuerza cree que tiene la obra para que siga dando de sí, ahora de nuevo en Madrid, en el Reina Victoria?
MAS
: Vocacionales, pero con hambre de público, nos lanzamos a hacerla a medida de lo que buscábamos, por fuera de cualquier entramado. Costó lo que cuesta querer y ser querido. Y acertamos. Pero, en una época que tiene como único gran maestro al azar, gritamos que el mérito existe, y que habiéndola estrenado sin un céntimo de publicidad, con más un millón de espectadores ya, deja en el asombro a los intelectos estreñidos, a los fabricantes de estadísticas, a los sempiternos envidiosos y a los cultores del menoscabo. El público dijo sí. La crítica, en un 99,89%, dijo sí. Nosotros también.

DG: En una sociedad que peca de incomunicación y hermetismo, usted y Blanca Oteyza sacan al menos dos horas al día para hablar de amor... ¿También va a contracorriente?
MAS
: El médico es noticia cuando se olvida un bisturí en algún cuerpo, no por las horas en las que corre el dolor ajeno por su sangre, ese dolor que tiene -por conciencia y vocación- el deber y la necesidad de aliviar. El varón y la mujer, en general, ocupan titulares por sus desgraciadas acciones, no por su latir y sus potencialidades humanas. ¿Por qué no hablar del motor primero, del almita pequeña que reclama su primer deseo: ser querido? ¿Por qué no acariciarnos un poco? Mi compañera siente, piensa y obra de esa manera también. Y nuestro director, y nuestros colaboradores y amigos también.

DG: Cuenta Blanca que un día se marchó a Argentina en busca de las raíces del teatro. ¿Qué esperaba encontrar Miguel Ángel Solá en España y, si es así, qué le ha decepcionado en términos profesionales y, por tanto también, culturales?
MAS
: En España esperaba encontrarme una vez más con algo que si se me pierde, me pierdo: Blanca. Es el alma que ocupa todas mis habitaciones en todos mis inviernos y veranos, y mis primaveras y otoños. En términos culturales y profesionales, yo no tengo derecho a estar decepcionado, o sí lo tengo, pero no lo estoy. Desde mi corazón: ¡Gracias España por permitirme seguir siendo yo, a mi manera, con mis buenas y malas, con mi desesperación -hambrienta compañera-, que me indica dónde está la presa y cuál es la capacidad que tengo de disfrutarla!.

DG: Y un actor tan curtido como usted, comprometido con la creatividad, el arte y el teatro, ¿qué recomienda, aparte de Hoy: el diario...?
MAS:
Recomiendo leer una novela universal y entrañable que resume teatro: Comedia con Fantasmas de Ordóñez. También, dos novelas de Soler, dignas del cine también, El Camino de los Ingleses y Las bailarinas muertas. Recomiendo leer con urgencia El Cielo de Madrid de Llamazares, que resucita íntegro en tiempos de electrónica y vaya a saber qué.. Recomiendo ir a ver a Carlos Hipólito, gran, grandísimo actor, en El Método Gronhölm, y a sus compañeros de trabajo que están a la altura de esa grandeza. Recomiendo La Cena, Cabaret, Sobre Horacios y Curiacios Por último, recomiendo a todos que no se sienten demasiado -aunque el culo les pese mil kilos-, que los tiempos urgen. Que si hay mucho por cambiar y hacer es mejor que sea ya. Y que sueñen, dormidos y despiertos, que los sueños nunca engañan, porque si éstos desembocan en un bien o en una verdad, cualquier sacrificio es hasta bello.


Texto Daniel Galindo Frías
 
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