¿De qué habla hoy el teatro?
El 12 de noviembre comienza la Muestra de Teatro de Autores Contemporáneos de Alicante

¿Qué
asuntos interesan a los dramaturgos de hoy? La violencia, la memoria,
la incomunicación son tres ejes argumentales que dominan el teatro
español actual. Al menos, así lo revela la programación de la XIII
Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante.
La
XIII Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante
viene mostrando un teatro rabiosamente contemporáneo, que recoge no
sólo algunas obras de autores ya consagrados como Sanchis Sinisterra,
Juan Mayorga, Ernesto Caballero, Jesús Campos o Paloma Pedrero, sino
también la de muchos que se inician en el juego.
Se ha repetido que en España no hay autores. La Muestra está para
demostrar lo contrario. La Muestra no produce espectáculos, no puede
valorar las obras por la calidad de su producción, sino por el interés
de los creadores. Y su selección parte de 119 propuestas presentadas.
Como las brujas, “haberlos haylos”. ¿De qué se hablará en los
espectáculos que se van a ver a partir del próximo sábado en Alicante?
De los problemas de nuestro tiempo: la violencia en toda su polisemia,
de la búsqueda de la identidad, de la soledad que produce la dificultad
de comunicación personal real, del amor, del sexo, de la muerte... Casi
siempre con ironía, a veces con humor. Pero si estamos en tiempos en
que impera la violencia, ésta será el tema principal, establecido ya
hace unos años en nuestro teatro. También serán temas de la Muestra la
memoria, histórica o personal, la incomunicación y la soledad, tema
éste presente desde la generación surgida en la década pasada. Sin que
falte el humor.
La violencia
La violencia racial preside la obra de Juan Mayorga, Últimas palabras de Copito de Nieve
(que se verá el día 18), al narrarnos los últimos días del famoso
gorila albino que vivió en el zoológico de Barcelona. La obra nos habla
de violencia racista, de la humanidad de los gorilas, en relación a sus
cuidadores y a quienes con morbosa curiosidad, visitan la jaula; nos
habla de una injusta relación de poder entre cuidadores y cuidados. Es
un texto acaso precursor de ese reciente descubrimiento científico por
el que resulta que los humanos nos diferencíamos poquísimo
genéticamente de nuestros ancestros los simios. Con humor, claro está,
y con la maestría de un autor justamente consagrado.
La violencia de género es tratada por Ernesto Caballero –habitual de la Muestra–, autor de Sentido del deber
(día 19). Es la violencia pasional e irracional pero también
especialmente la violencia ideológica que se genera sobre la mujer. Lo
trató Calderon en El médico de su honra, obra en la que se
apoya su texto. Al contrario que en Shakespeare, aquí los intérpretes
son todas mujeres en papeles femeninos y masculinos que no explicitan
el machismo, que no muestran a los “buenos” y a los “malos”. Caballero
ambienta la obra en un cuartel de la Guardia Civil.
La violencia de género es también el tema de Pared, de
Itziar Pasqual, una de las autoras que forman el colectivo Marías
Guerreras. Es una violencia cotidiana, que se acumula y crece. Es el
retrato de una víctima que sabe lo que le aguarda pero no sabe cómo
evitarlo. Al otro lado de la pared, está una escritora. Pero es difícil
atravesar el tabique. Como un “documento” se nos leen las sentencias en
casos de maltrato, también los nombres de muchas víctimas. Hay poesía,
humor, sutilidad…y el horror de la violencia.Y la violencia en la
infancia es la obra de Angelica Liddell, creadora potente y arriesgada,
quien tras el éxito de Y los peces salieron a combatir contra los hombres,
nos ofrece un segundo acto de resistencia contra la muerte. En su
niña-soldado Blancanieves se concentra el horror de la guerra, la
muerte, la violación y el odio. En las guerras, las masacres infantiles
han sustituido a la lucha entre ejércitos. La vida se enfrenta con el
Estado en Y como no se pudrió Blancanieves (día 18).
La memoria
Voces contra la barbarie (día 20) habla de violencia, pero
también de memoria. Es una obra de varios autores congregados por
Adolfo Simón, su director, para recordar un año después los atentados
del once de marzo de Madrid cometidos por el terrorismo islámico. Sus
autores son Laila Ripoll, Yolanda Pallín, Yolanda Dorado, Raúl
Hernández, Julio Salvatierra. Siempre la muerte parece presidir los
espectáculos absolutamente vivos de La Zaranda. Y la recuperación de la
memoria, entre los muertos del olvido de la historia. Homenaje a los malditos
(día 19) es el homenaje a un maestro andaluz olvidado, un “fantasma”
intoxicado de ideales, acompañado de una congregación de discípulos, en
un café al borde de la quiebra, bajo un reloj sin manecillas, rodeado
de ángeles, al son del pasodoble. Es el que grita desde la historia,
desde la muerte que a todos acoge. O desde los insepultos que siguen
recorriendo los márgenes de la historia, enfrentándose al estruendo del
mundo. Personajes a los que ya nada les queda por perder, perdidos en
sus destinos: los malditos.
Sanchis Sinisterra juega con la memoria de la identidad. Flechas del ángel del olvido
(día 12) construye una hábil trama casi policíaca que gira en torno a
la identidad y su construcción, en torno al peso de la memoria que es
la vida y de la que no podemos desprendernos, en torno a la locura y la
cordura, tan dispares y tan fáciles de confundir. En otro nivel, la
obra nos enfrenta con la falta de identidad de tantos seres marginales
y marginados que se confunden unos con otros sin que a la sociedad ni a
las instituciones parezca importarles. También Paloma Pedrero, la
autora homenajeada de esta edición, estrena una obra que quiere
recuperar la memoria, Beso a beso (día 14), pero aquí se trata
de la memoria de nuestra juventud, el despertar a la vida que significa
el primer beso, o ese beso inesperado y volcánico que sentimos como el
primer beso, como el despertar de un amor que puede mover el mundo.
La incomunicación
La juventud, el paso fronterizo entre las jóvenes edades, y la
dificultad por entender las cosas que “todo el mundo entiende”. El
desconcierto, la desubicación de la juventud, intentando entender y
entendernos, es el planteamiento de la Escuela Superior de Arte
Dramático de Valencia con A lo mejor me lo merezco (día 15), de M. Bayona, A. de Paco y Alejandro Jornet. La soledad del hombre y la ruptura de la familia son el tema de Ácaros
(día 15), de Xavi Puchades con Teatro de los Manantiales.Una familia en
descomposición y una que nunca llegará a formarse, un descenso a los
infiernos en el escenario claustrofóbico del metro, todo
metafóricamente representado por la monstruosidad de los ácaros.
Y siempre el humor
También es soledad, incomunicación, anonimato, Café
(día 17), por la compañía madrileña Cuarta Pared; metáfora de la
rebelión que supone tomar café cuando nos han prohibido tomarlo. La
cocina como metáfora del mundo nos muestra también la confusión de la
incomunicación. Con una estructura interna que investiga en la no
verbalidad, Juan Dolores Caballero y su Teatro El Velador, como lo
hiciera Wesker en los 70 del pasado siglo, nos presenta una cocina en
la que todo es un entrar y salir cotidiano, un manicomio de confusiones
y percances; un buscar y hallar, sin tiempo para conocer al otro. Es un
hiperrealismo tierno y grotesco, con seres absolutamente distintos que
sin embargo forman parte de un todo. Y nadie sabe quién cocina en esta
cocina de La belle cuisine de Teatro del Velador, (día 16).
En otra estética, entre el humor y la reflexión, se mueven y se articulan quince piezas cortas de Jesús Campos: Entremeses variados (día 19), un puzzle escénico que trata de construir una visión crítica y humorística de la realidad. En clave cómica, H2O
(día 12), es un homenaje al agua llevado a cabo por la Compañía La
Dependent. Reflexión directamente cómica sobre el sexo en nuestros días
es Sexo atómico (día 13), de Rafael Hernández. Y una comedia disparatada cerrará la Muestra: Los caballos cojos no trotan (día 20), del periodista y novelista Luis del Val que interpreta el humorista alicantino Eloy Arenas.
El teatro que escriben y crean los autores españoles vivos, tiene que
ser un teatro que hable de las inquietudes y problemas de nuestra
contemporaneidad, la nuestra y la de los creadores. Para Guillermo
Heras, el director de la Muestra, los temas son actuales y variados
pero lo mejor del certamen es demostrar que hay autores españoles vivos
y con una trayectoria de continuidad. Su sueño sería poder producir o
co-producir espectáculos. Su realidad es tratar de conseguir la
difusión de los textos, una difusión que este año puede suponer además
de la exhibición, la plataforma para la traducción a otros idiomas,
dada la asistencia de siete traductores que seguirán la muestra y que
llevarán a cabo una sesión de trabajo para estudiar los problemas de la
traducción, la edición y la distribución de las obras que se presentan.
Entrevista con Paloma Pedrero
RAGUÉ, María José
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