La expresión más escuchada en el
María Guerrero en la mañana de ayer fue «teatro público». La
presentación de la primera temporada del nuevo equipo del Centro
Dramático Nacional (CDN), con Gerardo Vera al frente, sirvió de
escenario para que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, realizara
la declaración de intenciones de su Departamento con respecto a la
escena, un arte del que apenas había hablado hasta ahora. «Vamos a
apostar por el teatro -dijo la ministra- como servicio público
además de como bien cultural». «El teatro tiene que servir para
aportar valores, porque es una lectura imprescindible de la vida y
no es posible ser espectador pasivo», puntualizó.
Las líneas
generales de esta política teatral del Ministerio se basan, según
expresó Carmen Calvo, en el apoyo «a los que se arriesgan, a los que
innovan», en la apertura del CDN «a todo el territorio y a cuantos
más ciudadanos mejor»; al «diálogo permanente» con los nuevos
lenguajes; a la atención por el teatro infantil y al «diálogo con el
exterior: el teatro español tiene que estar en el escaparate», con
una confesada vocación «europeísta, latinoamericana y
mediterránea».
Espacio para la nostalgia
Esta puesta
de largo del nuevo equipo del CDN (en el que acompañan a Gerardo
Vera Isabel Navarro, como asesora de dirección; Aurora Rosales,
directora adjunta; Ignacio Cajigas, director de comunicación y
marketing; y José Luis Alonso, director técnico) contó con una
nutrida presencia de gente de teatro, desde representantes de
entidades oficiales hasta actores, autores y directores.
Fue
un acto con espacio para la nostalgia y el recuerdo hacia figuras
como José Luis Alonso, mencionado tanto por Vera como por el
director general del Inaem, José Antonio Campos Borrego; Adolfo
Marsillach, Luis Escobar o Fabià Puigserver. Hubo también un
reconocimiento explícito hacia Juan Carlos Pérez de la Fuente,
antecesor de Vera al frente del CDN, por la labor desarrollada en la
recuperación de la Sala Olimpia. Con respecto a este teatro, situado
en la plaza de Lavapiés, y que se encuentra todavía en proceso de
remodelación, dijo Vera que sus dos salas serán bautizadas con el
nombre de dos dramaturgos: Valle-Inclán y Francisco
Nieva.
Gerardo Vera comenzó su extensísima intervención
agradeciendo al Gobierno socialista que haya hecho de la cultura
«una prioridad», y retomó el discurso de Carmen Calvo sobre el
teatro público. «Nuestra gestión va a estar marcada por la
separación descarada y decidida de lo público y lo privado; el
teatro público ha de ser de todos y para todos, y el CDN ha de
implicarse en la renovación teatral de este país. Tenemos que estar
libres de las leyes del mercado, pero no nos vamos a olvidar del
público».
Los pilares sobre los que se va a basar la
programación del Centro Dramático Nacional en los próximos cuatro
años: la presencia de Valle-Inclán (habrá un título cada temporada),
el apoyo a la dramaturgia española contemporánea, el cuidado del
repertorio internacional, el incremento de las giras y un programa
internacional con vocación europeísta. Vera mantendrá (con otros
nombres) el comité de lectura que ya existía en el CDN y ha puesto
en marcha unos talleres de encargos
dramatúrgicos.
Programación
Por lo que se refiere ya
concretamente a la programación de esta temporada (que ha arrancado
con la reposición de «Los verdes campos del Edén», de Antonio Gala),
la nueva etapa del CDN se abrirá con un espectáculo programado
dentro del Festival Madrid Sur, que dirige José Monleón: se trata de
«Lágrimas de cera», que se estrenará en Getafe el 14 de noviembre y
que se engloba dentro de un proyecto teatral en torno a cinco
ciudades azotadas por la guerra y el terrorismo.
Ya en el
María Guerrero, el autor español de moda, Juan Mayorga, estrenará
«Himmelweg (Camino del cielo)», ambientada en la Alemania nazi. Otro
autor español, Raúl Hernández Garrido, cerrará la temporada, esta
vez en la Sala de la Princesa, la sala pequeña del María Guerrero,
con el estreno de «La persistencia de la imagen», dirigida por
Javier G. Yagüe.
Otras propuestas de indudable atractivo
sobre el papel son el montaje de «Roberto Zucco», una obra de
Bernard-Marie Koltès con la que vuelve al Centro Dramático Nacional
uno de sus directores, Lluís Pasqual; «Cara de plata», la primera
entrega del «ciclo Valle-Inclán», que contará con dirección de Ramón
Simó; o la presentación en España de uno de los directores europeos
más fascinantes de hoy: Tomaz Pandur, que dirigirá, en una
producción española, con actores y técnicos españoles, «Inferno»,
sobre la «Divina Comedia» de Dante, cuya versión española firma Luis
García Montero, que estará, según Vera, muy cercano este año al
Centro Dramático Nacional.