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Jueves, 30 de septiembre de 2004

CULTURA
EDICIÓN IMPRESA - Cultura
Carmen Calvo promete apoyo «a los que se arriesgan e innovan» desde el teatro público
CHEMA BARROSO Carmen Calvo saluda efusiva a Gerardo Vera
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La expresión más escuchada en el María Guerrero en la mañana de ayer fue «teatro público». La presentación de la primera temporada del nuevo equipo del Centro Dramático Nacional (CDN), con Gerardo Vera al frente, sirvió de escenario para que la ministra de Cultura, Carmen Calvo, realizara la declaración de intenciones de su Departamento con respecto a la escena, un arte del que apenas había hablado hasta ahora. «Vamos a apostar por el teatro -dijo la ministra- como servicio público además de como bien cultural». «El teatro tiene que servir para aportar valores, porque es una lectura imprescindible de la vida y no es posible ser espectador pasivo», puntualizó.

Las líneas generales de esta política teatral del Ministerio se basan, según expresó Carmen Calvo, en el apoyo «a los que se arriesgan, a los que innovan», en la apertura del CDN «a todo el territorio y a cuantos más ciudadanos mejor»; al «diálogo permanente» con los nuevos lenguajes; a la atención por el teatro infantil y al «diálogo con el exterior: el teatro español tiene que estar en el escaparate», con una confesada vocación «europeísta, latinoamericana y mediterránea».

Espacio para la nostalgia

Esta puesta de largo del nuevo equipo del CDN (en el que acompañan a Gerardo Vera Isabel Navarro, como asesora de dirección; Aurora Rosales, directora adjunta; Ignacio Cajigas, director de comunicación y marketing; y José Luis Alonso, director técnico) contó con una nutrida presencia de gente de teatro, desde representantes de entidades oficiales hasta actores, autores y directores.

Fue un acto con espacio para la nostalgia y el recuerdo hacia figuras como José Luis Alonso, mencionado tanto por Vera como por el director general del Inaem, José Antonio Campos Borrego; Adolfo Marsillach, Luis Escobar o Fabià Puigserver. Hubo también un reconocimiento explícito hacia Juan Carlos Pérez de la Fuente, antecesor de Vera al frente del CDN, por la labor desarrollada en la recuperación de la Sala Olimpia. Con respecto a este teatro, situado en la plaza de Lavapiés, y que se encuentra todavía en proceso de remodelación, dijo Vera que sus dos salas serán bautizadas con el nombre de dos dramaturgos: Valle-Inclán y Francisco Nieva.

Gerardo Vera comenzó su extensísima intervención agradeciendo al Gobierno socialista que haya hecho de la cultura «una prioridad», y retomó el discurso de Carmen Calvo sobre el teatro público. «Nuestra gestión va a estar marcada por la separación descarada y decidida de lo público y lo privado; el teatro público ha de ser de todos y para todos, y el CDN ha de implicarse en la renovación teatral de este país. Tenemos que estar libres de las leyes del mercado, pero no nos vamos a olvidar del público».

Los pilares sobre los que se va a basar la programación del Centro Dramático Nacional en los próximos cuatro años: la presencia de Valle-Inclán (habrá un título cada temporada), el apoyo a la dramaturgia española contemporánea, el cuidado del repertorio internacional, el incremento de las giras y un programa internacional con vocación europeísta. Vera mantendrá (con otros nombres) el comité de lectura que ya existía en el CDN y ha puesto en marcha unos talleres de encargos dramatúrgicos.

Programación

Por lo que se refiere ya concretamente a la programación de esta temporada (que ha arrancado con la reposición de «Los verdes campos del Edén», de Antonio Gala), la nueva etapa del CDN se abrirá con un espectáculo programado dentro del Festival Madrid Sur, que dirige José Monleón: se trata de «Lágrimas de cera», que se estrenará en Getafe el 14 de noviembre y que se engloba dentro de un proyecto teatral en torno a cinco ciudades azotadas por la guerra y el terrorismo.

Ya en el María Guerrero, el autor español de moda, Juan Mayorga, estrenará «Himmelweg (Camino del cielo)», ambientada en la Alemania nazi. Otro autor español, Raúl Hernández Garrido, cerrará la temporada, esta vez en la Sala de la Princesa, la sala pequeña del María Guerrero, con el estreno de «La persistencia de la imagen», dirigida por Javier G. Yagüe.

Otras propuestas de indudable atractivo sobre el papel son el montaje de «Roberto Zucco», una obra de Bernard-Marie Koltès con la que vuelve al Centro Dramático Nacional uno de sus directores, Lluís Pasqual; «Cara de plata», la primera entrega del «ciclo Valle-Inclán», que contará con dirección de Ramón Simó; o la presentación en España de uno de los directores europeos más fascinantes de hoy: Tomaz Pandur, que dirigirá, en una producción española, con actores y técnicos españoles, «Inferno», sobre la «Divina Comedia» de Dante, cuya versión española firma Luis García Montero, que estará, según Vera, muy cercano este año al Centro Dramático Nacional.