Las carencias casi endémicas de un medio
como el teatro en España no parecen cerrar del todo el
paso a estrenos de una calidad más que notable y una
escena que siempre ofrece sorpresas apreciables. Un
repaso a los mejores espectáculos estrenados durante
estos 365 días permite destacar los valores de la
autenticidad por encima de lo impactante.
MARCOS ORDÓÑEZ
BABELIA - 27-12-2003
De izquierda a derecha, Ricardo Darín
y Óscar Martínez, en un ensayo de la obra 'Art'.
(BERNARDO PÉREZ) ampliar
Se acaba 2003, y pese a las carencias de siempre -pocas
obras nuevas, o pocos promotores dispuestos a darles cancha;
funciones que pasan celéricas por una cartelera saturada; más
atención a lo "grande" que a lo auténtico, etcétera- la verdad
es que la cosecha de estrenos ha sido notable. Lo que leerán a
continuación es una selección (personalísima y casi
telegráfica) de los mejores trabajos del año: quizá falte
alguno, y ustedes disculpen, pero seguro que no sobra nadie de
los aquí presentes a la hora del balance y el arqueo.
1. Señoras primero. Nueve intérpretes ocuparían la
palestra de mejores actrices del año. Por orden de aparición
en escena: Emma Vilarasau, madre alucinada en L'abitació
del nen, la feroz tragedia de Benet i Jornet en el Lliure,
a las órdenes de Sergi Belbel; Norma Aleandro, la gran Mrs.
Campbell de Querido embustero, de Jerome Kilty,
dirigida por Sergio Renán en el Marquina; Yolanda Ulloa, por
llevar al huerto en todos los sentidos al caballero Diderot
(Andrés Lima) en El libertino, de Eric Emmanuel
Schmitt, la perla de la temporada de la Abadía, a las órdenes
de Joaquín Hinojosa; Lina Lambert, la espléndida adúltera de
Traición, de Pinter, en la Sala Muntaner, dirigida por
Xavier Albertí; Vicky Peña, desgarrada Clitemnestra en la
Electra adaptada por Sanchis Sinisterra y presentada en
el Grec por Antonio Simón; Maribel Verdú, la inquietante
manipuladora de Por amor al arte, de Neil Labute,
montada por Gerardo Vera en el Albéniz; Ana Marzoa exhalando
verdad en El precio, de Miller, estrenada en el Romea
con dirección de Jorge Eines; la sabiduría de Rosa Novell
intentando recuperar a su joven amante en Zona Cero,
otro estreno de Labute (teatro Borrás), en puesta de Mario
Gas. Cerrando el año, Rosa María Sardá como la sardónica y
desesperada agonizante de Wit, de Margaret Edson,
también en el Borrás de Barcelona, a las órdenes de Lluís
Pasqual, y pronto en gira por toda España.
2. Champions League. También nueve superactores, sin
orden y en concierto: José María Pou, magistral por partida
triple en Celobert ("Skylight"), que vuelve al Romea de
Barcelona, y The Judas Kiss, ambas de David Hare,
dirigidas por Ferrán Madico y Carles Canut, así como -pronto
hablaremos- su transfiguración en Bartleby, de
Melville, en Temporada Alta (Girona). El gran retorno de
Gerardo Malla como el padre de Las bicicletas son para el
verano, de Fernán-Gómez, que se alza en esta página como
mejor revival de la temporada: recoge el premio Luis
Olmos en el escenario de La Latina. Carlos Hipólito, un
arrasador Don Juan en El burlador de Sevilla, de Tirso,
y uno de los mejores trabajos de dirección de Miguel Narros,
en el Pavón/CNTC. Angel Pavlovsky, otro regalo de la
naturaleza, por su monologazo Oíd, mortales en
Teatreneu. Carles Canut, descomunal en Mestres Antics,
de Thomas Bernhard (Romea, Xavier Albertí), de aquí a tres
días -¡corran a aplaudirle!- en la sala pequeña del María
Guerrero. Gonzalo Cunill, inolvidable "Oficiante del Duelo" en
la versión catalana de The Designated Mourner, la obra
maestra de Wallace Shawn, una gran dirección de Carlota
Subirós en el Espai Lliure. El veteranísimo Juan José Otegui
como el invicto Gregory Solomon de El precio. Pep
Tosar, el marido engañado y engañador de Traición. Y,
por último Julio Manrique, el desbordante Mercutio del
Romeo i Julieta dirigido por Josep María Mestres en el
Lliure.
3. Postales argentinas. Feliz invasión y altísima
calidad general. Palmarés a compartir para el soberbio terceto
de Art (Ricardo Darín, Óscar Martínez, Germán
Palacios), primero en el Infanta Isabel y actualmente en el
Novedades barcelonés; el reparto de Made in Argentina
(Víctor Laplace, Ana María Picchio, Soledad Silveyra, Hugo
Arana), el portentoso Miguel Ángel Solá eternizándose en el
Bellas Artes con Hoy: historia de Adán y Eva; el
sleeper de Los Modernos (Pedro Paiva & Alejandro
Orlando), medio año en cartel con Breve desconcierto
breve en Teatreneu (Barcelona). Y, gentileza de Temporada
Alta (Girona), las visitas de dos "padres fundadores": Ricardo
Bartís, autor y director de Donde más duele, y Eduardo
Pavlovsky, a caballo entre Gassman y Bódalo, con
Potestad.
4. El director es la estrella. Año de afianzamiento y
plenitud para Roger Bernat: disuelta General Elèctrica, su
comando operativo, ha multiplicado sus propuestas con el ciclo
Bona Gent (siete espectáculos para una "psicogeografía
emocional"), el contundente Bonas intencions y, también
en el Lliure, el recientísimo y autobiográfico La la la la
la. Otro pulpo polimorfo, el argentino Javier Daulte se ha
ganado a público y crítica con tres espectáculos repletos de
talento e imaginación: Gore y Bésame mucho, en
el Principal de Barcelona, y 4D Óptico, en el Espai
Lliure. Hablando del Lliure, su flamante responsable, Àlex
Rigola, ha conseguido llenarlo noche a noche con su
cinemascópica puesta de Glengarry Glen Ross, de Mamet,
uno de los espectáculos más brillantes del año que acaba, con
un fenomenal reparto, encabezado por Joel Joan, Joan Carreras
y Andreu Benito. Otra compañera generacional, Marga Puyo,
firmó el mejor montaje de Neil Labute que se haya visto en
España: Excés ("Bash"), gentileza del TNC. Joan Ollé,
en funciones de hermano mayor de la Nueva Tropa Catalana, se
lleva el Premio Frégoli por su fugaz pero memorable La hora
en que nada sabíamos unos de otros, de Peter Handke, en el
Mercat de les Flors: 18 actores-bailarines mutando en 400
personajes. Y el otro gran regalo del Festival Grec: El
Mestre i Margarida, de Bulgakov, una caja de sorpresas
presentada por Xicu Masó y un equipo en estado de gracia. ¿A
qué esperan estos trabajos para girar por España?
5. Comedy Tonight! Seis grandes comedias para
esponjarnos el alma: ya citada, El libertino, de Eric
Emmanuel Schmitt, en la Abadía. En el Príncipe, la perla negra
de Joel Joan y Jordi Sánchez: ¡Excusas!, dirigida por
Pep Anton Gómez, que ya la montó en Barcelona, y con un
cuarteto impecable: Pepón Nieto, Luis Merlo, Ana Labordeta y
Melani Olivares. En el TNC, el bombazo de El método
Gronhölm, de Jordi Galcerán, la indudable comedia del año
dirigida por Sergi Belbel y protagonizada por Jordi
Boixaderas, Lluís Soler, Roser Batalla y Jordi Díaz. Cerrando
temporada, otro golazo de Belbel, también en el TNC: el
clásico Primera Plana, de Hecht & McArthur, con
Boixaderas y Jordi Bosch al frente de una efervescente e
hiperconjuntada compañía. Desde el sur, el esperado retorno de
las sulfúricas sevillanas Valiente Plan (Lola Botello, Carmen
León, Paqui Montoya) con La calle del infierno, de
Antonio Onetti (Club Capitol, Barcelona), a las órdenes de
Pepa Gamboa. Y (acabo de verla y aplaudirla) un diamante
grande como el Ritz: el merecido superéxito de Como en las
mejores familias, de Bacri & Jaoui, reventando el
aforo del Marquina.
6. Asuntos Exteriores. De las abundantes compañías
foráneas que nos han visitado este año, no creo que nadie
pueda regatearle el premio al mejor espectáculo extranjero a
La Trilogie des Dragons de Robert Lepage y su banda del
Théatre Répére, el más fascinante viaje ofrecido por el
Festival de Otoño. Recordemos también la fulminante puesta en
escena de Shopping and fuckin', de Mark
Ravenhill, por el experto centrifugador Thomas Ostermeier, al
frente de la Schaubühne de Berlín, que asentó sus reales en el
Lliure. Calixto Bieito nos trajo su Hamlet servido por
la Birmingham Rep, donde destacaban tres intérpretes de aúpa:
Diana Fletcher, Rachel Pickup y Karl Daymond.
7. Música y maestros. Ante la avalancha de
megamusicales con el "ande o no anda, la burra grande" como
lema, yo me quedo una y mil veces con las propuestas de
pequeño formato, tal que Jugant a Rodgers, dirigido por
Daniel Anglés, en el Versus de Barcelona. O la relectura de
Carmen, casi un West Side Story a la andaluza,
manufacturada por Ramón Oller y la compañía Metros en el
Lliure. Y, sin dudarlo, la programación del Teatro de la
Zarzuela. Cuatro clásicos populares: El niño judío, con
la troupe Castejón en inmejorable forma; La Rosa del
Azafrán, nuestro Oklahoma, revisitada por un
inspiradísimo Jaime Chávarri, y la deliciosa y aventurera
Los sobrinos del capitán Grant, con Paco Mir emulando a
Rambal. Que, por cierto, hizo doblete (Mir, no Rambal) en el
Victoria de Barcelona con La Generala, liderada por
Antoni Comas, el fantástico tenor fetiche de Carles Santos: su
impresionante media hora final en El compositor, el
cantant, el cuiner i la pecadora en el TNC, interpretando
desde la otra orilla el Requiem por Meyerbeer de
Rossini, fue una de las cumbres del teatro musical visto esta
temporada.
8. Revelaciones. Tres bonitos galardones: se los llevan
Andrés Herrera, un pura raza imantando SuperRawal, la
adaptación de Suburbia, de Bogosian, cocinada por Marc
Martínez y Roger Casamajor en el Principal de Barcelona; Anna
Ycobalzeta, la stripper adolescente de Acosta't
( "Closer"), de Patrick Marber, dirigida por Tamzin Townsend
en la Villarroel, y Patricia Paisal, una estrella en ciernes
del teatro musical, descollante en Jugant a Rodgers.