El teatro se ralentizó en Madrid
y Barcelona, según el balance de la pasada
temporada, que además de constatar la pérdida de 240.000
espectadores en la capital tras los atentados del 11-M,
revela una clara divergencia de géneros en las
carteleras de ambas ciudades.
Estas son algunas de las conclusiones del balance de
la temporada 2003-2004 en las dos principales ciudades
que presentó el subdirector de Teatro del Instituto
Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM),
Fernando Cerón, que se basa en los datos de la Sociedad
General de Autores y Editores (SGAE), en el caso de
Madrid, y de la asociación ADETCA, ya difundidos en
Barcelona. El informe ha sido elaborado por el Centro de
Documentación Teatral.
"Son datos no excesivamente favorables, pero no
dramáticos ni que hagan pensar en una crisis porque
la estabilización es clara", afirmó Cerón, quien detalló
que esa temporada hubo en Madrid 9.915 funciones
(un 2% menos que el año anterior) y 2.795.173
espectadores, mientras que en Barcelona hubo 8.382
funciones (un 1,5% menos), con 2.112.082 asistentes.
Los datos revelan también que las carteleras de las
dos ciudades presentan una "clara divergencia de
géneros": la madrileña opta decididamente por el musical
y pierde 27.000 espectadores de teatro infantil,
mientras que la barcelonesa se inclina por el texto
dramático y registra un claro ascenso de la danza
(80.000 asistentes más) y de teatro infantil (25% más).
En ambas ciudades, cada vez ganan más adeptos los
géneros poco convencionales, como el teatro gestual,
el teatro danza, el teatro visual o el café teatro.
Los atentados, un punto de inflexión
La "ralentización" se detecta en primer lugar en el
número de espectadores, que de manera global descendió
en Madrid en un 7% y en Barcelona en un 4,5%.
"El punto de inflexión" de los atentados es
especialmente significativo si se tiene en cuenta que
entre septiembre de 2003 y febrero de 2004, la capital
había ganado 30.000 espectadores, pero luego cayó en
240.000, según el informe del INAEM.
La pérdida de asistentes no se tradujo en Madrid
en una caída de la recaudación, que ascendió a
76.742.949,69 euros, es decir algo más de un tres por
ciento respecto de la temporada anterior.
Esta particularidad es atribuible, según las
estimaciones del INAEM, a la consolidación en la
capital de los musicales (más caros en taquilla),
que suben tres puntos porcentuales en cuanto a número de
espectadores y que representaron más del 42% de la
recaudación total, con más de dos millones de euros, "un
comportamiento único" respecto de los otros géneros, que
descienden.
El musical pierde fieles en Barcelona
En Barcelona la recaudación bajó en torno al 2%, en
cierto modo también porque pierde adeptos el musical:
cinco puntos porcentuales en espectadores y sólo
representó el cinco por ciento de la recaudación total,
frente al 10% que supuso la temporada anterior.
Respecto de la tendencia a la concentración de
asistencia a determinados espectáculos, que se viene
produciendo en las últimas temporadas, se ha acentuado
en Madrid, donde 10 montajes coparon más del total,
también, al parecer por el auge del musical.
En Barcelona este fenómeno fue menor, pues el
porcentaje de concentración de asistentes apenas llega
al 25.
Aunque en ambas ciudades el género dramático
desciende ligeramente entre uno y dos puntos, se
vuelve a detectar una nueva divergencia entre las dos
carteleras: en Barcelona se profundiza en los
espectáculos dramáticos extranjeros traducidos al
catalán, y en Madrid se buscan los montajes foráneos y
por los clásicos o de autores afamados en castellano.
"La mala salud de hierro del teatro pasa por un
pequeño catarro", explican los responsables del INAEM,
quienes buscan fórmulas para ampliar el balance teatral
a otras ciudades como Sevilla y Valencia y mejorar el
sistema de captación de datos.
Cerón explicó que los datos de auge del musical se
considera como "uno más, preocupante ni halagüeño", pero
que sí se prestará especial atención desde el INAEM a la
debilidad de la dramaturgia española contemporánea y al
descenso del teatro infantil.