Paloma Pedrero
“Cualquier tema tabú es perfecto para desvelarlo en un escenario”

Paloma
Pedrero (Madrid, 1958) es autora de más de 30 obras de teatro, en un
estilo que se mueve en el realismo poético de ambiente urbano. Destaca
por ser una de nuestras autoras más traducidas. En el Arlequín de
Madrid se representa El color de agosto, la historia de una pasión entre mujeres. La dramaturga tiene también de gira Beso a beso, en la que hilvana un mosaico de historias donde cinco mujeres cuentan cómo fue su primer beso.
Pregunta:
Las autoras de teatro que llegan a ver sus obras en el escenario se
cuentan con los dedos de la mano, usted es de las pocas ¿Le enorgullece?
Respuesta: La verdad es que sí. No soy sólo de las pocas sino de
las primeras que abrieron camino. Y no ha sido fácil, se lo aseguro.
También me enorgullece y me gratifica un hecho menos conocido: ser uno
de los autores teatrales españoles más estudiados y representados fuera
de España.
P: Esta ausencia de la escritura femenina de los escenarios, ¿se
debe a que a las mujeres no les interesa el teatro o a que el teatro es
un negocio de hombres?
R: El teatro, como casi todo, ha estado y sigue estando en manos
de los hombres. Ellos deciden lo que es interesante o no. Cuándo y cómo
jugamos. Y por supuesto, siempre lo hacen en su campo.
P: Da la impresión de que pone un gran empeño por figurar en la cartelera con cierta regularidad. Ahora se representa en Madrid El color de agosto y tiene en gira Beso a beso.
R: Mis obras se representan porque yo las defiendo. Pero, sobre todo, porque se enamoran los actores y directores de ellas.
P: En El color de agosto dos amigas de juventud se
encuentran una noche de agosto, con mucho calor y mucho whisky, es una
situación perfectamente plausible pero, ¿qué la hace dramática, teatral?
R: Es la historia de una pasión. Todo ocurre en la escena. Esas
dos mujeres desnudan su alma y su cuerpo en una lucha imposible por
encontrarse. No hay discurso ni sermón. Es teatro puro. La obra trata
sobre las relaciones de poder y dependencia entre las personas. Pero
esta vez con la novedad de que ocurre entre dos mujeres libres e
independientes.
P: ¿Se proponía escribir un duelo interpretativo para dos actrices?
R: Quizá sí. Esta obra la escribí cuando yo estudiaba
interpretación. Una compañera y yo éramos las favoritas de Alberto
Wainer, nuestro maestro, y ambas, amiguísimas fuera, competíamos
ferozmente sobre el escenario. Cuando salíamos a improvisar juntas
llegábamos a momentos de alto riesgo. De ahí nace El color de agosto.
P: El sexo es ingrediente importante de su teatro, tanto en El color de agosto como en Beso a Beso. Pero es un tema difícil de tratar en escena. En su opinión ¿qué hay que evitar?
R: En mi opinión no hay que evitar nada en escena. Todo lo
contrario. Cualquier tema tabú es perfecto para desvelarlo sobre un
escenario. Para eso estamos, ¿no?
P: ¿Cree que con los autores de teatro funcionan también las
modas, que hay momentos proclives para un autor y, en cambio, otros en
los que haga lo que haga, ni modo?
R: Claro que funcionan las modas, vivimos en un mundo superfluo.
Ahora toca la del teatro confuso, ese que ni sus autores entienden,
pero que gusta mucho a las autoridades. Al poder siempre le ha gustado
más el arte obtuso, la fragmentación, el espejo roto y sucio. De esa
manera no se nota la crítica. De todas formas, y como usted bien sabe,
las modas pasan y el tiempo pone a cada uno en su sitio.
P: Su colega Domingo Miras decía que cada época tiene sus modas
y que en la actual, para ser escenificado, dependes de estar
relacionado con una compañía, porque los autores que escriben en su
gabinete no tienen ya futuro.
R: Sí, ese es un factor importante. Pero no el único. También
depende del estilo de teatro que escribas, del número de personajes, de
las edades y tipo –los actores buscan personajes complejos con los que
se puedan identificar y lucir–. Y por supuesto, de la capacidad del
autor para peleárselo día a día sin decaer.
P: Acaba de haber elecciones en la Asociación de Autores de
Teatro y han votado más de 150 autores. El colectivo es grande pero,
¿dónde ver lo que escriben?
R: Mire, este país tiene una deuda enorme con sus dramaturgos
vivos. Salvo a algún niño bonito del gobierno de turno, a los autores
se nos trata con absoluto desprecio desde el poder, y el poder hoy
maneja las redes por las que han de girar nuestras obras. Los
políticos, salvo alguna excepción, no tienen realmente interés por el
teatro. No respetan la tradición dramatúrgica de este país. No piensan
que los dramaturgos de hoy son el patrimonio teatral del mañana. No les
importa el mañana. Ellos quieren lucimiento inmediato y sillón
infinito. Es una pena.
P: Próximamente editará un libro con sus artículos periodísticos. ¿Es un diario femenino, o feminista?
R: Las dos cosas. No se puede ser feminista de verdad si no se
valoran los rasgos primordiales de la mujer. No pienso que la mujer
deba masculinizarse. Es al contrario, hay que feminizar el mundo.
P:¿Cómo ha influido el articulismo periodístico en su obra teatral?
R: No creo que me haya influido. Lo que sí ha ocurrido es que en
verano siempre me piden cuentos y yo escribo relatos en primera persona
y monólogos, que de otra manera no escribiría. De ahí nació Beso a Beso.
PERALES, Liz
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