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miércoles, 6 de agosto de 2003

 


«La escena debe ser un lugar lleno de vida; para mí es casi sagrado», asegura Távora


Eva Muñoz - El Escorial (Madrid).-
Piel cetrina, camisa desabotonada y calzado con botas en pleno agosto, Salvador Távora –lejos de mi intención caer en cualquier folclorismo barato– parece un personaje imaginado por Lorca. Autenticidad más que artificio, ecuación poco frecuente por estos lares, el dramaturgo sevillano participó ayer en los cursos de verano de la Complutense, a punto de irse a Peralada, donde el día 12 estrena sus «Imágenes andaluzas para Carmina Burana».
   -¿El fundamentalismo del texto casi mata al teatro de una embolia cerebral?
   -La palabra «matar» no me gusta. Pero que lo mutiló, sí. Creo que la imposición de la palabra anula la posibilidad de desarrollo de otras formas de expresión.
   -¿Desde el vacío de la escena concebida casi como un ruedo se puede llegar a recuperar el valor ritual del teatro?
   -Creo que se puede recuperar el valor y el olor del teatro. El ruedo como espacio dramático es mucho más importante para la creatividad escénica que la condicionante escena a la italiana. La escena debe ser un lugar cargado de vida, para mí es casi sagrado.
   

Sin mutilaciones
   

- Afirma usted que «el toro es el primer protagonista teatral».
   - Efectivamente. En la civilización minoica no hay en las pinturas escenas teatrales sin toro. O sea, que si recuperamos el toro, no para la lidia sino como elemento de comunicación dramática, estamos recuperando el teatro.
   -Tras la condena de los tribunales a la Generalitat por haber censurado su espectáculo «Carmen», ¿tiene previsto volver a montarlo pronto en Cataluña?
   -Tengo que volver a ponerme de acuerdo con el empresario taurino, con el señor Balañá, y a ver qué puede hacerse. Me gustaría hacer «Carmen» en su versión taurina íntegra, no con la mutilación que me querían imponer.
   -¿Se ha confundido a menudo la cultura con el folclorismo?
   -Sí, a veces sí. Debajo de cualquier mito hay una verdad histórica, y yo creo que eso de folclorizar el mito es deformar la realidad.

 
 




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