Fecha 18/09/2003




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pppppp TEATRO

SANCHIS SINISTERRA
"El teatro comercial es un sarcófago"



“Los nuevos autores son ignorados por instituciones y directores, que se refugian en los clásicos para desplegar su autoridad frustrada. El texto es el que renueva la escena”

Muy pocos nombres de teatro tienen la relevancia y el significado que José Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) ha tomado en los últimos años. Por una “casualidad”, varias de sus obras se encuentran distribuidas en las carteleras de Madrid y Barcelona, dos ciudades en las que reparte su tiempo creativo, sus lecturas y... sus críticas. La noche de Molly Bloom, en el Teatre Lliure de Barcelona, La raya del pelo de William Holden, en el Arlequín de Madrid, y Ay, Carmela, en el Nou Tantarantana de Barcelona, son algunas de sus credenciales. El martes próximo analizará en Valladolid la relación entre palabra y expresión escénica.
–Posiblemente sea usted uno de los dramaturgos que mejor puede hacer una comparación entre el teatro madrileño y el barcelonés. ¿Podría valorar la situación de ambas carteleras?
–Son distintas. Creo que la cartelera de Barcelona sintoniza más con la actualidad. Hay más innovación, una oferta más variada y arriesgada. En Madrid, salvo en la escena alternativa, que es donde está el futuro, veo más inercia, por no hablar de determinado teatro comercial, que es un auténtico sarcófago. Lo cierto es que en Madrid asistimos a una incipiente permeabilización entre la escena alternativa y la comercial.
–Y sin embargo, hay un “boom” de autores, voces distintas que algunos ya lo han etiquetado como de generación.
–No sé si tanto, pero se está desperdiciando una creatividad dramatúrgica impresionante. Esta nueva hornada está siendo ignorada por instituciones y por directores, que se siguen refugiando en los clásicos para desplegar su autoridad frustrada. Los nuevos autores son los que fertilizan el teatro. Todo el sistema teatral debe darse cuenta de que el texto está renovando la escena. Y ése es un hecho al que no se le puede dar la espalda. En Barcelona hace ya tiempo que el teatro comercial se ha abierto a los nuevos autores.
–¿Qué opinión le merece el cisma en las alternativas?
–Pues que es algo catastrófico. En este sistema de mercado de la estupidez que nos invade no nos podemos permitir este lujo. Creo que al final se impondrá la lógica y el sentido común.

La odisea de adaptar
–¿Cómo se puede adaptar La Odisea con otros autores?
–Es una extraña aventura. Convertir el texto de Homero para rapsoda y coro es un registro nuevo. Es una labor de síntesis complicada. Todo puede teatralizarse, ésa es una teoría que defenderé siempre. En esto sigo la máxima de Antoine Vitez: “Hacer teatro de todo”. Vamos a intentar dar nueva vida a La Odisea. Se trata de ofrecer la máxima actualidad posible al texto sin que pierda su tono arcaico.
–¿Qué le parece que coincidan en Barcelona dos obras suyas de los años ochenta como La noche de Molly Bloom y Ay, Carmela?
–Creo que esta aglomeración es producto del azar. En compensación, existen otros periodos más tranquilos.
–Parece que las críticas han sido buenas. ¿Qué actualidad tienen ambas en la escena actual?
–Ésa es una de las cosas que más me han llamado la atención, especialmente con Ay, Carmela, una obra ambientada en otro contexto histórico y que sin embargo siempre ha sido bien recibida por el público. Respecto a La noche de Molly Bloom, tenga en cuenta que estos “devaneos” fueron escritos hace ochenta años por Joyce y siguen teniendo la misma frescura, la misma provocación y el mismo entusiasmo.
–¿Considera La noche de Molly Bloom una de sus mejores creaciones? ¿Cómo recuerda las representaciones con Magüi Mira?
–Imagínese, lo escribí como un ejercicio experimental prescindiendo del conflicto y el clímax de Joyce. Pensé que iba a ser recibido como un trabajo minoritario y resultó que se estuvo representando durante más de ocho años en un montón de sitios. La interpretación de Magüi era esencial. Con este texto llevé a cabo la citada teoría de que se puede dramatizar todo. Busqué en la opción teatral y en el discurso joyceano. Quería fabricar el “artilugio” para subirlo a un escenario.
–Una obra suya en el Teatre Lliure. ¿Cómo ve su situación? ¿Qué necesita la sala de Gràcia para su consolidación definitiva?
–Parece que existe un nuevo talante pero no sigo demasiado su evolución. Es normal que los organismos vivos evolucionen pero, como sabe, las mutaciones son muy peligrosas y, en ocasiones, provocan la extinción.



LÓPEZ REJAS, Javier

 
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