SANCHIS
SINISTERRA "El teatro comercial es un
sarcófago"
“Los nuevos autores son ignorados por
instituciones y directores, que se refugian en los
clásicos para desplegar su autoridad frustrada. El
texto es el que renueva la
escena”
Muy pocos nombres de teatro
tienen la relevancia y el significado que José
Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) ha tomado
en los últimos años. Por una “casualidad”, varias
de sus obras se encuentran distribuidas en las
carteleras de Madrid y Barcelona, dos ciudades
en las que reparte su tiempo creativo, sus lecturas
y... sus críticas. La noche de Molly Bloom,
en el Teatre Lliure de Barcelona, La raya del
pelo de William Holden, en el Arlequín de Madrid,
y Ay, Carmela, en el Nou Tantarantana de Barcelona,
son algunas de sus credenciales. El martes próximo
analizará en Valladolid la relación entre palabra
y expresión escénica.
–Posiblemente sea usted uno de los dramaturgos
que mejor puede hacer una comparación entre
el teatro madrileño y el barcelonés. ¿Podría
valorar la situación de ambas carteleras?
–Son distintas. Creo que la cartelera de Barcelona
sintoniza más con la actualidad. Hay más innovación,
una oferta más variada y arriesgada. En Madrid,
salvo en la escena alternativa, que es donde
está el futuro, veo más inercia, por no hablar
de determinado teatro comercial, que es un auténtico
sarcófago. Lo cierto es que en Madrid asistimos
a una incipiente permeabilización entre la escena
alternativa y la comercial.
–Y sin embargo, hay un “boom” de autores, voces
distintas que algunos ya lo han etiquetado como
de generación.
–No sé si tanto, pero se está desperdiciando
una creatividad dramatúrgica impresionante.
Esta nueva hornada está siendo ignorada por
instituciones y por directores, que se siguen
refugiando en los clásicos para desplegar su
autoridad frustrada. Los nuevos autores son
los que fertilizan el teatro. Todo el sistema
teatral debe darse cuenta de que el texto está
renovando la escena. Y ése es un hecho al que
no se le puede dar la espalda. En Barcelona
hace ya tiempo que el teatro comercial se ha
abierto a los nuevos autores.
–¿Qué opinión le merece el cisma en las alternativas?
–Pues que es algo catastrófico. En este sistema
de mercado de la estupidez que nos invade no
nos podemos permitir este lujo. Creo que al
final se impondrá la lógica y el sentido común.
La odisea de adaptar
–¿Cómo se puede adaptar La Odisea con otros
autores?
–Es una extraña aventura. Convertir el texto
de Homero para rapsoda y coro es un registro
nuevo. Es una labor de síntesis complicada.
Todo puede teatralizarse, ésa es una teoría
que defenderé siempre. En esto sigo la máxima
de Antoine Vitez: “Hacer teatro de todo”. Vamos
a intentar dar nueva vida a La Odisea. Se trata
de ofrecer la máxima actualidad posible al texto
sin que pierda su tono arcaico.
–¿Qué le parece que coincidan en Barcelona dos
obras suyas de los años ochenta como La noche
de Molly Bloom y Ay, Carmela?
–Creo que esta aglomeración es producto del
azar. En compensación, existen otros periodos
más tranquilos.
–Parece que las críticas han sido buenas. ¿Qué
actualidad tienen ambas en la escena actual?
–Ésa es una de las cosas que más me han llamado
la atención, especialmente con Ay, Carmela,
una obra ambientada en otro contexto histórico
y que sin embargo siempre ha sido bien recibida
por el público. Respecto a La noche de Molly
Bloom, tenga en cuenta que estos “devaneos”
fueron escritos hace ochenta años por Joyce
y siguen teniendo la misma frescura, la misma
provocación y el mismo entusiasmo.
–¿Considera La noche de Molly Bloom una de sus
mejores creaciones? ¿Cómo recuerda las representaciones
con Magüi Mira?
–Imagínese, lo escribí como un ejercicio experimental
prescindiendo del conflicto y el clímax de Joyce.
Pensé que iba a ser recibido como un trabajo
minoritario y resultó que se estuvo representando
durante más de ocho años en un montón de sitios.
La interpretación de Magüi era esencial. Con
este texto llevé a cabo la citada teoría de
que se puede dramatizar todo. Busqué en la opción
teatral y en el discurso joyceano. Quería fabricar
el “artilugio” para subirlo a un escenario.
–Una obra suya en el Teatre Lliure. ¿Cómo ve
su situación? ¿Qué necesita la sala de Gràcia
para su consolidación definitiva?
–Parece que existe un nuevo talante pero no
sigo demasiado su evolución. Es normal que los
organismos vivos evolucionen pero, como sabe,
las mutaciones son muy peligrosas y, en ocasiones,
provocan la extinción.