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Secun de la
Rosa “Hoy todo es política, desde
el teatro a las películas de
Almodóvar”

Tiene cara de no haber roto un plato en su
vida, pero Secun de la Rosa es en escena un
torbellino que protesta y se ríe de todo aquello
que no le gusta. Autor, director y actor, ha
revitalizado el género del cabaret en su vertiente
crítica y contestataria desde su compañía
Caracalva, con la que lleva ocho años practicando
un humor surrealista. Después de actuar en El
otro lado de la cama y Días de fútbol,
De la Rosa estrena el 15 de abril en el Alfil de
Madrid su texto Mentirosas, dirigido por
Quino Falero.
Mentirosas ha ganado
el primer premio Torre de Babel al mejor texto
dramático. Protagonizada por Rocío Calvo, Paloma
Montero y Elena Castañeda, la obra es una muestra
del corrosivo verbo de Secun de la Rosa, que dota
a sus obras de un surrealismo no exento de crítica
social.
–¿Se considera autor antes que
director o actor? –Ante todo me considero
actor, porque me he formado en la interpretación.
De ahí surgió la compañía Caracalva, con la que
trabajo desde 1996 junto con Aitor Merino y Pilar
Castro. Lo bueno del “teatro pobre” es que te
tienes que buscar la vida y meterte en otros
campos. Así, la necesidad de textos para
interpretar me llevó a escribir piezas para la
compañía. Más tarde empecé a dirigir una escena,
luego otra, y al final acabé dirigiendo. Soy un
actor que ha descubierto otros
caminos.
–¿Influye en la escritura tener
una compañía propia? ¿Qué retos le ha planteado la
escritura de Mentirosas? –Escribir para
otra compañía que no es la tuya siempre es difícil
porque desconoces su forma de trabajar, de actuar,
su estilo, etc. Además debes asumir que una vez
entregado el texto, la visión que quedará será la
que los otros den a tu obra, no la tuya.
–¿Aquí también hace gala de su humor ácido
y de cierta crítica social? –Sí. Las actrices
Rocío Calvo, Paloma Montero y Helena Castañeda me
pidieron una comedia crítica con cierta realidad
social. En Mentirosas no se nombran a
personas concretas pero sí hay personajes muy
reconocibles. Teníamos claro que no queríamos
hablar de “cosas de mujeres”, sino que el tema
fuera independiente del sexo de los actores.
Reírse de todo –Sus trabajos se
inscriben en el cabaret entendido como vía de
denuncia y crítica. ¿Es el género en el que mejor
se expresa? –Para mí el teatro es un arte
creativo que no se limita a entretener. Me
interesa dar una visión del mundo más personal y
promover la reflexión social, aunque sea mediante
la risa. Lo bueno de la comedia es que puedes
conectar con el público y reírte de todo.
–¿El teatro está amansado, necesita
recuperar esa crítica social? –Absolutamente.
El teatro actual no tiene referencias. Es
necesario recuperar la crítica en vez de tantas
producciones “fotocopia” de musicales que han
triunfado en Broadway. También debe ser político
porque hoy en día todo es política, incluido el
teatro. ¡Hasta las películas de Almodóvar lo
son!
–¿Esa crítica se está ejerciendo desde
el teatro alternativo o este circuito también ha
perdido rebeldía? –Tengo que aclarar que la
palabra “alternativo” no me gusta porque significa
que “prescindes” del otro. y yo no quiero eso.
Prefiero “independiente” porque refleja mejor la
situación de muchas compañías y salas de teatro
que realizan sus trabajos “independientemente” de
la Administración y de las subvenciones. Pero sí,
incluso en este circuito creo que falta
atrevimiento y poder de movilización. Ahora el
escándalo se da en la televisión.
–¿Ése es
todo el problema de las alternativas? –No.
Necesitan muchas cosas, pero sobre todo que se las
tenga más en cuenta y crear un público fiel.
–¿Quién debe responsabilizarse de este
cambio que nunca llega? –Todos. El problema es
que el circuito independiente es invisible para el
gran público. No hay que olvidar que el teatro
existe porque hay un espectador. Sin embargo, el
concepto que la gente tiene del teatro está
anticuado y debe renovarse, como ya se ha hecho en
el cine español.
–Compañías como Yllana y
Animalario está revitalizando la comedia en la
cartelera. ¿Dónde radica su éxito? ¿Se siente
cercano a su visión del humor? –Animalario
tiene una personalidad propia muy definida e
ideológicamente lo tienen muy claro. Son muy
valientes. Yo he trabajado con ellos y comparto
muchas cosas, pero desde Caracalva nos gusta más
jugar con el surrealismo de las palabras, mientras
que Animalario crea personajes muy identificables
política y socialmente.
Segunda parte
de un éxito –¿Cuáles son sus próximos
proyectos? ¿Seguirá haciendo cine? –Sí. Mi
trabajo en cine se lo debo a David Serrano, el
director de Días de fútbol, que ha sido mi
ángel de la guarda. En octubre rodaré la segunda
parte de El otro lado de la cama, con el
mismo equipo que en la primera, y mientras preparo
un nuevo montaje con Caracalva para mayo y el
guión de un cortometraje. Ahora estoy muy metido
en las tablas. Soy animal de teatro.
DE
FRANCISCO,
Itzíar |