Sergi Belbel
“Con Marivaux los actores no dialogan, combaten”

Belbel
viene a estrenar dos o tres obras por año pero éste se ha hecho
esperar; le ocupan otros asuntos como la programación del Teatro
Nacional de Cataluña (TNC), cuyas riendas tomará la próxima temporada
en sustitución de Domènech Reixach. El 17 de noviembre presenta en este
teatro barcelonés su primera dirección del año: Las falsas
confidencias, de Marivaux, que ha ambientado en el Hollywood de los 40.
De este trabajo habla con El Cultural, pero también del pluralismo
lingüístico en Cataluña, un tema que le irrita.
Pocos
son los autores que escriben a pie de escenario o, a la inversa,
directores que lleva a escena sus propias obras. El dramaturgo escasea
hoy en nuestro teatro y, en este sentido, Belbel enraiza, –como Albert
Boadella o Ernesto Caballero– con la tradición clásica de Shakespeare,
de Molière. Quizá porque conoce bien los meandros de la escritura
teatral, es raro que Belbel defraude cuando se pone a dirigir, ya sean
textos propios o ajenos. Después del buen recibimiento que la crítica
dio a su obra Forasters (Forasteros) el pasado año, y tras el éxito de público que obtuvo con Primera Plana y Sábado, domingo y lunes...,
vuelve con una comedia de Marivaux. Pero además, y siguiendo con lo que
dicta la tradición teatral, también va a tener ocasión muy pronto de
desenvolverse en labores de producción, puesto que ha sido nombrado por
el nuevo gobierno catalán director del TNC, al que ha estado vinculado
como miembro del equipo de Domènech Reixach.
– ¿Qué criterios le guían a la hora de escoger un texto para dirigir?
–El único o casi único criterio por el que me guío para dirigir un
texto es muy sencillo, y curiosamente tiene más que ver con mi faceta
de autor que con la de director: “¿es un texto que me hubiera gustado
escribir?” Si la respuesta es “sí”, entonces, lo dirijo. Realmente, lo
que me gusta de la dirección de textos de otros autores es la
posibilidad de aprender cosas como autor. Aparte del trabajo con las
actrices y los actores, que generalmente me llena de satisfacción.
– ¿Por qué Marivaux?
– Marivaux es un autor que estudié de joven en la universidad (estudié
filología francesa), y ya entonces me encantaba. Su liviandad, su
sentido del ritmo y de la construcción dramática, su complejidad
oculta... Son muchas las cualidades de su obra que me atraen. También
plantea retos escénicos muy potentes, sobre todo en el trabajo actoral.
Los actores, más que dialogar, “combaten”. Y eso provoca duelos
interpretativos muy excitantes.
– Marivaux es poco representado en nuestro país.
– Bueno... es un autor francés, de un siglo poco explorado (el XVIII),
y suele estar eclipsado por Molière. También es un autor complejo,
lingüísticamente hablando. Su estilo es sofisticado, retórico y algo
elevado. Eso asusta a algunos.
– Entonces, ¿la adaptación al catalán ha sido compleja?
–Sí, ha sido compleja. Yo había realizado ya una traducción hace unos
diez años para un taller en el Instituto del Teatro. Era una versión
muy literal, y no acabó de funcionar. He optado esta vez por adaptar
ciertos giros de lenguaje, pensando ya en el montaje que iba a realizar
de la obra. Aunque no he tocado nada de la “carpintería” escénica, ni
de los personajes, ni de la trama.
Un mundo de nuevos ricos
–Ha ambientado la pieza en el Hollywood de los 40. ¿Por qué?
–Porque es mucho más cercana al espectador que la de antes de la Revolución Francesa, que nos suena a lejano y distante. Las falsas confidencias
plantea un mundo de nuevos ricos, lleno de glamour, de sofisticación...
El paralelismo con el Hollywood de los años 40 es perfectamente
posible. Viendo las películas de Cukor, de Hawks, de Leisen, de La
Cava, de Preston Sturges, te preguntas: ¿conocían todos ellos a
Marivaux? No lo creo, pero le aseguro que lo parece.
–En los últimos montajes que ha hecho para el TNC (Sábado, domingo, lunes, Primera plana) ha contado con grandes elencos ¿Qué ha aprendido moviendo a tantos actores?
–He aprendido una cosa esencial: que la actriz, el actor, es el centro
de la teatralidad. Sin ellos, no hay teatro. Hay que devolver
urgentemente al actor el lugar que le pertenece. El primero. Son ellos
quienes dan la cara, son ellos quienes hacen vibrar y emocionar al
espectador, son ellos los auténticos protagonistas de la teatralidad.
Merecen respeto, admiración, dedicación. Yo adoro a los actores. Soy
muy consciente de que sin ellos, los dramaturgos y los directores no
somos nada.
–¿Cómo se divierte más: escribiendo o dirigiendo?
–¡Huy, qué difícil! Divertirme, divertirme... dirigiendo, siempre.
Escribir conlleva una parte de sufrimiento que no puedes compartir con
nadie. Ahora, como a veces somos algo masoquistas, ese sufrimiento del
escritor también puede llegar a provocarte placeres insólitos. Pero
vaya, la diversión compartida siempre es más gratificante. Lo que me
sucede es que me cuesta mucho menos dirigir que escribir. Aunque a
veces te sientes más “lleno” dirigiendo que escribiendo. El día del
estreno, el director se deprime porque se da cuenta de que ya no es
necesario. El autor siempre sobrevive, incluso después de morirse.
– ¿Prefiere figurar en las enciclopedias como el primer autor catalán más traducido o el primer autor castellano más traducido?
– Es una pregunta, creo, absolutamente motivada por la situación
política actual. Yo escribo en catalán, soy pues un autor catalán,
digan lo que digan. En mi DNI pone: nacionalidad española. Soy pues
también un autor español. O sea que soy un autor catalán, y un autor
español que escribe en catalán y se traduce a sí mismo al español.
¡Cuesta tanto que la gente entienda esto! ¡Qué absurdo! ¿Hasta cuándo
se va a empecinar la gente en no querer entender que la realidad de
España es plural? ¿Qué problema hay? No lo entiendo, y a veces me da la
sensación de que hay problemas de celos ocultos.
– Suele dirigir tres y cuatro obras al año, pero éste es el primero de la temporada ¿qué le tiene ocupado?
– Actualmente, la programación del Teatre Nacional de Catalunya (por
cierto, nadie cuestiona que este teatro lleve el epíteto: “Nacional”).
Es suficiente.
– ¿Me puede adelantar alguna novedad de lo que prepara?
– Todavía no, aunque ya tengo, junto con mi equipo de asesores,
bastantes espectáculos pensados. Sólo le avanzaré que el espectáculo
que dirigiré en mi primera temporada como director artístico será un
texto de un autor catalán considerado “clásico”. Y ya empiezo a
preparar mi segundo espectáculo para la temporada 2007-1008: un gran
musical sobre Crimen y Castigo.
Pluralidad del TNC
– En su proyecto artístico el TNC denomina a lo que no sea creación
catalana o autóctona, creación “del exterior”; difícilmente se plantea
exhibir espectáculos en castellano ¿no?
– ¡Ni hablar! Eso es ignorancia. Repase por favor todas las
programaciones del teatro. Siempre ha habido y habrá espectáculos en
castellano. Fuenteovejuna es de la temporada anterior. El lector por horas de hace años. Yo mismo monté El alcalde de Zalamea. Hemos abierto esta temporada con El castigo sin venganza.
Uno de los proyectos T-6 de autoría teatral contemporánea del año
pasado era un texto castellano de Isabel Díaz, una autora canaria. Lo
siento, eso que insinúa en la pregunta no es cierto. Lo que sí es
cierto, al menos de momento, es que los teatros ‘estatales’ como el
Centro Dramático Nacional apenas programan obras en gallego, catalán
y/o euskera. O sea que los teatros nacionales de España no tienen en
cuenta todavía esa realidad plural que algunos tanto desearíamos. El
hecho de que una gran mayoría de nuestras producciones sea en catalán,
pues, es algo absolutamente necesario, absolutamente normal.”
Repasando como el autor me requiere las programaciones del TNC, desde
su orígen, en 1996, a hoy, el teatro ha exhibido 151 espectáculos de
teatro, danza y música, de los que en castellano se han representado
los citados por Belbel más La Fundación y La oscura raíz: siete, en total.
Marivaudage
Los grandes artistas consiguen convertir sus apellidos en adjetivos. Ha
ocurrido con Goya, Kafka o, más recientemente, Pinter. También Marivaux
forjó un estilo tan particular que su propio nombre ha servido para que
en francés marivaudage signifique “afectación, sofisticación del
lenguaje, intrigas refinadas y rebuscadas propias de la galantería”. El
argumento de la obra remite a El perro del hortelano, de Lope
de Vega, ya que plantea una relación entre una viuda burguesa (que
interpreta Laura Conejero) con Dorante (Eduard Farelo), uno de sus
empleados ; los hilos de la trama los mueve el criado de la viuda
Dubois (Miriam Iscla). Jordi Banacolocha, Pilar Martínez, Quimet Pla,
Francesca Piñón, Manuel Veiga e Iván Labanda completan el reparto.
PERALES, Liz
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