Enterevista
a Thetonio Dos Santos, sociólogo brasileño.
Enviado por el CELCIT.
(12/01/04)
"Llegó
el momento de fundar una nueva civilización"
Ni
conservadores ni socialdemócratas tienen una solución para
la crisis del neoliberalismo, dijo Dos Santos. Para el intelectual, la
única salida es crear una sociedad más pluralista que incluya
a las civilizaciones no occidentales.
María Seoane y Telma Luzzani. Clarín. 27 de julio de 2003
El Cono Sur es hoy un activo laboratorio de acciones políticas.
En Brasil, un empresariado acostumbrado a pisar fuerte teme desaparecer
arrasado por el capital financiero internacional y, para sobrevivir como
clase, votó contra su naturaleza a un líder
de izquierda. En Argentina, el presidente Néstor Kirchner, con
medidas que avanzaron más allá de la expectativa del electorado,
quiere reconstruir sobre las ruinas una nueva promesa política.
Esto en un mundo que no ve cómo salir de la crisis del neoliberalismo.
Theotonio
dos Santos, uno de los grandes pensadores latinoamericanos de la teoría
de la dependencia, profundizó sobre esas ideas durante un largo
diálogo con Zona. "Un nuevo hombre está en gestión"
asegura en el libro que vino a presentar a Buenos Aires: Teoría
de la Dependencia. Balance y perspectivas. "Llegó el momento
de fundar una nueva civilización. Hay que repensar el futuro y
para eso estamos armando una fuerte red de intelectuales de América
latina y del mundo", reafirmó Dos Santos durante la entrevista.
"La
crisis del neoliberalismo es cada vez más profunda continuó
pero no se ve con claridad una alternativa sistémica. Se produjo
un grave vacío teórico e ideológico en el período
de hegemonía del pensamiento único. Las fuerzas políticas
que comandaron ese período también empiezan a perder posiciones
y no saben muy bien hacia dónde ir."
¿Cuáles
fuerzas políticas, por ejemplo?
En
la década del 90, cuando se demuestra el fracaso del sistema neoliberal,
los conservadores sufrieron duras derrotas. En Europa, por ejemplo, la
socialdemocracia tuvo victorias importantes mientras que los conservadores,
que se habían confiado en que Thatcher y Reagan eran el inicio
de una nueva era neoliberal, perdieron pie. Ahora bien, los socialdemócratas
estaban totalmente preparados para asumir el gobierno pero adoptaron perspectivas
neoliberales en el plano económico creyendo que las podrían
compensar con medidas sociales.
¿La
tercera vía?
Exacto. Pero eso no fue posible porque la dinámica económica
terminó siendo el factor determinante y, cuando la economía
está toda comprometida con el desarrollo del sector financiero,
es imposible cualquier transformación social significativa. En
la actualidad, estamos ante una crisis muy grande de esa hegemonía
financiera. Los conservadores y los socialdemócratas (que hoy son
las grandes fuerzas de centro) entraron en estado de perplejidad y la
gente empezó a alimentar la hipótesis de soluciones más
radicales. Sobre todo hacía la derecha aunque se ve también,
lentamente, alguna tendencia más a la izquierda. Entonces surgieron
figuras como Berlusconi en Italia, Heider en Austria y todas esas fuerzas
de derecha europeas, neofascistas.
¿
Y Bush corona todo esto?
El caso George W. Bush es terrible porque es un ala extremadamente ideologizada,
una fracción de ultraderecha que domina el Partido Republicano.
Y lo que es peor domina con métodos de acción, porque de
hecho han ganado la elección con trampas y el partido lo acepta,
y toda la Suprema Corte le dio soporte. Entonces, estamos ante una situación
muy preocupante. Desde el punto de vista ideológico, la postura
de Estados Unidos hoy en su política exterior es claramente fascista.
Es decir, no hay ninguna justificación liberal para hacer política.
La justificación es: Estados Unidos tiene una misión histórica
y en nombre de esta misión que es traer la libertad para
el mundo haremos todo lo que nos parezca necesario.
Aunque,
paradójicamente, sus acciones no favorecen sino limitan la libertad
tanto en su propio país como y en el mundo, incluso a través
del terror, una herramienta que suele usar el fascismo.
Sí. El "antiterror" que ellos usan es una forma de usar
el terror. "O estás conmigo o estás con el terrorismo"
eso sirve de justificación para cualquier cosa.
¿Esa
crisis del neoliberalismo mundial es la que permite la emergencia, en
nuestros países, de gobiernos como lo de Lula o Kirchner?
El caso de Brasil es interesante. Un sector de la casta dominante empresarial,
de la industria y de la inversión empezó a sufrir con el
capital financiero mundial y percibió que estaba en riesgo su supervivencia
como clase. Entonces, ese sector que es importantísimo en el país
se aproximó a la izquierda y apoyó a Lula en un proyecto
de unir a la nación a favor de una perspectiva diferente a la que
ordena el capital financiero.
En
Argentina esos sectores industriales o empresarios tienen otro derrotero.
Sí. Vacilan mucho. También eran vacilantes en Brasil pero
cambiaron por dos razones. Primero, el capital financiero tenía
ganancias colosales, mientras que los otros sectores del Estado están
en pérdida. El sector industrial y de servicios también.
Segundo por el ALCA, porque saben que la perspectiva de integrarse a EE.UU.
con libre mercado total es el fin definitivo de la industria brasileña.
Se jugaban la posibilidad de sobrevivir como clase o cambiar de posición.
Y optaron por lo segundo. Aceptaron un partido de izquierda, o sea, un
liderazgo que no es natural para esa clase. Además hubo una pérdida
de articulación de la burguesía, lo que lo obligó
a ampararse en el mandato de los trabajadores. En parte es así
también en Europa y en Estados Unidos.
¿Cómo
es eso?
El neoliberalismo produjo una concentración económica brutal
entre naciones y dentro de cada país. Desarrolló una pobreza
colosal, una exclusión social enorme, incluso, en los países
desarrollados. Para encauzar en un sentido más positivo la economía
mundial, la burguesía de esos países también necesita
del movimiento obrero. Por eso hoy una salida desde los conservadores
no interesa y los ojos se dirigen hacia la socialdemocracia. El problema
es que ellos tampoco tienen propuestas porque quedaron atrapados por las
políticas neoliberales. Entonces, si el proyecto neoliberal está
en una crisis realmente grave, ¿qué puede sustituirlo mejor
que una sociedad planeada nuevamente, organizada a partir de los instrumentos
democráticos de participación ciudadana; un sistema que
sea el resultado, no del libre mercado, sino de una intervención
de los Estados?
¿Son
los Estados los que deberían vertebrar una propuesta así?
Es una propuesta de largo plazo, ya que exige que se desarrolle a nivel
mundial. Exige pensarla estratégicamente. Políticamente
en este momento no podemos obtener algo así. Lo que cuenta en el
momento actual es contener esa ola globalizante basada en la destrucción
de los mercados nacionales y que no genera ninguna forma de integración
de la gente, salvo de sectores muy limitados. La crisis neoliberal dio
pie también a una esperanza: reeditar un movimiento intelectual
como el de los años 60 y 70.
¿Hay
alguna posibilidad de que en la actualidad haya un avance conceptual equiparable?
En este momento se está retomando el debate. Por ejemplo, el tema
de la dependencia. Durante los 90, los intelectuales no estuvieron paralizados
sino que siguieron trabajando y hoy hay una elaboración teórica
muy importante. Pero todavía no está configurada en un centro
de pensamiento fuerte que canalice todo ese trabajo intelectual. Se ha
avanzado mucho en la visión del sistema mundial junto con intelectuales
de EE.UU. y Europa. Hay una diferencia en relación al pasado: ahora
no trabajamos sólo en el problema del subdesarrollo sino en la
evolución del sistema mundial en su conjunto. En ese sentido, creo
que estamos mucho más avanzados que lo que estábamos en
los sesenta.
Aún
no adoptó la forma de una corriente intelectual.
No. Ese es el objetivo del Seminario Internacional que va a tener lugar
en Río de Janeiro entre el 18 y el 22 de agosto. El tema es "Hegemonía
y contrahegemonía: el impasse de la globalización y los
procesos de regionalización" y vienen los más importantes
intelectuales de todo el mundo: Immanuel Wallerstein, Samir Amin, Andre
Gunder Frank, Atilio Borón, son más de cuarenta... La idea
es volver a juntar a esta gente y armar una red fuerte de pensadores.
Vamos a crear un instituto virtual en Río con el Ministerio de
Exteriores, el de Ciencia y Tecnología, la Universidad Federal
de Río de Janeiro y la Católica. Muchas veces se hacen críticas
desde el pasado. Nosotros queremos armar la posibilidad de hacer críticas
desde el futuro. Y no sólo desde una perspectiva latinoamericana
sino más global.
Pero
nosotros no tenemos los mismos problemas que los países centrales.
¿Sirve en ese caso reflexionar juntos?
Es crucial, porque nuestros problemas hoy están ligados a cambios
que se están operando en el sistema mundial y que deben encarar
también Europa y EE.UU.
¿Cuál
es la caracterización que esta nueva corriente intelectual hace
del momento actual del capitalismo mundial? ¿Cuál debería
ser en verdad la posición de América latina en este contexto?
Hay una cierta distancia entre el avance intelectual y el avance político
posible. Intelectualmente, hacemos una crítica general de las ciencias
sociales y al pensamiento que dominó el mundo desde el eurocentrismo.
La propuesta es repensar la historia desde el punto de vista de un sistema
mundial en que el Europa ocupa sólo un momento específico
de esa historia. Es decir no se deja de lado que hubo y hay otras civilizaciones
que se deben recolocar y poner en interacción. La idea es repensar
las ciencias sociales en el contexto de una sociedad global. De una civilización
nueva que no niegue a las otras sino que las integre, una civilización
pluralista. Eso exige incluso una crítica de la economía
política. Retomar el proyecto completo que se había propuesto
Marx y del que sólo pudo completar el primer volumen de "El
Capital". Faltaría un estudio sobre el Estado, el comercio
exterior, la economía mundial y los ciclos.
¿Debe
integrar al socialismo?
Obviamente esta nueva era tiene que basarse en principios socialistas.
No puede construirse realmente un mundo de paz integrado desde una sola
perspectiva.
¿En
esta nueva construcción intelectual para el siglo XXI, América
latina tiene un papel importante?
Hay muchas señales y muy importantes. El Foro de Porto Alegre mostró
que desde el Tercer Mundo se pueden lanzar consignas e ideas movilizadoras.
Otro dato es la creciente importancia que está adquiriendo el sindicalismo
norteamericano hoy y el hecho de que ese movimiento tenga una presencia
latina muy fuerte en los cuadros organizadores. Es claro que la presencia
de la inmigración del Tercer Mundo en EE.UU. es un factor nuevo
y de gran ayuda.
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