Recortes



Venezuela: hacia un pensamiento único (14/04/02)

Un ojo atento podía prever lo que habría de ocurrir después de la salida de Hugo Chávez de la presidencia de Venezuela. Ausencia de liderazgo, toma del poder por parte de figuras que no tienen representatividad mayor dentro de la vida nacional. Retaliación y venganza. Hasta hace una semana muchos ciudadanos hemos sentido la presión constante de un lado y del otro: el chavismo y el antichavismo. Ambos irracionales. Discursos encontrados en los que apenas hallábamos migajas de verdad ocultando intereses particulares y enfoques sesgados. Silenciosos, compartiendo nuestras ideas sólo con algunos pocos en quienes confiamos, hemos soportado esa situación en que se nos pedía reverencia a una u otra postura, sumisión, adhesión a todo. Cualquier opinión crítico-reflexiva nos hacía sospechosos de ambos lados.

No era esta una situación muy llevadera. Hoy hemos amanecido en medio de otra pesadilla. Se dice que el presidente ha renunciado, pero nadie ha visto su firma. Se dice que se le garantizan sus derechos, pero se encuentra incomunicado. El Fiscal General de la República ha comenzado hace pocos minutos a dar una rueda de prensa a través de la televisión y misteriosamente ha sido borrado de la pantalla mientras explicaba cuál debía ser el proceso institucional aplicable a este caso (esto ocurrió a las 14 horas [viernes 12] aproximadamente). La Constitución dicta que una vez presentada la renuncia del presidente a la Asamblea Nacional, el mando debe ser entregado al Vicepresidente, quien, si a su vez renuncia (como se dice que ocurrió en este caso), cede el cargo al presidente de la Asamblea Nacional.

En Venezuela no se están cumpliendo los procedimientos legales y eso es grave. Los medios están manipulando la situación una vez más al pedir la disolución de la Asamblea Nacional. Quienes hasta ayer clamaban por el respeto a la institucionalidad, hoy la violan como primeras figuras de un circo mediático. Nadie tiene derecho a exigir que desaparezcan las instituciones fundamentales, aunque sean ineptas. Si funcionan mal, hay que sustituir a sus integrantes por personas apropiadas, y a través de los métodos indicados por la ley, pero no deben desaparecer las instituciones. Eso se llama totalitarismo. En Venezuela estamos viviendo una cadena mediática, con una sola voz, y esta no es una práctica nueva. Aquí los medios carecen casi por completo de matices distintivos. En cambio desbordan en emotividad, ignorancia y palangrismo. En gran medida, son todos una sola voz al servicio de una sola corriente. El poder de los medios no tiene límites. Eso lo denunció hace algunos años, durante el segundo gobierno de Caldera, el periodista norteamericano John Sweeney en un artículo titulado Periodismo, corrupción y colegiación en Venezuela, publicado por el diario El Universal (tengo copia del mismo y puedo hacerlo llegar a su periódico). Y todos sabemos que Sweeney no es precisamente un señor de izquierda.

Me temo que Venezuela va hacia una ultraderechización irrefrenable y quien disienta de ello, será excluido.

Personalmente, va a ser algo insoportable. Se están llevando a cabo detenciones a diputados, ministros y funcionarios. En este primer día ha comenzado una cacería de brujas. Creo que ese no es el procedimiento legal. En Caracas, sólo un 25% de la población vive en zonas urbanizadas, el resto ocupa viviendas marginadas que están ahí, a la vista de todos. No ha habido hasta ahora, una sola cámara que entre a una vivienda humilde para saber qué está pasando con esos ciudadanos, cuya inmensa mayoría apoyó a Chávez. Me temo que esa gran masa será ignorada. Curiosamente, después los medios se preguntan por qué llegó Chávez al poder. Precisamos observadores imparciales. Quienes aquí vivimos, sabemos que no es prudente denunciar todo esto, pues no existen condiciones para ello. Ustedes que están fuera, por favor investiguen y publiquen algo sobre esta situación. No son los funcionarios del gobierno saliente quienes peor la van a pasar. Como tantas veces, una gran cantidad de personas neutrales o con sentido crítico, sufrirá el impacto de esa derechización, de ese "pensamiento" único que nos azotará cada día en las pantallas, en nuestro trabajo y en la vida social.


NOTA: Este texto fue escrito el día viernes 12 de abril, en la tarde. La autora es una joven profesional que se desempeña en el sector cultural, observadora crítica del proceso venezolano, sin identificación con el gobierno depuesto pero alarmada del avance de la represión retaliativa que iniciada en el país con las nuevas autoridades que se han apoderado del poder.

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