© Gracia Morales 2000
Para Carlos,
por los azares que no busco comprender.
PERSONAJES:
Andrés: número 38 A
Cuarenta y tres años, casado, administrador de fincas
Puntuación obtenida: 8'75
Destino: Tárheos
Viaja con su mujer
Julia: número 38 B
Veintiocho años, casada, sin profesión
Puntuación obtenida: 5'5
Destino: Tárheos
Viaja con su marido
Elías: número 15
Diecinueve años, soltero, estudiante
Puntuación obtenida: 7
Destino: Kadmán
Viaja solo
(Nos encontramos en un espacio indeterminado, sin unas señas de identidad precisas: ni pretende resultar amable, ni tampoco amenazante. Hay algunas sillas metálicas dispuestas al azar. Lo más indudable es el reloj que cuelga del techo, señalando eficazmente cada uno de los segundos transcurridos.
En este lugar se encuentran ANDRÉS y JULIA. ANDRÉS (cuarenta y tantos años, elegante sin pretenderlo, bien parecido, ropa cómoda con un ligero toque de distinción) está sentado en una de las sillas, frente a una pequeña mesa sobre la cual hay un tablero de ajedrez. JULIA (veintinueve o treinta años, ligeramente maquillada, con gafas de sol, sandalias, tal vez un vestido ligero, con un punto de sofisticación) se encuentra sentada en la parte más alta de una escalera de quince peldaños, con la naturalidad propia de quien lleva mucho tiempo ahí y siente que ese objeto es una prolongación de su propio cuerpo. Sostiene ante sus ojos unos prismáticos, los cuales penden de su cuello por un cordón; sobre sus piernas vemos un bloc de notas y un bolígrafo.
Permanecen quietos, hasta que el reloj señala las diez en punto. Todo empieza entonces.)
(ANDRÉS se pone a colocar las piezas sobre el ajedrez, como para recuperar las posiciones de una partida que se dejó a medias. JULIA gira levemente el cuello, oteando el horizonte. Se detiene en un punto y se escucha su VOZ EN OFF.)
VOZ EN OFF DE JULIA: La habitación es pequeña y húmeda. Altas paredes de piedra, sin pintar. Sólo una cama y una escupidera
La mujer permanece sentada en el suelo, con la cabeza entre las manos. Su ropa está sucia, igual que su pelo. Ahora que levanta el rostro me doy cuenta de cuánto se parece a mí
Tiene los labios agrietados, pero su mirada es tranquila, como si toda ella estuviera en paz.
JULIA (Deja de mirar hacia ese punto. Gira hacia otro lado. Permanece un momento en silencio.): Hoy ha habido menos niebla que ayer. Tal vez un poco más de viento, pero menos niebla, ¿no te parece? (Pausa.) La semana pasada, apenas se distinguía nada... Con tanta nube
ANDRÉS (Que ha terminado de colocar las piezas, se detiene un momento a pensar y después desplaza una de ellas.): Peón - hache - tres.
JULIA: Parecía otoño. Alfil - hache - cinco. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Caballo - be - cinco.
JULIA: O incluso invierno
Peón - a - seis. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS: He cometido un error
JULIA: ¿Sí?
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Ge-cuatro.
JULIA: Alfil-ge-seis. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Alfil-be-cuatro.
JULIA: Peón por be-cinco. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Alfil por be-cinco y jaque.
JULIA: Caballo-de-cuatro. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Ce-tres.
JULIA: Claro.
ANDRÉS: ¿Claro qué?
JULIA: Nada
, que suponía que harías eso.
ANDRÉS: ¿Por qué?
JULIA: Conozco tu forma de jugar. Siempre le abres paso a la dama cuando quieres atacar
Torre-a-cinco
(ANDRÉS hace el movimiento indicado. Ella aparta los prismáticos y toma una larga bocanada de aire.) Respira hondo
(ANDRÉS sigue pensando su jugada, como si no lo hubiera escuchado.) ¿No lo hueles?
ANDRÉS: No.
JULIA: El mar.
ANDRÉS (Moviendo una pieza.): Ce-cuatro.
JULIA (Con los prismáticos, otra vez.): Hay ráfagas de luz que van y vienen
Apostaría a que se trata de un faro
En aquel sitio debe ser de noche todavía. (Deja los prismáticos y empieza a tomar notas en el cuaderno.)
ANDRÉS: Te toca.
JULIA: ¡Ah, sí, perdona! ¿Puedes repetirme
?
ANDRÉS: Ce cuatro
JULIA (Le echa un vistazo al tablero.): Alfil-e-siete. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS: El mar queda muy lejos
Te estarás confundiendo.
JULIA: Desde aquí arriba no
¿Cuántas jugadas llevamos?
ANDRÉS: Nos queda una
(Moviendo una pieza.) Caballo-g-cinco.
JULIA: Caballo-g-cinco
(Pensativa.) Vamos a dejar la partida en un momento inquietante, ¿verdad?
ANDRÉS: Sí.
JULIA: Podríamos continuar
ANDRÉS: No lo creo.
JULIA: Sólo un movimiento más
ANDRÉS: Las reglas son las reglas.
JULIA: Está bien
(Con decisión.) Me enroco. (ANDRÉS hace el movimiento indicado.)
ANDRÉS: Un gesto prudente. En fin, hasta mañana.
JULIA: Hasta mañana.
(ANDRÉS hace unas anotaciones rápidas sobre el tablero, mientras va quitando las piezas y guardándolas en un estuche. Desarma la mesa y lo pone todo junto en un lugar cercano a la escalera.)
ANDRÉS: Y hacia el otro lado.
JULIA: ¿Cómo?
ANDRÉS: Que el mar queda hacia allá (Señalando en la dirección opuesta a la que ella está mirando.)
Queda muy lejos y hacia el noroeste.
JULIA (Deja el cuaderno y toma de nuevo los prismáticos.): Yo estoy viendo otro mar.
ANDRÉS: Siempre confundes las direcciones
JULIA: Estamos rodeados de océanos, por todas partes
Sólo hay que mirar lo suficientemente lejos. (Pausa.) Fue buena idea lo del ajedrez.
ANDRÉS: Aprendes muy rápido.
JULIA: Me alegro. No me gustaría que te aburrieras. (Pausa.) ¿Y aquí, qué hora es?
ANDRÉS: Temprano.
JULIA: Llevamos mucho rato esperando.
ANDRÉS: Acabamos de llegar. (ANDRÉS se dirige hacia las maletas, abre alguna y empieza a buscar dentro, sacando ropa, botes de gel o champú, zapatos.) ¿Dónde pusimos los folletos?
JULIA: ¿Qué folletos?
ANDRÉS: Los que enviaron. ¿Los metiste en la maleta azul?
JULIA: Mira en el bolsillo de atrás, junto a la agenda.
ANDRÉS: No deberían estar ahí
No es su sitio. (Saca un grupo de papeles.) ¿Ves? Arrugados. (Los extiende y se queda un momento observándolos.) Creo que éste va a ser un viaje interesante. Las fotografías muestran edificios antiguos.
JULIA: ¿Y torres?
ANDRÉS: No sé
JULIA: Ojalá haya. Esta vez preferiría no quedarme encerrada en el hotel.
ANDRÉS: No consigo descifrar el idioma
Aquí aparece una fecha: año 1254
JULIA: Edad Media.
ANDRÉS: Seguramente.
JULIA: (Vuelve a dejar los prismáticos. Se quita las gafas de sol y se frota los ojos, como si estuviera cansada.) ¿Cómo dijiste que se llamaba?
ANDRÉS: ¿Quién?
JULIA: La ciudad.
ANDRÉS: Tárheos.
JULIA: Tá-re-os.
ANDRÉS: Sí
Con hache intercalada.
JULIA (Interesada.): ¿Dónde?
ANDRÉS: Apostaría a que está por el sur.
JULIA: No, la hache. ¿Dónde está intercalada la hache?
ANDRÉS: ¿La hache? ¡Ah!, después de la erre.
JULIA: ¿Tár hache eos?
ANDRÉS: Sí.
JULIA: Curioso. ¿Por qué no Táre hache os?
ANDRÉS (Con desgana.): Cuestiones léxicas, imagino.
JULIA: ¿O te hache áreos? (Pausa.) Da igual.
(Vuelve a mirar hacia el horizonte, con los prismáticos, mientras ANDRÉS va metiendo cuidadosamente en las maletas todo lo que había sacado. Se escucha la voz en off de JULIA.)
VOZ EN OFF DE JULIA: Algunas noches llegan hasta doce o trece embarcaciones. Traen gentes descalzas, oscuras como hormigas, arrastrando mantas y hatillos de ropa sucia. Los días de temporal la policía tiene que hacer su ronda muy temprano, para llevarse los cuerpos que el mar arrastra hasta la orilla, antes de que los niños bajen a jugar a la playa.
(Baja los prismáticos y habla con su voz en directo.)
JULIA: Me gusta que sea esdrújula.
ANDRÉS: ¿El qué?
JULIA: La ciudad
ANDRÉS: Ya
, pero nunca se sabe
JULIA: Ojalá tenga muchas torres
(Cierra los ojos y se los frota.) Hay poca luz aquí, ¿no crees?
ANDRÉS: Quizá por los prismáticos.
JULIA: ¿Cómo?
ANDRÉS: Parece que no te van bien.
JULIA: No, no
Son perfectos
Desde aquí todo es pequeño y lejano
ANDRÉS: Pequeño y lejano.
JULIA: Sí
ANDRÉS (Con indiferencia.): Incluso yo
JULIA (Mirándole por primera vez. Él todavía no la ha mirado a ella.): No. Tú eres diferente.
ANDRÉS: Trajimos los libros de arqueología, ¿verdad? En Tárheos tal vez merezca la pena consultarlos.
JULIA: Siempre has sido diferente
(Con cierta ansiedad.) ¿Y yo? ¿Cómo se me ve desde ahí abajo?
ANDRÉS: Sigues igual.
JULIA: ¿Igual que cuándo?
ANDRÉS: Igual que antes.
JULIA: No
Estoy más vieja
¿Te has fijado en mis manos? (Mirándoselas.) Se han ido arrugando. Y están llenas de telarañas. (Pausa.) ¿Tenemos agua?
ANDRÉS: Sí
Claro
(Se dirige a una de las cestas.) Al menos tres botellas. Siempre es mejor prevenir
¿Con gas?
JULIA (Va haciendo caer una bolsa enganchada de la escalera por una cuerda.): Da igual
O mejor no
¿Podrías darme también el espejo
y el estuche de maquillaje?
(ANDRÉS saca de la cesta una botella, comprueba que es sin gas; de una de las maletas extrae un espejo y un neceser. Lo deja todo en la bolsa. JULIA tira de la cuerda hasta tener el paquete en sus manos.)
JULIA: Gracias. (Bebe un trago. Después se arregla el maquillaje, mirándose en el espejo. Vuelve a meterlo todo en la bolsa.) ¡Qué lentos van esta vez! Sólo han pasado cuatro números desde que llegamos.
ANDRÉS: Todo avanza a un ritmo normal. Eres tú, que no sabes esperar.
(ANDRÉS ha sacado un mapa y lo va desdoblando poco a poco, hasta extenderlo por el suelo. Ocupa todo el escenario.)
JULIA: ¿Dijiste el treinta y ocho?
ANDRÉS: ¿El qué?
JULIA: ¿El treinta y ocho? ¿Ése nos corresponde?
ANDRÉS: Sí..
JULIA: No está mal. Francamente, siempre he preferido los números pares, ¿no estás de acuerdo? (Sin esperar respuesta.) ¿Qué haces?
ANDRÉS: Averiguar hacia dónde vamos.
JULIA: ¿Dónde estamos ahora?
ANDRÉS (Señalando un punto en el mapa.): Aquí.
JULIA: ¿Estás seguro?
ANDRÉS: Todas las señales lo indican.
(Entra ELÍAS (entre dieciocho y veinte años, vestido con un cierto desaliño, trae una mochila de viaje colgada en la espalda), como quien llega a un sitio por primera vez y no sabe muy bien cuáles son los mecanismos que debe seguir. Observa brevemente a JULIA en la escalera y a ANDRÉS, quien está de espaldas, caminando sobre el mapa.)
ELÍAS (Tímidamente.): Hola.
ANDRÉS (Volviéndose hacia ELÍAS.): Mira, Julia, tenemos un compañero.
ELÍAS: Me han dicho que esperara aquí
(Se sienta en una de las sillas, algo nervioso.)
ANDRÉS: Esto está bien. ¿Y qué número tiene?
ELÍAS: El quince. ¿No se me habrá pasado el turno, verdad? Me ha sido imposible llegar antes
ANDRÉS: Eso debe preguntarle a ella
JULIA (Fijándose en sus notas.): Veamos
El cuarenta y dos. El nueve. Luego
el treinta y uno y
el veinticuatro. (Soltando la libreta.) No, el quince no. (Se pone las gafas de sol, toma los prismáticos y vuelve a mirar hacia el infinito.)
ANDRÉS (Fijándose en ELÍAS.): Es la primera vez, ¿verdad?
ELÍAS: No le entiendo.
ANDRÉS: La primera vez que viaja.
ELÍAS: Sí.
ANDRÉS: Se le nota
Lleva tan poco equipaje. ¿Cuál es su destino? ¿Se lo han dicho?
ELÍAS: Sí. (Busca en su bolsillo y saca un papelito. Lee en él.) Kadmán.
ANDRÉS: Kadmán
, ¿por dónde queda?
ELÍAS: No lo sé.
ANDRÉS: ¿Le han dado alguna información?
ELÍAS: ¿Información?
ANDRÉS: A veces entregan folletos o libros...
ELÍAS: Sólo me comunicaron el nombre.
JULIA: Nosotros vamos a Tárheos. Con hache intercalada.
ELÍAS: ¿Dónde?
ANDRÉS: A Tárheos.
ELÍAS: No
Preguntaba que dónde lleva la hache.
JULIA (Volviéndose lentamente a mirarle con los prismáticos.): Después de la erre.
ELÍAS: ¿Tár hache eos?
JULIA: Sí.
ELÍAS: Curioso.
JULIA (Soltando los prismáticos sin dejar de observarle.): ¿Verdad que sí?
ELÍAS: Podría haber sido Táre hache os
ANDRÉS: ¿A usted también le interesan las cuestiones léxicas?
ELÍAS: Un poco.
JULIA: ¿O Te hache áreos? ¿No es cierto?
¿Cómo se llama usted?
ELÍAS: Elías.
JULIA (Se quita las gafas.): Parece muy joven. ¿Qué edad tiene?
ANDRÉS: Está en el momento perfecto para un primer viaje. ¿Cuál dijo que era su ciudad? ¿Kadmán?
ELÍAS: Sí.
(Se escucha un pitido seco.)
JULIA (Mirando hacia donde está el indicador.): ¡El cuarenta y cinco!
ANDRÉS: Ya falta menos.
JULIA (Toma su cuaderno para anotar el nuevo número.): Hay que tener paciencia. Yo casi siempre me desespero. Me pongo nerviosa, ¿verdad, Andrés?
¿Se ha traído usted alguna distracción?
ELÍAS: Libros.
JULIA: ¿Novela?
ELÍAS: Poesía.
JULIA: ¡Poesía! Yo antes también
VOZ EN OFF DE JULIA (Sin pausa. Recitando cada vez en voz más baja, hasta perderse en el silencio.): "Y, desgraciadamente,/el dolor crece en el mundo a cada rato,/crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,/ y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces..."
JULIA (Sin pausa, superponiéndose al final de la estrofa.): Luego podría recitarnos algo. Van muy lentos hoy, de verdad
Debe haber algún problema con las asignaciones.
ANDRÉS: Deja al chico tranquilo un rato, mujer. No ves que es su primera vez.
JULIA: Por eso. Le estoy aconsejando
¿Y cree que le gustará Kadmán?
ELÍAS: No lo sé.
JULIA: Es una palabra aguda.
ELÍAS: Ya
JULIA: Pero de vocales abiertas
ANDRÉS (Mostrándole el mapa sobre el que él está situado.): Podría averiguar en qué zona se encuentra
Yo pensaba buscar Tárheos. Sospecho que está hacia el sur, pero siempre conviene asegurarse
(JULIA saca del bolso unos walkman, y los prepara para colocárselos. ANDRÉS se da cuenta.) ¿No nos ayudas?
JULIA: Estoy cansada
Además, esas cosas no se me dan bien.
(Se coloca los cascos, y parece como si se difuminara lentamente. Está escuchando el tema "Do not take another man's wife I", de la banda sonora de la película "Rojo": lo oímos muy alto, como a través de JULIA. Mientras tanto, ELÍAS y ANDRÉS dialogan escuetamente sin que los escuchemos y deambulan sobre el mapa. ANDRÉS encuentra Tárheos y llama a ELÍAS para mostrársela: como había supuesto queda al sur. ANDRÉS dibuja una señal roja sobre el punto exacto; ELÍAS sigue buscando Kadmán. Después, JULIA baja el volumen de sus walkman y la música desaparece. Ella continúa evadida, como si se hubiera marchado lejos.)
ANDRÉS (Sin pausa.): Debe tratarse de una ciudad pequeña. O alguna de las que edificaron hace poco. Este mapa tiene ya dos años y se ha quedado anticuado. Ha habido tantos cambios
Pero no se preocupe, yo creo que está hacia el norte, y esa zona parece tranquila ahora. Lo peor sería que le hubiera tocado el sudeste.
ELÍAS: ¿Por qué?
ANDRÉS: Problemas.
ELÍAS: ¿Guerra civil?
ANDRÉS: Eso he oído comentar. De todos modos ese tipo de asuntos no suele afectar a los turistas. Pero es desagradable. Nadie limpia las calles, y a veces escasea la comida.
ELÍAS: ¿Ha estado alguna vez en un lugar así?
ANDRÉS: Sí, claro. Cuando uno viaja mucho, ve un poco de todo.
ELÍAS: ¿Cuántas veces?
ANDRÉS: ¿Cómo?
ELÍAS: ¿Cuántas veces ha viajado?
ANDRÉS: Sin incluir ésta
treinta y cuatro
Y me arrepiento de no haber comenzado a hacerlo
ELÍAS: ¿No hay límite? Quiero decir
, ¿puede hacerse todas las veces que uno desee?
ANDRÉS: Mientras se demuestra una conducta ejemplar, sí
También es necesario reunir los requisitos, claro
(Comienza a recoger el mapa del suelo.)
ELÍAS (Refiriéndose al mapa.): ¿Le ayudo?
ANDRÉS: ¿Por qué no?
(Lo pliegan juntos, desplazándose de un extremo a otro, como si se tratase de una sábana recién planchada. Continúan hablando mientras realizan esta actividad.)
ANDRÉS: ¿Y con las pruebas? ¿Tuvo dificultades?
ELÍAS: No muchas
ANDRÉS: ¿Qué puntuación le dieron?
ELÍAS: Un siete.
ANDRÉS: No está mal
Sobre todo siendo la primera vez. Después resulta más sencillo. Y se conocen lugares muy diferentes, se lo aseguro. Algunas veces paisajes idílicos y otras ciudades desérticas. Depende
Los sorteos son absolutamente azarosos.
ELÍAS: Hay quien dice que están trucados
ANDRÉS: ¡Bah! La gente, siempre inventando cosas
ELÍAS: ¿Y ella?
ANDRÉS: ¿Quién? ¿Julia?
ELÍAS: Sí
¿suele viajar también?
ANDRÉS: Bueno
para ella no es tan sencillo. La puntuaron con cinco y medio. Imagínese
Por poco no la dejan venir
ELÍAS: ¿Siempre está ahí subida?
ANDRÉS: Casi siempre
Ahora son quince.
ELÍAS: ¿El qué?
ANDRÉS: Los peldaños
Empezó con siete, luego doce
Ahora son quince.
ELÍAS: ¿Y por qué?
ANDRÉS: Bueno
Debería preguntarle a ella... Es como si el suelo la enfermara.
ELÍAS: ¿El suelo?
ANDRÉS: Sí. Pero no se equivoque. Está bien ahí. Necesita todo ese horizonte.
ELÍAS: Y
¿cuando viajan
?
ANDRÉS: Ya le he dicho que son pocas veces. Pero nos hemos ido acostumbrando: yo busco el hotel más alto y la dejo allí asomada al balcón, con los prismáticos, mientras visito la ciudad. Cuando hay torres o campanarios, me acompaña. (Pausa.) Ella dice que ve
cosas
desde ahí.
ELÍAS: ¿Qué cosas?
ANDRÉS: Su mundo
Como una gran ventana o
No sé explicarlo bien.
ELÍAS: ¿Y usted? ¿Nunca lo ha probado?
ANDRÉS: ¿El qué?
ELÍAS: La escalera.
ANDRÉS: Tengo vértigo
Sólo de pensarlo me dan escalofríos
(Guarda el mapa cuidadosamente en el lugar de donde lo había extraído.) Y tú
, ¿te importa si te tuteo?
ELÍAS: No.
ANDRÉS: Eres estudiante, ¿verdad?
ELÍAS (Con cierta suspicacia.): ¿Por qué?
ANDRÉS: No hay mucha gente que lleve libros de poesía en sus viajes. Sólo los estudiantes, según tengo entendido
Y no todos
¿Literatura?
ELÍAS: No. Filosofía.
ANDRÉS (De una de las maletas saca una pipa y se sienta para prepararla, poniendo en cada gesto la lentitud de quien está cumpliendo con una ceremonia.): Filosofía
Interesante
Algunas teorías son francamente curiosas
Recuerdo haber leído, hace ya tiempo, "La genealogía de la moral"
¿De Nietzsche?
ELÍAS: Sí.
ANDRÉS: Me pareció elocuente. O al menos convincente. Aunque no estaba de acuerdo con algunas ideas
(Pausa.) En fin
, lo triste es lo que está pasando ahora.
ELÍAS. ¿A qué se refiere?
ANDRÉS: Debes saber de lo que te hablo
Es una lástima que ocurran cosas así
¿También se registraron incidentes en Filosofía?
ELÍAS: Menos que en otras especialidades.
ANDRÉS: Un asunto desafortunado
Siempre he creído que la cultura está para educar, no para potenciar insensateces
¿A cuántos han detenido ya?
ELÍAS: ¿Detener?
ANDRÉS: Sí. Julia me ha dicho que arrestaron a los cabecillas.
ELÍAS (Disimulando su interés.): ¿Cuándo?
ANDRÉS: Esta mañana. Ella siempre está informada. Sinceramente, yo sospechaba que la cosa acabaría así.
ELÍAS: ¿Dónde los han llevado?
ANDRÉS: No sé
Además, nunca me quedaron claras las razones de tanta protesta
Mucho ruido y pocas nueces, ¿no crees?
ELÍAS: Son varias cosas
ANDRÉS: Eran, muchacho, eran
Ya no deberías hablar en presente.
ELÍAS: Los motivos siguen existiendo
El uso obligatorio de uniformes, las reglamentaciones, los exámenes médicos
ANDRÉS: Siempre ha funcionado así, que yo recuerde. Se trata de poner en práctica medidas preventivas para
ELÍAS (Exaltado.): ¿Sabe que hay libros que no podemos comprar? ¿Y que necesitamos una autorización para reunirnos en determinados lugares
?
ANDRÉS: Ya veo que estás bien enterado
ELÍAS (Retrayéndose.): Bueno
Ponían carteles por la facultad
Repartían folletos. Dieron alguna conferencia.
ANDRÉS: Clandestinamente, claro.
ELÍAS: Sí.
ANDRÉS. ¿Y tú asististe? ¿Y leíste esos carteles informativos?
ELÍAS: Tenía curiosidad.
ANDRÉS: Hay que ser muy valiente
Yo no sé si me hubiera atrevido
ELÍAS. No lo crea. Sólo observaba.
ANDRÉS: De todos modos
Podrían haber sospechado que participabas activamente
Y ahora te estarían buscando
ELÍAS (Tajante.): Sólo observaba. Ya se lo he dicho.
ANDRÉS: Sí, ya me lo has dicho.
ELÍAS: Necesito salir un momento.
ANDRÉS: ¿Ahora?
ELÍAS: Sí
ANDRÉS: ¿Algún asunto pendiente?
ELÍAS: ¿Podría avisarme si indican mi número?
ANDRÉS: ¿El quince?
ELÍAS: Sí.
ANDRÉS: Claro
Pero date prisa. No suelen esperar.
ELÍAS: Gracias.
(ELÍAS sale por donde entró, llevándose la mochila. ANDRÉS enciende la pipa y empieza a fumar despacio; como si ese gesto le ayudara a pensar más claramente. A su vez JULIA va volviendo a la realidad. Se quita el walkman, lo guarda, y entonces mira hacia abajo descubriendo a ANDRÉS solo.)
JULIA: ¿Se ha ido?
ANDRÉS: Volverá. No te preocupes.
JULIA: No me preocupo.
ANDRÉS: Ya
JULIA: ¿Encontraste Tárheos?
ANDRÉS: En el sur
JULIA: Estupendo
Tal como habías supuesto. ¿Lejos?
ANDRÉS: Depende del transporte que hayan elegido.
JULIA: Hace calor aquí, ¿verdad? (Saca un abanico de estilo oriental de su bolso y comienza a abanicarse.)
ANDRÉS (Tras un breve silencio en el que está fumando.): Me ha estado haciendo preguntas sobre ti.
JULIA: ¿Quién?
ANDRÉS: El chico.
JULIA: ¿Elías?
ANDRÉS: Elías
, sí. Creo que tú le interesas más que su viaje.
JULIA: ¿Por dónde queda Kadmán?
ANDRÉS: No aparece. O no hemos sabido buscarla
En realidad, no me extraña.
JULIA. ¿El qué?
ANDRÉS: Que se haya fijado en ti. Sigues siendo atractiva
aunque a veces nos olvidemos
(Tras una larga chupada.) Estoy pensando que, cuando vuelva, debería dejaros solos. Así hablará contigo y te hará todas las preguntas que quiera, sin que mi presencia lo intimide.
JULIA (Deja el abanico y se pone a mirar por los prismáticos, girando la cabeza, como si buscara.): No te pega nada esa actitud.
ANDRÉS: ¿Cuál?
JULIA: La de marido celoso que aparenta no serlo.
ANDRÉS: ¿Celoso? Al contrario, querida, todo esto me resulta divertido
Le está dando un rumbo más interesante a la espera.
JULIA: No seas cruel. Es sólo un muchacho.
ANDRÉS: ¿Y eso qué importa? También tú eras una muchacha cuando te conocí. (Mirándola con atención por primera vez.) Te parecías un poco a él.
JULIA (Sigue con los prismáticos sobre sus ojos, pero se ha quedado quieta.): Ya no me acuerdo.
ANDRÉS: Claro que sí
También tú llevabas libros de poesía. Y te los aprendías de memoria. Te encantaba
César Vallejo. (Breve pausa.) Hace un momento, él me escuchaba con la misma atención que solías hacerlo tú. Como con ansiedad
Y asistías a conferencias y manifestaciones
(Sarcástico.) Fíjate, a lo mejor en el fondo llevas razón y estoy celoso. Sería irónico, ¿no crees?, que a estas alturas
JULIA: Entonces no eran necesarias las escaleras.
ANDRÉS: ¿Cuándo?
JULIA: Antes.
ANDRÉS: No
Entonces no.
(Pausa.)
JULIA: ¡Nos gustaba tanto inventar historias
! Y hacer planes juntos, ¿recuerdas? (Pausa. ANDRÉS deja de mirarla. Se dispone a guardar la pipa, colocándola cuidadosamente en su sitio.) No hace mucho tiempo de eso
¿O sí? (Pausa.) ¿Estás ahí? (Pausa.) ¿Estás? ¿Estás ahí?
ANDRÉS: ¿Dónde?
JULIA: Pensé que te habías ido.
ANDRÉS: ¿Por qué?
JULIA: No te escuchaba. (Pausa.) Entonces ¿estás ahí?
ANDRÉS: No te entiendo.
JULIA: ¿Qué no entiendes?
ANDRÉS: Lo que dices. ¿Dónde quieres que vaya? ¿Prefieres que me marche?
JULIA: No.
ANDRÉS: Pues no lo entiendo.
JULIA: Te estoy hablando normal. "¿Estás ahí?" Sólo he preguntado eso.
ANDRÉS: ¿"Ahí"? ¿"Ahí"? ¿Qué significa "ahí"? Tú sabes que no es tan simple
Hablas, pero parece como si escondieras otra cosa. Otra cosa que no dices.
JULIA: Tú también.
ANDRÉS: ¿Yo?
JULIA: Sí.
ANDRÉS: Tal vez.
JULIA (Deja de mirar por los prismáticos para volverse hacia él, con mucha atención.): Andrés
, ¿y si resbalara?
ANDRÉS (Algo sorprendido.): ¿Cómo?
JULIA: Desde aquí arriba
¿Y si alguna vez
? Puede pasar que pierda el equilibrio o haga un movimiento en falso
, ¿qué harías tú entonces?
ANDRÉS: Eso es imposible. Eres como una gata.
JULIA: Pero y si pasara
, si fuera a caerme
¿me sostendrías?
ANDRÉS: Y llevas tanto tiempo ya ahí arriba. Nunca te he visto insegura ni
JULIA: ¿Tratarías de sujetarme en el aire?
ANDRÉS: Pero, ¿a qué viene ese miedo ahora? Tú no te vas a caer, y lo sabes
Parece como si hubieras nacido ahí
JULIA: Pero no es verdad. No nací aquí, y a veces me canso. Me dan calambres
Siento las piernas entumecidas
¿No crees que me estoy haciendo vieja, demasiado pronto?
ANDRÉS: Igual que todos.
JULIA: A veces recuerdo cuando estaba ahí abajo y he pensado que
¿Tú quieres que lo intente?
ANDRÉS: ¿El qué?
JULIA: Bajar.
ANDRÉS: ¿Estás observando los números? Nos van a llamar de pronto y
JULIA: ¿Me has oído?
ANDRÉS: ¿El qué?
JULIA: Que podría intentar
ANDRÉS (Interrumpiéndola.): Sí, te he oído
(Se coloca de espaldas, mirando las maletas con atención.) pero no creo que éste sea el mejor momento para esa conversación
Si se pasa nuestro turno, nos quedaremos sin ir a Tárheos. Incluso podrían prohibirnos volver a viajar. Tengo la impresión de que hemos olvidado algo importante en casa.
JULIA: ¿Y cuándo será?
ANDRÉS: ¿Cuándo será qué?
JULIA: ¿Cuándo será el mejor momento?
ANDRÉS: Ahora no. ¿Mi champú
? El que me recetaron para fortalecer
¿Dónde lo pusiste?
JULIA (Desciende un escalón.): ¿Sabes?, a veces pienso que te sientes solo ahí, y me dan ganas de estar
como antes
ANDRÉS: Ah, es cierto, el champú lo guardé yo.
JULIA: Sin la escalera
, ¿entiendes? Al menos intentarlo
Pero sólo si tú
ANDRÉS (Comienza a revisar una maleta, pasando con rapidez a la siguiente.): ¿Seguiste la lista que te di?
JULIA: ¿Te sientes solo? (Pausa.) Andrés
, ¿te sientes solo?
ANDRÉS: Como todo el mundo. Ni más ni menos
JULIA (Desciende otro escalón.): Si bajo, ¿me tocarías?
ANDRÉS: El despertador, eso es
JULIA (Desciende otro escalón.): ¿Me tocarías
?
ANDRÉS: Como se nos haya olvidado, estaré llegando tarde a todos sitios
JULIA (Desciende otro escalón.): ¿No deseas tocarme?
(ANDRÉS sigue revolviendo las maletas. Ella se ha quedado quieta, a once peldaños del suelo, como esperando algo. Superpuesta a las últimas frases suena, sin transición, su voz en off.)
VOZ EN OFF DE JULIA: Tocarme, Andrés
Para hacerme sentir que soy de verdad, que no me he vuelto de humo. ¿Sabes cuántas veces orino al día? ¿Te has fijado en eso? ¿Sabes que eructo, que sudo, que tengo que lavarme los pies y cortarme las uñas
? Aunque esté aquí arriba, no he podido dejar de hacer todo eso
Lo he intentado con todas mis fuerzas: apenas bebo ya, ni como, para no tener que estar más de medio minuto sentada en el water, aterrada pensando que tú estás fuera y... Pero todas esas cosas siguen estando, Andrés, siguen estando aunque yo a veces quisiera arrancarme de este cuerpo
Y si me tocaras, si alguna vez me tocaras
entonces tendría sentido que las tripas me sonaran y que me olieran las axilas
JULIA (Con su voz en directo, sin transición.): Tendría sentido
ANDRÉS: ¿Qué?
JULIA: Nada
(Vuelve a subir hasta lo alto de la escalera. Se coloca las gafas de sol y se queda mirando los prismáticos, sin saber si utilizarlos o no.)
ANDRÉS (Encuentra el despertador.): Aquí está
Pues debe ser otra cosa. ¿A ti no te parece que nos hemos dejado algo
?
(Entra ELÍAS. Más intranquilo que la vez anterior. ANDRÉS se interrumpe para dirigirse a él.)
ANDRÉS: ¿Ya lo has resuelto?
ELÍAS: ¿El qué?
ANDRÉS: Lo que tenías pendiente.
ELÍAS: Sí.
ANDRÉS: De todos modos, no han llamado al quince. ¿Verdad, Julia? En realidad no han llamado a ningún número. (JULIA se pone a mirar con los prismáticos.) Y es extraño
Puede ser que hayan colocado algún control.
ELÍAS: ¿Control?
ANDRÉS: Sí
Para comprobar la documentación. No es habitual, pero a veces
Ya se sabe
, y ahora que las aguas están revueltas
(Hablándole a JULIA, pero sin mirar a ninguno de los dos.) Hemos estado charlando un rato
¿Sabes que él conocía a algunos de los estudiantes detenidos?
ELÍAS: Sólo les vi en las conferencias.
ANDRÉS: A eso me refería. (Continúa dirigiéndose a JULIA.) Él te puede informar
Ese tema te interesaba, ¿no?
ELÍAS: Nunca llegué a saber mucho
En realidad
ANDRÉS (Ahora le habla a ELÍAS, aunque sigue sin mirarle.): Seguro que guardaste alguno de esos folletos.
ELÍAS: Los tiré.
ANDRÉS: Mejor. Si ahora te inspeccionan y encuentran propaganda de ese tipo, no te dejarían salir.
ELÍAS: Sólo les eché un vistazo
Ya ni recuerdo exactamente lo que
JULIA (Como si leyera.): Si los jóvenes de todo el mundo unieran sus manos, habría fuerza suficiente para romper las cadenas. (Aparta los prismáticos.) ¿Quién lo escribió?
ELÍAS: No sé
Pero, ¿usted cómo conoce
?
JULIA: Era una idea hermosa.
ELÍAS: Sí.
JULIA (Se quita las gafas de sol.): Todavía lo es.
ANDRÉS: ¡Ya sé qué hemos olvidado! Las pilas para la cámara
Seguro que merece la pena hacer fotos en Tárheos.
JULIA: Metí un paquete en la mochila pequeña.
ANDRÉS: Todavía hay tiempo de ir a comprar algunas.
JULIA: ¡Metí un paquete en la mochila pequeña!
(ANDRÉS se palpa los bolsillos para comprobar que lleva dinero y se dispone a salir.)
JULIA (Volviéndose para mirarle, con un tono cercano a la súplica.): Andrés
ANDRÉS: No tardaré.
(Sale. ELÍAS y JULIA se quedan un momento en silencio, mirando hacia el lugar por donde ANDRÉS acaba de marcharse. Después ambos observan fugazmente la hora.)
JULIA: Ese reloj no anda normal. Le cuesta trabajo avanzar
Parece que fuera a detenerse en cualquier
ELÍAS (Decidido.): ¿Usted sabe dónde están?
JULIA (Fingiendo ignorancia.): ¿Quiénes? (Pausa.) Los han detenido
ELÍAS: ¿Pero dónde los han llevado? Sus padres no han conseguido que nadie les diga
JULIA: ¿Sus padres?
ELÍAS: Claro
(Alterado.) Yo pienso que todavía
quizá podría resolverse
Nunca se creyó que esto iba a llegar tan lejos.
VOZ EN OFF DE JULIA: Seguramente les han drogado, porque ni siquiera gritan mientras se precipitan al vacío. Sólo se escucha la hélice del helicóptero y el golpe de los cuerpos cuando caen sobre el mar.
JULIA (Sin transición. Con urgencia.): Debes marcharte.
ELÍAS: ¿Yo?
JULIA: Llevaba razón Andrés
Han debido colocar puestos de control
ELÍAS: Los demás no saben que me voy. No lo aprobarían
Piensan que hay que continuar
Muchos andan escondidos por ahí y de otros no sabemos si
JULIA: Por lo menos un año
ELÍAS: ¿Cómo?
JULIA: Tendrás que permanecer allí, en Kadmán, hasta que todo se olvide
ELÍAS: ¿Y si me estoy equivocando? A lo mejor yo también debería quedarme e intentar
JULIA (Fijándose en él.): Pero con esa ropa... No te dejarán pasar. Tienes que cambiarte
ELÍAS: No he traído nada más
Apenas hubo tiempo para
JULIA: Abre esa maleta
La gris
¡Rápido!
(ELÍAS abre una de las maletas; dentro hay ropa de ANDRÉS.)
JULIA: Busca algo
Andrés siempre lleva mucho equipaje, y no importará si
(ELÍAS termina sacando un traje. Actúa siguiendo órdenes, pero sin mucha convicción.)
JULIA: Ése está bien
¡Date prisa, pueden llamar al quince! ¿A qué estás esperando?
ELÍAS (Indeciso.): Esto no es mío.
JULIA (Angustiada.): ¡Eso da igual ahora! (ELÍAS se va desvistiendo y poniéndose el traje de ANDRÉS.) ¡Venga! ¿No te das cuenta de que esto no es juego?
VOZ EN OFF DE JULIA: Lo colocan desnudo sobre una mesa
JULIA: Para ellos no sois niños cometiendo una travesura.
VOZ EN OFF DE JULIA: le aplican descargas eléctricas en varias zonas del cuerpo
JULIA: Para ellos
VOZ EN OFF DE JULIA: sobre todo en los genitales. Después, con una madera le golpean en la planta de los pies, otro está calentando el filo de una bayoneta para pasársela por el pecho, los brazos
(JULIA se tapa los oídos, y se queda acurrucada, en lo alto de la escalera. ELÍAS ya casi vestido se da cuenta del silencio de ella y la mira.)
ELÍAS: ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
¡Julia!
JULIA: ¿Qué?
ELÍAS: Lo que te pasa
¡Dímelo! ¿Qué es lo que sabes?
(Se acerca a la escalera.) Conocías las frases de los folletos, y ahora parece como si
¿Qué ves desde ahí?
JULIA (Levantando el rostro, aparentando tranquilidad.): Nada.
ELÍAS: ¿A ellos? ¿A mis compañeros?
JULIA: ¡Nada!
Ni siquiera sé si está ocurriendo de verdad
ELÍAS: Déjame subir.
JULIA (Con brusquedad.): No. (Más suave.) Esta escalera sólo puede sostener a una persona.
ELÍAS: Pero yo quisiera
JULIA: ¿Qué?
ELÍAS: Entender
Si me dejaras
JULIA: ¡No es tan sencillo!
No sabes lo que estás diciendo
¿Crees que sólo se trata de subir? ¿Eso crees? Al principio sí, claro
Al principio son sólo escalones, y uno piensa que puede moverse por ellos, arriba y abajo, arriba y abajo
Como una sencilla cuestión gimnástica: poner cuidadosamente un pie más arriba que el otro, y ya está. Incluso resulta divertido descubrir una nueva perspectiva de las cosas
Viajar, eso es, viajar durante un rato
Aunque desde tan lejos todo se ve pequeño y entonces Andrés te regala unos prismáticos, y de cuando en cuando subes a observar, en los ratos libres, y empiezas a descubrir imágenes
Imágenes
Al principio sólo se trataba de un entretenimiento nuevo
Pero después ya no. Después este mundo te reclama y poco a poco vas olvidando cómo se pisa el suelo.
(ELIAS, mientras tanto, mira a su alrededor, buscando, y rápidamente se pone a mover las sillas metálicas, enganchando una encima de otra para formar una especie de escalera o andamio.)
JULIA: Te conviertes en
en
una especie de testigo de cosas que nadie más sabe o nadie más quiere saber. La gente está como dormida o ciega, mientras tú, en esta cárcel, estás condenada a la vigilia
A la vigilia
(Dándose cuenta de lo que ELÍAS está haciendo.) ¿No me has oído? Te vas a sentir muy solo ahí arriba. (ELÍAS continúa con la construcción.) ¡¿No me estás oyendo?! ¡No es un juego! Las imágenes se amontonan y es como si te fueses haciendo de humo
Sintiendo que también Andrés se va alejando, poco a poco, sin tocarte ya, casi sin verte
a salvo por esta distancia vertical
esa distancia
(ELÍAS termina la escalera, y se sube a ella, a la misma altura que JULIA. Ésta se queda callada. Están cerca, lo suficiente como para tocarse si estiran los brazos. ELÍAS utiliza la mano a modo de visera para mirar al horizonte.)
JULIA (Observándole con ansiedad.): ¿Qué ves? (Silencio.) ¿Puedes ver algo? ¿Qué ves?
ELÍAS: Todavía no
JULIA: Claro, te hacen falta los prismáticos. Todo queda demasiado lejos
Espera.
(Se quita los prismáticos y se los da. ELÍAS los coloca sobre sus ojos y vuelve a dirigir su mirada al horizonte. JULIA lo observa con una atención casi desesperada.)
JULIA: ¿Y ahora?
ELÍAS: Nada
JULIA: No puede ser
Está todo ahí
Ahí delante. Lo tendrás mal regulado
Gira esa rueda, ahí, para enfocar mejor
(ELÍAS hace lo que ella le dice.)
ELÍAS: Es inútil.
JULIA (Casi suplicante.): Tienes que verlo
¡No me lo estoy inventando! Las ciudades, la gente, los mares
¿No los ves?
¡Justo enfrente!
ELÍAS (Bajando los prismáticos.): Lo siento
Tal vez yo no sepa
JULIA: ¡Y en los laterales! Donde quiera que mires
¡Está ahí!
No puede ser que sólo sea yo
¡No puede ser
! (Transición. Seca.) Está bien. No importa.
ELÍAS (Le devuelve los prismáticos y al hacerlo retiene su mano.): Cuéntamelo.
JULIA: ¿El qué?
ELÍAS: Lo que ves.
(JULIA retira la mano, sin brusquedad, casi con lástima.)
ELÍAS: ¿Por qué no lo intentas? Eso tal vez te ayudaría
JULIA: Yo no necesito ayuda
Se te hace tarde.
ELÍAS: ¿Cómo?
JULIA: ¡Debes irte
! Ese reloj sigue avanzando
Tic-tac, tic-tac, tic-tac
Ya has probado el juego, ¿verdad? Es hora de que te marches
ELÍAS: ¿Por qué te enfadas?
JULIA: No estoy enfadada.
ELÍAS (Desciende y comienza a deshacer la escalera.): No es mi culpa si...
JULIA: Deberías ponerte corbata.
ELÍAS (En voz baja.): Yo al menos sé de qué estoy huyendo.
JULIA: ¿Cómo?
ELÍAS: Nada.
JULIA: ¿Qué has querido decir con eso?
ELÍAS: ¡Nada!
JULIA: No tienes ni idea, ¿te enteras? Ni idea. ¿Quién te da derecho a
?
ELÍAS: Tú también estás escapando
JULIA: Eres un crío
¡Sólo eso
! Porque hayas asistido a cuatro conferencias y vayas por ahí repartiendo folletos
ELÍAS: ¿No te lo has preguntado nunca?: ¿de qué estás huyendo?
JULIA: ¿Huir? Yo
, yo no estoy
No sabes lo que dices
¡Yo sólo voy a visitar una ciudad
! No necesito escapar
Yo me marcho porque quiero
¡Y estoy segura de que habrá altas torres y hermosos paisajes de mar
! Y Andrés podrá hacer fotos, porque es un lugar antiguo, ¿sabes? Tal vez de la Edad Media
(Se coloca las gafas de sol.) O de antes
ELÍAS: ¿Te doy miedo?
JULIA: Las corbatas están debajo de las camisas
Hay una, de rayas pequeñas, blanca y marrón
ELÍAS: ¿O es la gente quien te asusta?
JULIA:
parece beige, pero no lo es
es blanca y marrón
(Pone los prismáticos ante sus ojos, sin haberse colocado el cordón alrededor del cuello.) Ésa te iría bien con el traje
ELÍAS: ¿Quién te ha hecho daño? ¿O se trata de otra cosa?
Antes, cuando te he cogido la mano
, ¿por qué no me has dejado que te tocara?
JULIA: Andrés debería volver ya. Van a llamar a nuestro número
ELÍAS: ¿Es eso? ¿De qué quieres salvarte?
(Se acerca más a la escalera) Puedo verte entera aunque te quedes ahí arriba
Y no es difícil desearte. (Va dibujando las formas que describe, como si la estuviera tocando mientras habla.) Tus pechos se traslucen a través del vestido, y tus manos,
tienes los dedos largos y uno puede imaginarlos acariciando un vientre o una espalda
JULIA (Sin mirarle.): Me dijo que no tardaría.
ELÍAS: El cuello, los hombros
Incluso pueden distinguirse claramente tus labios...
(Suena un pitido seco. JULIA mira con urgencia hacia el indicador y aparta los prismáticos. ELÍAS no parece darse cuenta de la llamada: sigue observándola, ahora en silencio.)
JULIA: ¡El veintitrés! ¿Te das cuenta? (Nerviosa coge la libreta y lo anota con rapidez. Él la sigue observando, ahora en silencio.)
El siguiente podría ser el treinta y ocho o el quince
Y tú sin la corbata
(Entra ANDRÉS con una bolsa. Se queda junto a la entrada, sin ser visto todavía.) Pero no te preocupes. Así vestido te dejarán pasar. No tienen por qué sospechar
Y deberías inventarte otro nombre. Todo el mundo va a saber qué eres si te llamas Elías
Uno compuesto te vendría bien
Suelen dar una cierta autoridad
(Al levantar el rostro ve a ANDRÉS.) ¡Andrés! (ELÍAS deja de mirarla. Se aleja un poco de la escalera.) ¿Por qué has tardado
?
ANDRÉS: Tuve que salir
En todo el edificio no había ninguna tienda. ¿Ocurre algo?
JULIA: No
Sólo han llamado al veintitrés
(Fijándose en el cambio de vestuario de ELÍAS.) ¡Ah
!, le he prestado
bueno, no
, se lo he dado. Ese traje no te gustaba, ¿verdad? Tú tienes muchos y él lo necesita
ANDRÉS: ¿Para qué?
JULIA: No le iban a dejar salir
Los controles
¿hay muchos?
ANDRÉS: No me he fijado
Tal vez
ELÍAS: ¿No? Pero, antes dijo que seguramente habían colocado varios, a la salida
ANDRÉS: Sólo fue una suposición
ELÍAS: ¡Lo dijo usted! ¿Qué pretendía averiguar
?
ANDRÉS: ¿Yo? ¿De qué estás hablando? Puede ser que sí, que haya controles. A veces ocurre
Pero tranquilízate
Por la ropa no te preocupes, a mí no me hace falta.
ELÍAS: ¿El traje? No, no es sólo eso
No es sólo un traje. (A JULIA.) ¿Es que no te das cuenta? ¡Éste no soy yo! (Mirándose.) Es como
estar disfrazado de otro
¿A quién me parezco? ¿A él? ¿Eso pretendías? ¿Que me pareciera a él?
JULIA: No
Sólo estaba intentado que
ELÍAS: ¿Para qué? ¿Eh? ¿Para qué? ¡Ah, claro, la buena obra del día!
No necesito tu compasión. Ni la tuya ni la de nadie. Siempre me las he valido solo
No sé qué coño hago así vestido, como un fantoche
ANDRÉS (Se acerca a él con la intención de tomarle del hombro.): Sólo estamos tratando de ayudarte.
ELÍAS (Rechazándole.): No me toques
No intentes comportarte como mi padre o como un compañero
Mi padre sí hubiera sabido entender
, él seguro que sí
Pero vosotros
, vosotros sois como los demás, con todas vuestras reglas y vuestros mapas y vuestro equipaje minuciosamente programado
(Imitándolos con evidente sarcasmo, mientras se quita el traje y se coloca su ropa.) ¡Vámonos de viaje! ¿Adónde nos destinan? ¿A Tárheos? Bien
Queda al sur, ¡estupendo!, no olvidemos los bronceadores
Mira, un estudiante
¡Qué divertido, vamos a hablarle un rato! (Con su voz normal.) ¿Cómo he podido confiar
? (Mirando fijamente a JULIA, que permanece quieta, mirando al frente, como si no estuviera escuchando.) Sobre todo tú, tan sabia en tu pedestal
Tan inquietante
Como si desde ahí lo conocieras todo y tuvieras derecho a juzgar y dirigir
Pero llevabas razón antes: estás encerrada ahí arriba
Tu pequeña cárcel privada
ANDRÉS: ¡Julia no se merece que
!
ELÍAS: ¿No? (Más tranquilo, deja de mirarla y termina de vestirse.) Quizá sea cierto. Tal vez ni siquiera te das cuenta de hasta qué punto es cobarde estar subida en esos quince peldaños. Aunque pienses que te torturas y pagas el precio, te equivocas
. Es gratuito eso que haces: no da nada
(Le entrega el traje a ANDRÉS.) Gracias; no voy a necesitarlo
(Recoge su mochila y se la cuelga.)
JULIA (Queriendo mostrar indiferencia.): ¿Adónde vas?
ELÍAS: Fuera.
JULIA (Revelando cierta preocupación.): Pero todavía no te han llamado
ELÍAS: Lo sé. (Se dirige hacia la salida, como si ya no les escuchara.)
JULIA (Suplicante.): ¡Deténlo, Andrés!
ANDRÉS: ¿Por qué?
JULIA: No le van a dejar salir
No le van a dejar
¡Elías! ¡Espera!
(ELÍAS sale.)
ANDRÉS: Ya es grandecito para decidir, ¿no crees?
JULIA (Colocándose los prismáticos, con desesperación: está buscando a ELÍAS.): No lo entiendes.
ANDRÉS: Es un extraño, Julia
Sólo eso
JULIA: ¿Sabes lo que le harán si
? (Hacia delante.) ¿¡Dónde te has metido, maldita sea!? ¡No puedo verle!
ANDRÉS: Unos días en prisión
como mucho.
JULIA (Señalando.): ¡Allí está!
(Aliviada.) Acercándose a la salida
(Riendo.) Y nadie se ha fijado en él. Ni siquiera le han visto.
ANDRÉS: Julia, ¿tomaste tu medicación?
JULIA: ¡Venga! ¡Dos pasos más y
! (Brusca transición: angustia.) Pero, ¡no! ¡No te detengas ahora!
ANDRÉS: Esta mañana, Julia
¿la tomaste?
JULIA: ¡Sigue! ¡No mires atrás! ¡No mires
!
ANDRÉS: Seguro que lo olvidaste
Te he dicho mil veces que
JULIA: ¡No! ¡No, no
! ¡No! ¡Te van a reconocer! ¡Vete, Elías! ¡Vete! (Aparta los prismáticos con violencia y mira a ANDRÉS.) ¡Tenemos que hacer algo! ¡Se lo van a llevar!
ANDRÉS: Es importante, no debes descuidar el tratamiento
Tus crisis
JULIA (Interrumpiendo, llorosa.): ¡Estaba ya a punto de salir! y entonces se ha vuelto hacia ellos
como si
Pero, ¿por qué lo ha hecho?
(Las manos le tiemblan y sin querer deja caer los prismáticos que chocan contra el suelo sin romperse. ANDRÉS se dirige hacia el lugar donde se han caído los prismáticos y se agacha a recogerlos.)
ANDRÉS (Examinándolos, pero desde lejos, como si les tuviera cierto recelo.): No pasa nada
Sólo se han rayado un poco
JULIA: ¿Por qué
? ¿Sabía que yo lo estaba viendo? ¿Lo sabía
? Él llevaba razón. Tú le oíste
¿No crees que llevaba razón? ¿Que no sirve de nada
? (Se queda en silencio, pensando. Después se incorpora.) No sirve de nada
ANDRÉS (Muy atento a los prismáticos, como si así no tuviera que fijarse en ella.): De todos modos, los llevaremos a un taller para que los revisen
(JULIA baja un escalón.) Costaron muy caros
Y de alta precisión, como tú los querías (JULIA baja otro escalón.) para que pudieras verlo todo
incluso el mar (JULIA baja otro escalón.), para que el horizonte te quedara más cerca y nunca te sintieras alejada
¡Cuántas veces me has mirado a través de estas lentes, ¿verdad?! Al principio me sentía amenazado, lo reconozco, porque no sabía qué verías de mí, si mi rostro aparecería distorsionado
o extraño
Pero luego me fui acostumbrando a esos ojos artificiales. Como si fueran realmente los tuyos
(Mientras ANDRÉS habla, JULIA, que no parece escucharle, ha ido bajando otro escalón y otro y otro y otro
, sin detenerse ya, cada vez más rápido. Al llegar al último peldaño se queda quieta un momento, mirando la pequeña distancia que la separa de la tierra como si fuese un abismo. Después tantea el vacío con la punta del pie, de la misma forma que quien va a meterse en una piscina y teme que el agua esté fría. Finalmente apoya esa pierna y deja caer su peso sobre ella; cuando se percata de la solidez del espacio que pisa, aparta también la otra de la escalera y se queda sobre el suelo, observándolo atentamente.)
(Suena un pitido seco. JULIA no parece escucharlo, ANDRÉS se fija rápidamente en el indicador.)
ANDRÉS: ¡El treinta y ocho! ¡Es el nuestro! Nos están llamando
(Sin mirarla, se pone a recoger las cosas, con nerviosismo.) No te preocupes, buscaré el hotel más alto en Tárheos
Para ti
(JULIA levanta el rostro y dirige su vista, hacia ANDRÉS, como si acabara de descubrirle.) Y tal vez alguna vez quieras pasear conmigo
Te llevaré en brazos
Como hemos hecho siempre, Julia
Como hemos hecho siempre
JULIA (Avanzando lentamente hacia él, todavía insegura al andar.): ¿No vas a despedirte de mí?
(ANDRÉS se vuelve hacia ella: no se atreve a acercarse. JULIA llega hasta él y, despacio, alza los brazos para rodear el cuello. Se pone de puntillas y le besa suavemente en los labios, con los ojos cerrados. Él se queda quieto, con los prismáticos en las manos.)
JULIA: ¡Cuántas veces he deseado hacer esto!
Tanto tiempo y seguía recordando perfectamente el sabor de tus labios
(Abre los ojos. Durante un momento se miran en silencio.) Se me hace tarde. Me están esperando
ANDRÉS: Pero
¿por qué ahora
?
(Suena un pitido seco.)
JULIA: A ti también te están llamando
Tárheos te gustará
(Torpemente al principio, y luego con mayor seguridad hasta emprender una carrera, JULIA sale por donde se fue ELÍAS. ANDRÉS la ve marcharse y aguarda muy quieto durante unos segundos, como si ella fuera a volver. Después, con gesto decidido, se dirige hacia las maletas; al ir a cogerlas se percata de que todavía no ha soltado los prismáticos. Se queda observándolos con atención y vuelve su rostro hacia la escalera. Llega hasta ella despacio y se sitúa enfrente, muy cerca. Tantea el primer escalón con la punta de un pie, inseguro al principio, hasta que, finalmente, lo deja allí apoyado; entonces alza la otra pierna. Levanta la cabeza, para mirar la distancia que le separa de la parte más alta; se agarra firmemente a los laterales, y sube un peldaño más y otro y otro, cada vez más rápido, hasta completar los quince. Al llegar arriba se sienta, deja el bloc de notas sobre sus rodillas, coloca el cordón de los prismáticos alrededor de su cuello y se los acerca a los ojos para otear el horizonte.
Comienza a sonar el tema titulado "Passion", de la banda sonora de "La última tentación de Cristo". Mientras ANDRÉS permanece con el rostro hacia el frente, sobre el fondo y sobre su cuerpo, empiezan a proyectarse imágenes distintas, a un ritmo intermedio: soldados que regresan de una guerra caminando entre cadáveres, una ciudad que parece haber sido asolada por una inundación o un huracán, un estadio de fútbol abarrotado de público, el presidente de alguna nación dando un mitin desde su estrado, una madre amamantando a un niño, una manifestación de estudiantes, un viejo sonriendo y mostrando su boca desdentada, un grupo de gentes desembarcando en una patera, etc
Finalmente, aparece una habitación pequeña y húmeda, con altas paredes de piedra, sin pintar, donde está sentada una mujer, muy parecida a JULIA. A su lado sólo hay una cama y una escupidera. Su ropa está sucia, igual que su pelo y tiene los labios agrietados, pero su mirada es tranquila, como si toda ella estuviera en paz.
Esta última imagen se queda fija. ANDRÉS baja los prismáticos, coge el bloc de notas y comienza a escribir. La música desciende.
Vuelve a escucharse un pitido seco.)
FIN