El Certamen de Teatro de Mujeres Mariana Pineda, que organiza
la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Granada, se consolida
con esta cuarta muestra en la que se han visto obras de gran calidad,
dentro de los muy diferentes estilos que han concurrido. Esta variedad
ha viajado desde espectáculos alegóricos y coreográficos, como
el muy bello que trajo el grupo Vilano desde Córdoba, hasta el
texto más comprometido que escribió y representó Gracia Morales de
Granada, pasando por clásicos como el Lorca, un poco frío, de
Patio del Realejo.
Además, La Pestaña de Granada nos ofreció una interesante visión
social a través del flamenco y el folclore español, que puede perfeccionarse
en lo coreográfico. Arriba de Sevilla también profundizó en lo social
pero esta vez en la amargura del ejido y sus actores necesitan más
convicción y mejor dicción.
Piruetas de Montequinto divirtió con sus historias de niños en una
de las mejores sesiones de la semana. También fue muy divertido el
monólogo que trajo Mantovani desde Morón, basado en la baza siempre
segura de Darío Fo. Muy necesitados de voz y de ritmo quedaron los
monólogos de las cordobesas de Art Factory.
De los tres grupos granadinos el más teatral y el que mejor trabajó
la escena fue Remiendo que bordó un excelente diálogo madre-hija con
momentos de gran tensión, diálogos muy bellos y concienzudo trabajo
de actores.
En un término medio quedó La Pestaña de la que se pueden esperar
grandes cosas futuras si continúan trabajado tan bien el pasado. Y
la menos afortunada fue Patio del Realejo, con poco brío, baja voz
y escasa creación sobre una obra ya muy explotada desde todos sus
ángulos.
Un certamen que va a más pero que podría distanciar las sesiones
en el tiempo para que no resultasen tan maratonianas y agotadoras.