LA OBRA
La obra nos presenta un mundo con referencias
contemporáneas, pero donde los hombres se han visto
obligados a deambular sin lugar fijo, llevando su tierra
a cuestas. En escena encontramos a un solo personaje, un
hombre adulto, que le habla a un chico con el que acaba
de encontrarse. ¿Tú sabes por qué seguimos así, andando,
de un lado para otro? Por eso no me gusta la gente,
porque son todos iguales que yo... Te acostumbras a
sobrevivir, cueste lo que cueste, y ya no puedes hacer
otra cosa.
La obra nos enfrenta a la voz única de un hombre, que
habla a un muchacho a quien nunca vemos ni escuchamos.
Ese hombre vive en un mundo doloroso, violento, donde
todos están “condenados” a vagar con su tierra a
cuestas. Se trata de una sociedad desmembrada, donde la
guerra, el exilio, la pobreza o el miedo han obligado a
que cada quien sobreviva, arrastrando consigo sus
pertenencias, sin poder arraigarse en ningún lugar
propio.
Una de las apuestas de este espectáculo es la de
hacer aparecer, en determinados momentos, secuencias de
imágenes que se proyectarán sobre el fondo del
escenario. Estas imágenes, grabadas por John Dickie,
vendrán a abrir la perspectiva del texto, a mostrarnos
el interior del personaje o la sociedad en la que vive.
Nos parece muy importante esta nueva perspectiva, pues
conseguirá aportarle al espectador referencias visuales
concretas, que, o bien le ayuden a perfilar el mundo que
retrata el texto, o bien le añadan nuevas
significaciones.
El espacio es un paisaje apocalíptico, desnudo,
yermo, un sitio de paso sin relevancia, cualquier lugar.
Nos remitimos pues a ese lugar o no lugar que
encontramos entre las poblaciones, en los arrabales, en
el extrarradio de las grandes ciudades donde no hat nada
que nos recuerde la vida humana, nada, salvo los postes
telefónicos o de electricidad. Pasan desapercibidos, no
están vivos, no hay nadie alrededor pero son necesarios
para que exista comunicación entre los hombres, esa
misma comunicación vital y fundamental que busca
Marcelín con la figura del muchacho.
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LA COMPAÑÍA:
Desde la fundación del grupo en abril de 2000 han
pasado “Triángulos concéntricos” (2000), “Vistas a la
luna” (2000), “9:15, Martínez Ruiz” (2001), “Como si
fuera esta noche” (2002) y el último “Un horizonte
amarillo en los ojos” (2004). Durante este tiempo se han
producido acontecimientos importantes en la historia
individual y colectiva de Remiendo Teatro: Gracia
Morales ha sido la primera mujer que ha conseguido el
galardón más importante que se concede en España a
jóvenes dramaturgos, el Premio Marqués de Bradomín 2000,
además del VII Premio Miguel Romero Esteo en 2003, entre
otros. Con el primer montaje se reúnen un grupo de
jóvenes llegados desde lugares diferentes, algunos con
más experiencia que otros, pero con un denominador
común: la búsqueda de un proyecto escénico, y sobre
todo, humano serio. El objetivo es el público, al que
queremos hacer llegar nuestro compromiso con un teatro
de calidad, contemporáneo, investigador, dinámico,
lúcido y, al mismo tiempo, reflexivo, cuestionador y
crítico con la sociedad con la sociedad actual.
FICHA ARTÍSTICA:
Texto: Gracia Morales
Dirección: Antonio Hernández Centeno
Intérprete: Carlos Gil company
Imágenes: John Dickie
Espacio escénico: Mariona Julbe
Composición musical: Mar Barea y Jaime
Serradilla
Diseño y técnico de iluminación: Fernando
Martínez Vidal
Diseño gráfico: Ángel Collado
Producción: Carlos Gil
Company -----------------------------------------------------------------------------------------------
REMIENDO TEATRO con “Un
horizonte amarillo en los ojos”estará en
la SALA CERO TEATRO los días 3, 4 y 5 de diciembre,
viernes y sábado a las 21 y 23 horas, y domingo a las 21
horas, únicos días.
Precio: 7´50€ normal; 6€ estudiantes
y desempleados.
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