Gracia Morales Juan Alberto Salvatierra

Han sido capaces de llevar literalmente el dibujo de una grieta a una historia en el fondo y en la forma. Gracia Morales y Juan Alberto Salvatierra escriben todas y cada una de las ideas de la que eres testigo en el Proyecto La Grieta -tanto en la webserie como en el espectáculo teatral que estrenamos en otoño-. Estos dos dramaturgos, reconocidos por su larga trayectoria y miembros de la compañía Remiendo Teatro, forman el mejor tándem para contar una historia en la que tú, el espectador, tienes el papel principal. Ante ti, seis finales. Tres personajes. Y un montón de amenazas que harán que te preguntes: ¿Qué harías tú?

Una de las grandes cualidades de ‘La Grieta’ es que aquí sin espectador no hay obra y ponéis ante él seis finales alternativos. ¿Cuál es su papel?

GRACIA: Me parece que en teatro el espectador es siempre un elemento fundamental. Es su presencia la que da sentido a cada uno de los elementos integrados en un proyecto escénico. Ahora bien, en las creaciones que estamos generando para el proyecto La Grieta este papel se ve aún más incentivado; los textos requieren a un receptor activo, cómplice, capaz de descifrar la metáfora que sostiene cada trabajo o, en el caso de La grieta, entre animales salvajes, dispuesto a aceptar un texto muy poliédrico con finales alternativos a lo largo de todo su desarrollo y que en el desenlace último sí presenta seis finales consecutivos, lo cual implica conclusiones muy diferentes.

JUAN ALBERTO: Para mí una buena ficción es aquella que te obliga a mantener las solapas del libro bien sujetas, sin cerrar, o te obliga a quedarte sentado en la butaca, suspendidas las palomitas en el camino a la boca, mientras ves una película o, por supuesto, la que te obliga a quedarte sentado en el asiento de un espacio teatral. Para conseguirlo, creo que la mejor opción -de las muchas y válidas que existen- es lanzarle preguntas al espectador para que este, a su vez, lance hipótesis respondiéndolas y que, finalmente, la historia le corroborará o no. Con el espectáculo teatral La Grieta, entre animales salvajes, el espectador buscará no solo una respuesta que lo lleve a un solo final, sino que deberá buscar muchas respuestas para muchos finales.

- No es muy habitual ver algo así en teatro, ¿no?

G: No es habitual esta estructura específica y bastante experimental que nosotros hemos decidido poner en marcha. Pero, afortunadamente, sí que hay una línea en la dramaturgia española actual que apela a un espectador inteligente, lúcido, participativo… Me siento parte de esa generación que es deudora del más ambicioso teatro europeo y americano, y que, en el caso español, ha sido sin duda incentivada por el magisterio de José Sanchis Sinisterra.

JA: Los juegos con el tiempo son frecuentes en el teatro contemporáneo. Podría indicarte algunos ejemplos si con ello no pareciera que comparo nuestra obra con esos dramaturgos que admiro. Sí creo, sin embargo, que la estructura temporal de La grieta, entre animales salvajes lleva al límite algunos de esos juegos.

- Hay una metáfora constante en todo el proyecto y es esa Grieta que da título tanto a la webserie como al espectáculo teatral. ¿Qué es esa grieta, o qué puede ser, en uno y otro caso?

G: Esa “grieta” es, efectivamente, una metáfora y, como tal, busca no tener un único significado, sino abrir a una serie de posibles sentidos. Ahora bien, lo que siempre hay de común es la sensación de peligro, de necesidad de reacción, de urgencia… Y también de una cierta vigilancia: como si esa grieta realmente fuera un ente con una cierta autonomía, no causada solamente por azar, sino colocada ahí para poner a prueba a los personajes, para comprobar hasta dónde es capaz de dominarlos. Entonces el abanico de reacciones es también el muestrario de cómo reaccionamos los seres humanos (y la sociedad) cuando nos sabemos amenazados. Por ejemplo, ahora mismo, nos sentimos muy vulnerables ante la inestabilidad económica, la corrupción, el paro, la precariedad laboral: todo eso podrían ser metáforas de la grieta, pero también pueden ser otras: los conflictos familiares, los desequilibrios personales, etc…

JA: Como creador no me gusta ser tajante respecto al significado de algunos elementos porque puede pensarse que el juicio del creador invalida el del espectador. Yo no necesito -ni deseo- que la imagen de la grieta signifique, sino que genere significados.

- Me contaba Julio que los personajes de Tomás, Nico y Lucía son como distintas combinaciones de barajas… ¿Cómo es cada uno?, ¿qué diferentes perfiles basados en su personalidad permiten?

G: Realmente hemos buscado definir muy poco a estos tres personajes. No tenemos apenas sus antecedentes, ni se explicitan sus circunstancias personales. Esta cierta indefinición hace que lo importante recaiga en cómo reaccionan: es decir, no resulta tan importante el análisis introspectivo o psicológico de ellos como su accionar, la toma de decisiones a la que llegan en las situaciones en las que les colocamos. Podrían ser “cualquiera”: son, de algún modo, cualquiera, gente normal, buena gente, pero que terminarán sacando a flote su propio salvajismo, sus temores, sus ruindades, cuando se vean sometidos a situaciones amenazantes.

JA: Uno de los aspectos que más me fascinó de la escritura de La grieta,  entre animales salvajes fue la manera en que, sin previo acuerdo, Gracia y yo coincidíamos en los caracteres de los personajes: Lucía, fuerte, segura, directa; Tomás, reservado, impulsivo; Nico, racional, divertido. Indudablemente, más allá de estas pinceladas, cada giro, cada bifurcación de la historia hace que los personajes muestren más pliegues de su personalidad. Hemos procurado mostrar con los tres personajes todo un muestrario emocional.

Gracia: Los personajes “son, de algún modo, cualquiera, gente normal, buena gente, pero que terminarán sacando a flote su propio salvajismo”

- ¿Reaccionan siempre igual frente al peligro?

G: No. No reaccionan igual si comparamos las decisiones de los tres, pero tampoco reaccionan igual cada uno de ellos. De algún modo, dependen del momento, de lo que acabe de pasarles o de lo que otro les diga o les haga. Hay algo no programado en sus reacciones, como ocurre en la vida misma: a veces la persona que se considera a sí misma cobarde, responde de una forma heroica en una situación extrema, o lo contrario. Con eso jugamos: no creo que la psicología de cada quien sea algo cerrado, sólido, sino que es un material quebradizo y en continua modificación.

JA: Absolutamente no. El espectador comprobará cómo el personaje puede reaccionar de manera muy diferente ante la misma situación planteada.

- La historia tiene una estructura poliédrica. En la webserie se desarrollaba en seis capítulos y un epílogo, ¿cómo la contaréis en la obra de teatro?

G: En la obra de teatro también se busca una estructura experimental y abierta, que propone desarrollos diferentes. Pero en lugar de saltar siempre al comienzo para desarrollar seis capítulos diferentes, aquí hemos elegido que, en determinados momentos decisivos, se produzca como una “bifurcación” y entonces se da un final, pero luego la historia es retomada, los personajes eligen otra alternativa y la historia continúa. Un poco como cuando se llega a un “game over” en un videojuego y hay que volver a empezar una etapa a ver si se supera. Esto ocurre seis veces, como seis eran los capítulos de la webserie. Además, ya al llegar al desenlace último (el sexto) las bifurcaciones mismas se aceleran hasta crear seis finales consecutivos (sobre el sexto final). Es algo difícil de explicar con palabras. Quizá este esquema lo aclare mejor:

Esquema del guión de La Grieta
Esquema del guión de La Grieta

JA: En la búsqueda de una analogía narrativa entre la webserie y el espectáculo teatral, llegamos a la conclusión de que lo episódico, la sucesión de episodios, debía conservarse. Encontramos la estructura mirando una grieta en la pared. Una auténtica grieta en la pared. Una grieta en la pared: un línea central bien definida con otras líneas que van bifurcándose, alejándose, desde la línea central. Esa es la estructura del espectáculo teatral: una grieta.

Si en la webserie los veíamos jugando a diferentes juegos de mesa, ¿qué pasa en ‘La Grieta, entre animales salvajes’?

G: El ámbito lúdico, de búsqueda de diversión, sigue estando presente, pero de otro modo: aquí los tres personajes han venido a pasar un fin de semana placentero y de “desconexión” a una casa rural. No se van a poner a jugar a nada en este caso, pero sí los vamos a ver bailando, bebiendo, dándose un baño en la piscina, etc… Es decir, buscando pasarlo bien, aunque no siempre lo vayan a conseguir.

JA: Tres amigos en una idílica, en apariencia, casa rural para disfrutar un fin de semana. Ese es el punto de partida. No quiero contarte más porque desde el mismo instante en el que ponen los pies en ese lugar comienzan a pasar muchas cosas.

- La casa rural a la que van a pasar un fin de semana se convierte de repente en su peor enemiga, ¿a qué tendrán que enfrentarse?

G: Bueno, no es “de repente”. La transformación del lugar irá siendo paulatina. Si no fuese así, la reacción sería más contundente, pero nos cuesta tomar una postura clara y tajante ante lo que se deteriora poco a poco. Al principio serán detalles: el equipo de música que se estropea, una grieta en el techo… y luego las amenazas o las incomodidades se harán mayores: ratas en la cocina, frío gélido que no consiguen combatir, etc… Pero más aún que todo esto creemos que el fundamento está en el miedo al exterior que la casa les crea desde el principio y que les permite tenerlos, de algún modo, a su merced: el alojamiento está aislado, en un entorno que podría ser hostil, pues, como dicen las instrucciones que encuentran a su llegada “animales salvajes del entorno pueden acercarse a la casa. Si usted observa algún animal y considera que puede ser peligroso, le aconsejamos que no salga“.

JA: Hemos creado multitud de combinaciones: uno de ellos frente a los dos; uno frente a uno mientras otro se evade… La naturaleza de estos enfrentamientos es muy variada y difícil de reducir. Quizá, a riesgo de caer en un tópico, se enfrentan a lo peor de sí mismos.

- Y la gran sorpresa de este proyecto es que vemos a los protagonistas salir de la historia y actuar en el mundo real. Lo hacéis a través de las piezas ‘Zona Azul’ y ‘Conflicto Laboral’, donde o los vemos cargados de humanidad o comportándose como auténticos animales ¿qué queríais contar en estas dos pequeñas grietas?

G: La cuestión es que el ser humano, con toda su racionalidad, no deja nunca de ser un animal que se comporta casi siempre irracionalmente en situaciones de tensión emocional. Y esas situaciones un tanto límites (aunque muy verosímiles) es donde colocamos a los personajes en estas dos piezas que citas. En Zona azul, Tomás y Nico reaccionarán de forma violenta, rabiosa, ante otro pequeño abuso de cada día; en Conflicto laboral Lucía interviene en medio de una discusión entre un jefe y su empleada y, como suele decirse, saldrá “escaldada”, a pesar de su buena fe.

JA: A la que habría que sumar la ficción en la que vemos a los personajes llegar a la casa rural que habitan en el espectáculo teatral. Hemos querido mostrar pequeñas grietas cotidianas, situaciones en las que pueden escapársenos la humanidad o el civismo. Hemos querido que esas situaciones fuesen muy cercanas, muy cotidianas y, claro, muy cercanas.

Juan Alberto: “Hemos querido mostrar pequeñas grietas cotidianas, situaciones en las que pueden escapársenos la humanidad o el civismo”

- ¿Qué es para vosotros lo mejor de este proyecto?

G: Como escritora, lo mejor ha sido y está siendo la ambición, el hecho de proponernos, Juan Alberto y yo, retos que, a veces, considerábamos insuperables, pero que luego, gracias al diálogo de los dos, gracias a la humildad, gracias a la capacidad para rectificar, hemos sabido cómo enfrentar y superar. Por otra parte, como integrante del proyecto, lo mejor es, sin duda, el equipo de profesionales que conforman este proyecto, porque ellos son tan “cabezotas” y persistentes como yo misma y han asumido con la misma pasión y el mismo compromiso el reto primero que les hemos lanzado al escribir cada texto.

JA: Saltar de un medio a otro. Jugar con las posibilidades de ampliar la historia a través de diferentes lenguajes, jugar con la traducción de esos lenguajes… Es muy, muy divertido y confío en que seguiremos divirtiéndonos un rato más.

Tagged with: , , , , , , , ,